El gobierno en su afán de poder cerrar un acuerdo con el FMI con miradas a evitar un estallido económico más profundo, podría llegar a generar una bomba de tiempo que pueda llegar a explotar de aquí a 2034. Las autoridades nacional no verían con malos ojos negociar el pago de la deuda contraída con el fondo, por casi 50 mil millones de dólares, en un lapso de 10 años a empezar a ser pagados recién en el año 2024. Pero surge una problemática, tal inicio del pago de la deuda coincidiría con el pago a los acreedores con los que se firmó a finales del año 2020, lo cual llevaría al pago anual de obligaciones a un número mucho más alto y comprometería el futuro económico del país.
Siendo que el FMI tiene a la Argentina como su mayor deudor dentro de su portfolio, hay una necesidad imperante para la institución internacional en poder llegar a firmar un acuerdo que satisfaga a ambas partes, por lo menos en términos políticos. En las últimas horas corrió la versión de que el gobierno nacional estaría buscando poder cerrar el acuerdo con el FMI, expandiendo el plazo de pagos a 10 años, empezando éstos recién en 2024. Esta extensión en el plazo de vencimientos, en teoría, podría darle aire a la Argentina para poder acomodar su economía pospandemia y permitir su crecimiento, pero surge de las propias cuentas nacionales otras obligaciones de pago que han de cumplirse.
Aquí entran la deuda de los bonistas Ley NY, reestructuración que llevó a cabo el ministro de economía Martín Guzmán a finales de 2024, y cuyos vencimientos entre el años 2025 y el año 2034 coinciden justamente con el periodo de pago de obligaciones que intenta negociar el gobierno con el FMI en la actualidad. Estas obligaciones de pago, sólo considerando a los bonistas Ley NY, entre el año 2025 y 2034 le representarán al país un desembolso anual que promedia los 7 mil millones de dólares.
Ahora, la reestructuración de pagos por parte del gobierno nacional para con el FMI a 10 años llevaría el pago anual de obligaciones a la institución por un aproximado de 5 mil millones de dólares, y de sumarse este monto al que debe de pagarse a los bonistas Ley NY que son acreedores ajenos al FMI, el monto ascendería a un total de 12mil millones de dólares. Pero eso no es todo, sino que además el país ha contraído deuda en el mercado domestico que se estima en pagos anuales de 6 mil millones de dólares.
En definitiva, Argentina tendrá obligaciones de pago ininterrumpidas año a año desde 2025 hasta 2034 por una suma de 18mil millones de dólares, una cifra que preocupa en términos macroeconómicos, ya que para poder hacer frente a tales obligaciones de pagos, el estado nacional debería de tener superávit fiscal para poder financiar tal deuda. Por lo pronto, el gobierno en su plan económico, no pretende llegar al equilibrio fiscal el año próximo, y en 2023, año de elecciones, es inevitable pensar que se pueda llegar a realizar algún tipo de ajuste fiscal que puedan salvar las cuentas nacionales y generar los recursos para pagar las obligaciones necesarias para no caer nuevamente en default.











