MIA FEDRA

"Te marginan y luego llega el alcohol, las drogas y la prostitución"

Mara Gómez es la 1ra. jugadora trans del fútbol argentino. Mía Fedra es la 1ra. jugadora de tenis: “Soy la N°3 del ránking y todos los años clasifico al Mundial de mi categoría. El tema es que no tengo la plata para viajar, y mi lugar lo termina ocupando otra. Mi meta es poder jugarlo algún día”.
lunes, 11 de enero de 2021 · 14:58

Mía Fedra es la única tenista transexual en el mundo. 

Cuando dejó el tenis todavía competía dentro del circuito masculino. 

El tratamiento hormonal que había empezado le impedía jugar al mismo nivel, pero ya estaba segura de su decisión. 

Dejó la actividad durante 10 años, y pasó por la noche más 'heavy', la marginalidad y la prostitución.

“Es una etapa de la que no me arrepiento. Me ayudó a tomar distancia para ver las cosas con más claridad. La gente me dice que perdí diez años de mi vida, pero yo pasé buenos momentos, encontré un círculo de contención. Lo malo de todo eso fue que empecé a drogarme y eso me perjudicó mucho”. 

Mía Fedra en 6 fragmentos:

## "Cuando volví me encontré con otro mapa del tenis. Pensá que yo soy de la categoría de (David) Nalbandian (N. de R.: 1982) y la mayoría de esos chicos con los que yo jugaba ahora son profes. Entonces, me recibieron muy bien. Y las chicas lo mismo. Fue bueno para mi la vuelta; el único tema que debía ajustar era mi juego, porque estaba fuera de ritmo, de distancia, era un desastre. Pero recuperé todo. Igual, siento que en el tenis me cuidan mucho, me miman. No sienten que soy Serena Williams y voy a hacer algo diferente. Saben que me cuesta un poco más y listo. Lo primero que se me ocurre es decir que otra persona en mi situación no entre en ninguna cuestión que tenga que ver con los vicios, porque está atentando contra su salud. Porque no es sólo que te tomás un trago o consumís algún tipo de droga, el tema es más potente en nuestro caso, porque es para anestesiar que lo hacemos. Entonces, nada de lo que vos puedas hacer lo vas a poder controlar y te pegás unas caídas de abismo… Entonces, me parece que por ahí va la cosa. No quedar enganchado en ese mundo. Y si les va el deporte, que la cancha de la actividad que sea, se convierta en un rescate."

## "Soy una jugadora de tenis que, porque soy trans y pasó eso, a todos les causa curiosidad saber qué tengo en la cabeza. Soy una persona positiva, me divierte todo y quizás para adentro soy más seria. No soy muy consciente de lo que logré. Toda mi vida fui una inconsciente y me lo dicen todo el tiempo. Si me lo pongo a pensar, me agrando y dejo de ser yo misma. Quizás me sirva para dejar de ser tan a la bartola. Soy una jugadora de tenis que, porque soy trans y pasó eso, a todos les causa curiosidad saber qué tengo en la cabeza.. Mi sueño es ser la N°1. Me queda poco: le estoy pisando los talones a las primeras y me enfrento en todos los torneos contra ellas. El 2019 fue uno de los mejores años de mi carrera, ya estuve segunda en el ranking, jugando muy bien y muy conforme con mi entrenador. Otro objetivo es poder ser más disciplinada. Porque si mejora mi juego mejora mi vida y mi estado de ánimo. Una vez finalizada esa etapa, trataré de pensar en los demás, la vida del tenista es muy egoísta y es muy de pensar en sí mismo. Mi sueño es ser más constante y pensar más en el otro, es la clave del éxito en la sociedad, la educación también es clave. No pienso en tener familia ni en adoptar. Soy muy arraigada a mis afectos, a mis sobrinos, mi hermana, mi mamá y me hago espacios para ellos. De todas maneras, mi sueño máximo es mejorar el saque y el revés."

## "Soy una piba de barrio que comenzó a jugar al tenis en Adrogué a los 8 o 9 años con una raqueta de mi papá, que era artista plástico. Entrené con varones durante toda mi infancia en el Club Village de Adrogué, y a los 17 años decidí ser Mía Fedra. Toda mi vida fui de clase media, me banqué todo yo, y a los 18 años me fui de casa para estudiar. Durante 10 años dejé el tenis porque no podía imaginarme jugando contra mujeres. Me metí en la noche y estaba re diosa. Me estaba limando. Era demasiado descontrol. Iba a los after hour y todo eso. Entonces decidí hacer el profesorado de tenis con estética femenina y DNI masculino porque todavía no existía la Ley de Identidad de Género. El profesorado fue el escalón, si bien en ese lapso de mi vida no me libré totalmente de la noche. A la profesora le pedí que me llamara por el apellido y no por el nombre, porque te hacen pasar vergüenza si no tenés el DNI. Esos dos años de profesorado me fue re bien y me amigué con la raqueta. Ya hace dos años que me puse en pareja y eso me estabilizó bastante. Volví a zona sur, me alejé del ambiente ese y me favoreció. En 2012 salió la Ley de Identidad de Género y ahí elevé el pedido a la Federación Argentina de Tenis, que me dejó jugar rápidamente. El momento de la entrega del DNI fue muy emotivo, me maquillé y quedé diosa, pero cuando me lo dieron me olvidé de todo. No me interesaba ser Mía Fedra, ni lo pensé por el lado del género. A mí me interesaba encontrar un torneo para jugar. Yo había despotricado contra el colectivo LGTB en mis redes sociales porque no me apoyaban. Me hicieron ir a una reunión y no me ayudaron. Ahora están viendo qué pueden hacer con casos como el mío, pero tuve que llamarles la atención para que me dieran bola."

## “En el momento en el que te sentís más vulnerable es cuando decidís ser trans. Ahí es un punto de inflexión en tu vida: te expulsan de tu casa o se la bancan. Esa es la clave de todo. Cuando apareció la Ley de Identidad de Género hubo otro quiebre, porque es cuando le decís a tus padres que te vas a cambiar el nombre, porque para ellos el nombre es el que te dieron cuando naciste. Supongo que es así, me parece que el hecho de tener un poco una vida marginal, forzada claro, y que esta situación te acerque a la noche y a las drogas, hace que te alejes del deporte. Me parece que por ahí pasa que no haya chicas trans practicando tenis de manera profesional. Y en el resto de los deportes hay pocas." 

## "No podés dedicarte al deporte, porque las chicas trans están marginadas socialmente. Y la noche las encuentra, con las drogas, el alcohol y la prostitución. Aparecen como las opciones más simples. En todo ese mundo el deporte no entra. Y menos en la alta competencia, porque necesitás dinero para hacer esa vida profesional. Nadie me creía que jugaba al tenis y eso pasaba porque soy trans. Me acuerdo que en un momento me decían que me deje de joder con eso del tenis y que me fume un pucho, un porro o que me tome una birra. Entiendo que sirve mi historia de vida y demás, pero sé que a la chica que quiere jugar al hockey (Jessica Millaman), el presidente del club le dijo que mientras él esté al frente no iba a poder jugar. El cambio es lento… Yo le diría a las chicas o a les chiques, que estemos menos a la defensiva, porque una manera de inclusión es ser uno más, que todos aceptemos al otro. Si le exigimos a la sociedad que sea un poquito más abierta, que se permita conocer a la gente, darnos un lugar, debemos cambiar esa postura de defensiva, ser respetuosas y cuando te viene un palo defendete, pero antes no tiene sentido."

## "Una sola vez me peleé por el tema y fue con el periodista Walter Queijeiro, que me increpó. Yo había ido a Telefé con mi médica, quien le explicó el tema de las hormonas y mi pérdida de masa muscular y se calmó. Siempre se agarran de ese lado, mis compañeras son las que pueden responder y ellas dicen que no sienten que están jugando contra un hombre, sienten que están jugando contra una jugadora porque no hay una diferencia en potencia. No me enojó mucho porque podría pensar lo mismo si fuese al revés. No siento que tengo un misil en la mano y que saco a mil por hora. Meto doble faltas y tengo errores como cualquiera. Ninguna rival me dijo algo con la sexualidad. Es más, con muchas de las chicas tengo una amistad importante y nunca me han dicho algo en todos estos años de carrera. Muchos se sorprenden de mi situación en el tenis porque estoy integrada en un ambiente que tildan de pacato. La sociedad ha ido cambiando en los últimos años, aunque le falta crecer y dar algunos pasos. No hay muchas chicas trans profesionales que hagan deportes. Deben ser tres o cuatro y recién ahora están apareciendo más. Tantos años de marginalidad hacen que la gente no se acerque al deporte."

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