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La historia del hacker que pirateó al Pentágono... sólo para investigar sobre ovnis

Solo, alias del hacker inglés Gary McKinnon, será extraditado a USA, donde lo espera una condena que podría llegar a los 70 años por vulnerar los sistemas de seguridad del Pentágono entre el 2001 y el 2002. McKinnon estuvo tres años peleando en los tribunales para no ser extraditado y asegura que sus intenciones estaban centradas en encontrar pruebas de la existencia de ovnis.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) - Gary McKinnon, de 42 años, alias Solo, acusado de piratear el sistema informático del Pentágono será juzgado en USA tras perder este miércoles su recurso de apelación para evitar ser extraditado a ese país.

Este británico trató de evitar ser extraditado a USA, que lo acusa de haberse introducido en sus ordenadores militares y en los de la Administración Nacional de Aeronáutica y Espacio (NASA), llevando su caso al máximo tribunal británico, la Cámara de los Lores.

Sin embargo, cinco jueces han rechazado hoy su recurso de apelación, por lo que McKinnon será extraditado a USA para responder por lo que el fiscal del caso ha llamado el mayor ataque informático militar de todos los tiempos.

McKinnon, que podría recibir la cadena perpetua, admitió que entre 2001 y 2002 había penetrado en el sistema informático del Ejército, la Marina, el departamento de Defensa, así como la Fuerza Aérea estadounidense desde el dormitorio de una casa en Londres, que era propiedad de la tía de su novia. Este británico, conocido como el 'hacker del Pentágono', no fue nunca juzgado en Gran Bretaña, donde los tribunales británicos dieron luz verde a su extradición en 2006.

McKinnon, nacido en Glasgow en 1966 es un hacker Británico acusado por USA de haber perpetrado "el mayor asalto informático a un sistema militar de todos los tiempos". Actualmente (junio de 2006) se encuentra defendiéndose de una posible extradición a USA. En Febrero 2007 una solicitud está siendo escuchado en el Corte Alto de Londres.

Este hacker ha luchado durante 6 años contra la extradición a USA, donde arriesga entre 60 y 70 años de cárcel y al pago de una indemnización de US$ 2 millones por intrusión informática en el período de febrero de 2001 a marzo de 2002. Gary McKinnon admite haber realizado las intrusiones de las que se le acusa. Sin embargo, cuestiona el calificativo de terrorista con que se le ha tratado luego de intervenir sistemas militares estadounidenses.

Trasfondo

El administrador de sistemas es acusado de asaltar 97 computadoras estadounidenses tanto militares como de la NASA durante 2001 y 2002. Las redes que presuntamente asaltó incluyen redes propiedad de la NASA, del ejército estadounidense, de la marina estadounidense, del departamento de defensa estadounidense y de las fuerzas aéreas estadounidenses, así como una perteneciente al Pentágono. Los estimaciones de los Estados Unidos afirman que los costes de seguimiento y corrección de los problemas que se generaron y de los que Gary McKinnon es acusado rondan los 700.000 dólares estadounidenses.

McKinnon fue seguido originalmente y arrestado bajo la "ley de uso indebido de computadores" (Computer Misuse Act) por la unidad de delitos tecnológicos británica en 2002, y más tarde ese año fue inculpado por el gobierno de USA. Permaneció en libertad condicional, y durante ese periodo debía presentarse en las oficinas policiales cada tarde y estar en casa cada noche. Además se le prohibió el uso de una computadora con acceso a internet. No ha habido desarrollos posteriores en relación a los cargos por los que se le acusa en el Reino Unido, pero USA comenzó en 2005 los trámites formales para su extradición.

En una entrevista televisada por la BBC, alegó que pudo acceder a redes militares tan sólo usando un script en Perl que buscaba contraseñas que tuvieran cero caracteres; en otras palabras su alegación sugería que en esas redes existían computadoras con la contraseña por defecto aún por activar.

El método más sencillo: el backdoor

El 2001 fue el año de los atentados en el World Trade Center, pero el hacker británico logró mantenerse activo y burló todas las barreras de seguridad por cerca de 12 meses. Uno de los daños que causó afectó a las redes de defensa de Washington D.C., donde mantuvo desconectados de internet y sin acceso a email a unos 2 mil usuarios por tres días, dice la acusación, que incluye un total de ocho cargos en 14 estados diferentes.

Según USA, las pérdidas económicas que causó alcanzan los US$ 900.000. Mackinnon empleó un mecanismo distinto al usado habitualmente por los hackers y que consiste en instalar un mecanismo conocido como backdoors (puerta trasera) y que da acceso a los PC.

El pirata usó un software que descargó gratuitamente de internet, llamado RemotelyAnywhere. Se trata de una herramienta para empresas que permite tomar el control a distancia de un PC y acceder a los archivos que este posee. La diferencia es que no genera una respuesta de softwares antivirus, como si lo hacen los backdoors.

Para bajar el software, Mackinnon proporcionó el email de su novia y luego instaló copias en los PC del sistema de defensa de USA. Esta pista permitió rastrearlo y determinar que descargó información sensible, pero no clasificada sobre temas como construcción de barcos y municiones.

Ex empleado de Corporate Business Technology, una empresa de telecomunicaciones donde trabajó por 10 meses hasta 1999. Se desempeñaba como administrador de redes monitoreando unos 50 computadores. Sus compañeros de trabajo lo definen como una persona tranquila y anodina. Renunció porque le parecía aburrido, pese a que no tenía otras ofertas laborales. Mensajes que dejaba en foros de internet revelan que sabía desbloquear teléfonos celulares y que sabía de sistemas de seguridad .

Todo por los ovnis

Considerado autor del mayor caso de piratería informática sufrido por el Gobierno estadounidense -según las autoridades de USA, pudo acceder ilegalmente un centenar de computadoras oficiales-, McKinnon tuvo su primer ordenador a los 14 años y desde entonces ha sido un apasionado de esos aparatos.

Autodidacta y aficionado a las historias de platillos volantes, Solo dejó el colegio con 17 años y comenzó a trabajar como peluquero.

Sin embargo, en los primeros años de la década de los 90, alentado por algunos amigos, se matriculó en un curso de informática y logró un título que le permitió comenzar a trabajar en ese sector.

A finales de ese decenio, McKinnon decidió utilizar sus habilidades para llevar a cabo una "investigación" sobre un asunto del que está firmemente convencido: que el Gobierno estadounidense está ocultando información sobre los ovnis.

"No se trataba de un interés por hombrecillos verdes o por platillos volantes. Creo que hay naves espaciales, o que ha habido naves espaciales, de las que la sociedad no tiene conocimiento", explicó en una entrevista a la cadena británica BBC.

Pero su investigación, durante la que supuestamente borró archivos importantes y copió un documento con nombres de usuarios, acabó convirtiéndose en una obsesión: perdió su trabajo y su novia lo dejó.

"Hubo un momento en que dejé de ducharme. No me cuidaba, no comía adecuadamente. Estaba todo el día sentado en casa en pijama, haciendo esto (acceder a los ordenadores de USA) toda la noche", explica.

Las actividades de McKinnon, del barrio londinense de Wood Green, habían pasado inadvertidas hasta que un día comenzó a dejar pistas. Cuando el departamento de delitos tecnológicos del Reino Unido dio con él finalmente en 2002, Solo se sintió aliviado.

"Creo que quería que me pillaran, porque estaba arruinando mi vida", confiesa a la BBC. Entonces pensó que sería juzgado en el Reino Unido y condenado como máximo a tres o cuatro años de prisión. Pero USA decidió presentar cargos contra él que podrían suponer una condena de toda una vida de cárcel e incluso, según temen sus propios abogados, su confinamiento en Guantánamo (Cuba).

Desde hace tres años, McKinnon luchaba contra su extradición y en Internet hay un sitio en el que se recaban apoyos para su causa. Solo , que asegura que su intención no fue nunca perjudicar la seguridad de USA, ya ha anunciado que recurrirá la sentencia dictada.