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Mientras se debate qué hacer con los violadores y Rocío lucha por su vida, se denuncia una violación cada dos horas y media

Al tiempo que la pequeña Rocío -la nena de 10 años que fue atropellada, violada y quemada el miércoles último en Coronel Dorrego- presenta leves mejorías ("la niña ha tenido una leve mejoría, pero su estado sigue siendo reservado", dijo el parte médico), los argentinos debaten acerca de qué de debe hacer con los violadores. A raíz del caso emblemático, el Ministerio de Justicia publicó una investigación que revela que sólo el 10% de los violadores acusados va a prisión. Esto demuestra una seria carencia en el sistema judicial.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) La historia de la niña de 10 años que sufrió el horrendo accionar de un delincuente en Coronel Dorrego encendió el viejo debate acerca de qué hacer con los violadores. Desde las autoridades, lanzaron esta mañana a correr un trabajo estadístico sobre causas judiciales caratuladas como "violaciones", elaborado por la Dirección Nacional de Política Criminal –dependiente del Ministerio de Justicia-. El objetivo de la encuesta, que en realidad debería instrumentarse como una campaña nacional que estimule la denuncia y llegue a los lugares marginales, dónde suceden la mayoría de los abusos,  es informar que   "en los primeros cuatro meses de 2008, las fiscalías del país recibieron más de 250 casos mensuales". Es decir, un promedio de una denuncia por abuso cada 150 minutos. Los expertos calculan que las autoridades sólo conocen un tercio de los casos, únicamente el 10% de las causas termina con los agresores imputados y el 60% de los abusos tiene como víctimas a los menores de edad, niños y adolescentes, de ambos sexos. En el 40% restante predominan las mujeres jóvenes, informó Diario Popular. Es decir que, además de que se denuncia poco, el peso de la ley recae sobre muchos menos aún. Los que son puestos tras las rejas, además, no son tratados psicologicamente con un tratamiento realmente efectivo, con lo cual, al cumplir condena, vuelven a reincidir.  mientras los argentinos seguimos debatiendo acerca de qué se debe hacer con los violadores, Rocío permanece internada en grave estado y con pronóstico reservado en el Hospital Nacional de Pediatría "Juan Garrahan" de Capital, informó la agencia de noticias DyN. El último parte médico brindado por el centro de salud indicó que la paciente continúa con un tratamiento de "drogas inotrópicas y asistencia respiratoria mecánica". Señaló que el estado de la niña es "grave" y "reservado", e informó que el próximo informe sobre su salud será emitido el lunes. El hecho ocurrió el pasado miércoles, cuando el acusado, un plomero de 27 años, atropelló en la ruta provincial 72 con un Renault 12 a la chica, que había salido de su casa en bicicleta para ir hasta el club Independiente de Coronel Dorrego, donde practicaba básquetbol. El hombre se ofreció a acercarla al hospital zonal y la niña aceptó, pero imprevistamente la llevó hasta una zona descampada y la violó, para luego rociarla con kerosene y prenderle fuego con la intención de no ser reconocido. Finalmente, escapó creyendo que la chica había muerto, pero la víctima sobrevivió, se arrastró hasta la ruta y le pidió ayuda a un camionero que pasaba por el lugar, quien la llevó a un centro asistencial. Pese a la gravedad de las heridas (tiene un 60% con quemaduras), la niña pudo identificar a su atacante, quien horas más tarde fue detenido en su casa de la calle Mitre al 2000, en Coronel Dorrego, donde se encontró el auto y ropas con manchas de sangre y tejido humano, precisaronfuentes del caso. El hombre fue identificado como Marcelo Schechtel, un plomero de 27 años y con antecedentes penales. El acusado habría señalado a los policías: "Me asusté y la quemé", según testimoniaron los efectivos. De acuerdo a lo señalado por fuentes de la investigación, el detenido ya había estado ocho meses preso en la Unidad 4 de Bahía Blanca, por un abuso sexual en grado de tentativa, desde agosto de 2000 hasta marzo de 2001, pero fue liberado bajo palabra por el juzgado de Garantías 1 de esa jurisdicción Un tío de la nena, Juan Carlos Aldea,  afirmó que su sobrina "presentó una pequeña mejoría. Desde el ámbito familiar queremos agradecer a todo el pueblo, al intendente de Coronel Dorrego, a la policía y en especial a los vecinos que nos han ayudado para tratar de llevar adelante todo el momento con más tranquilidad", agregó. "Sólo puedo decirle a todos que es muy escalofriante lo que le pasó a mi sobrina y pido que salga adelante", finalizó. El diario CriticaDigital publicó en su edición de ayer un interesante panorama acerca de las distintas opciones existentes respecto al tema.
 
No a la castración Eugenio Zaffaroni (Juez de la Corte Suprema) La castración, por el medio que sea, no es una pena sino una medida de inocuización, más bárbara que la pena de muerte. La emplearon los nazis, con ese propósito y con fines supuestamente eugénicos. No dudo que vuelvan a proponerse esas aberraciones, desde los Estados Unidos y desde Europa. Además, ni se viola por razones biológicas ni la castración elimina ninguna perversión, sino que puede acrecentarla. El placer con el sufrimiento y el miedo de la víctima puede producirse aunque no haya erección ni eyaculación ni fecundidad. ¿O los nuevos "científicos", hijos del Dr. Mengele, se han olvidado de esto? Asistirlos con terapia adecuada Francisco Mugnolo (Procurador penitenciario federal) Los episodios de abuso sexual y violaciones no están al margen de la gran violencia que sufre nuestra sociedad. Hay muchas propuestas para el abordaje del violador: desde la castración química hasta la inacción durante el encierro. Pero lo que no se está haciendo es trabajar sobre la psicopatología del violador durante la privación de su libertad. Debería haber un programa que acompañe la sanción del delito con un tratamiento acorde al perfil psiquiátrico del criminal. Si lo sustraemos de la sociedad para evitar la peligrosidad que representa y no se le efectúa una terapia adecuada, una vez que cumpla su condena, es muy factible que el individuo vuelva a violar porque no está curado. Generalmente los violadores en la cárcel tienen buena conducta, pero cuando afrontan la salida, el conflicto vuelve a emerger. El violador no cambia Claudio Mazaira (Abogado de Madres del Dolor) Las llamadas leyes Blumberg endurecieron las penas por delitos de robo, pero también modificaron artículos del Código Penal en relación con abusos sexuales. Por eso hubo violadores condenados a 45 años de prisión a partir de una sumatoria de penas por varios delitos. El violador no tiene solución. Reincide pero, además, perjudica a un número mayor de personas que la misma víctima. Arruina a su entorno. Perjudica más una violación grave que un homicidio. La violación es difícil de admitir. No tengo postura específica sobre la castración química. Me inclino, en cambio, por penas más graves o la prohibición de salidas y libertades asistidas a los presos por ese delito. En la actualidad, seis meses antes de la libertad, les hacen un examen médico a los violadores. Ellos saben qué decirle al psiquiatra cuando los viene a atender. No hay tratamientos de prevención en estos criminales. Así pasó con Claudio Álvarez, violador serial que mató a Elsa Escobar y violó a su hija de 13 años, a quien represento legalmente. Si hubiera prosperado el proyecto que propone la creación de un registro de violadores argentinos, fácilmente habría un 20% más de casos resueltos. Espero que algún día se concrete. Sí a la castración Carlos Sosa (Ex diputado nacional del Partido Renovador de Salta) En marzo de 2007 presenté el primer proyecto en la Argentina sobre castración química, basado en las experiencias de Francia y los Estados Unidos. La idea es aplicar inyecciones a los violadores para quitarles el deseo sexual. En España se aplica a voluntad del preso. En Estados Unidos se le aplican al violador una vez al año y se hace un seguimiento. Con la castración, no le dan ganas de violar de ninguna manera. La violación es un delito aberrante: las víctimas no se recuperan nunca de esa experiencia. El 90% de los violadores reincide. La mano dura no sirvió Mario Filosof (Presidente de la Cámara del Crimen) En los casos de violación hay que comenzar a buscar soluciones imaginativas y diferentes. Ha quedado demostrado que el sistema así como está no funciona. La civilización debe progresar en lugar de ir en retroceso. El problema del violador no es sólo psíquico, sino también mental. Las penas más duras no han servido de mucho y la violencia está a la orden del día. La castración química tampoco sirve: existe el antecedente de un caso en el que un violador aceptó ese tratamiento y luego fue autor de un homicidio. Este tema debería discutirse a nivel multidisciplinario con sociólogos, psiquiatras y juristas. Lo único que garantiza que quien vaya a delinquir en cualquier sentido pretenda no hacerlo es que el estado demuestre, con una política clara de prevención, que actúa bien: que las investigaciones sean serias y se logre juntar las pruebas necesarias, que la Justicia actúe rápidamente y que aplique lo que corresponda, y que el Servicio Penitenciario cumpla con el rol educador que le manda la Constitución. Si estas tres patas no se juntan, el sistema no va funcionar. Deben ir presos de por vida Miguel Maldonado (Médico forense) No es adecuado plantearse si los violadores tienen cura porque no son enfermos. Saben lo que hacen. Tienen un trastorno de personalidad con una especie de atrofia afectiva. Por eso no tienen sentimientos altruistas: cuando ven sufrir a una persona gozan en lugar de ayudarla. Disfrutan con el sometimiento y la humillación; se observa en todos los violadores seriales. Esas anomalías de la personalidad presentan rasgos perversos y antisociales. El caso de Dorrego es paradigmático y refleja un acto de sadismo inimaginable. Como no hay tratamiento que surta efecto, deben permanecer recluidos de por vida; no en la prisión, porque allí se potencian sus rasgos criminales, sino en institutos que hoy la Argentina no tiene, donde se les apliquen castigos importantes, el único modo que esta gente entiende. Ni la castración química ni la quirúrgica da resultados porque la patología de la agresividad la siguen manteniendo, surge de la mente. Y reinciden en la violación mediante de objetos. En Francia no está dando resultados. Pueden recuperarse Irene Intebi (Psiquiatra y psicóloga infantojuvenil) Cuando alguien llega al homicidio o a producir lesiones muy severas en otro, la probabilidad de recuperación es muy baja. Según las noticias, el supuesto violador de Rocío en el año 2000 ya daba indicadores de que tenía problemas serios con el tema sexual. Lamentablemente en ese momento no se utilizaron otros recursos. La fantasía es que esto aparece de la noche a la mañana. Pero no surge la pregunta de por qué este muchacho, con 27 años, llegó al punto al que llegó. Una respuesta, la más fácil, es que nació así. No estoy de acuerdo. Nadie nace así y aunque naciera con una predisposición, para que eso se potencie tiene que suceder algo. Entonces, hay que pensar cómo intervenir cuando se detectan chicos o adolescentes con conductas sexuales llamativas. La reacción emocional ante un violador es matarlo o meterlo preso de por vida. Pero los que tienen responsabilidad de hacer políticas de protección a la infancia y a la población tendrían que hacer programas de detección de adolescentes con conductas sexuales riesgosas. La mayoría ha sido víctima de la violencia en la infancia, por lo que pierden la posibilidad de conectar con otros como personas. Yo hice tratamientos con agresores sexuales (intrafamiliares) en los que, con seguimiento, hay posibilidad de recuperación. En cuanto a la vasectomía, lo único que hace es generar infertilidad, que alguien no pueda embarazar y punto. La castración química inhibe la testosterona, que es una cuestión hormonal que influye en la erección. Sin embargo, una persona que tiene posibilidades de agredir sexualmente puede hacerlo sin erecciones. Por un banco genético Isabel Yaconis (Integrante de la Asociación Civil Madres del Dolor y mamá de Lucila Yaconis) La medida más importante para prevenir violaciones es contar con un banco de datos genéticos de los violadores. En el Reino Unido está la base de datos más grande del mundo, de 38 millones de huellas genéticas de violadores y homicidas. En Estados Unidos cada condado tiene sus leyes. La mayoría tiene su registro. El FBI es el encargado de tener todos los datos y distribuirlos. En la Unión Europea tienen todos los datos y comparten. Es un tema que en la Argentina estamos a años luz. Pedimos que exista el registro de condenados por delitos contra la integridad sexual. Así se llama el proyecto que fue creado por la diputada Paola Spatola que está dando vuelta desde 2004. Ahora tienen que volver a pasar por todas las comisiones. El proyecto sería un paliativo como para empezar a acorralar o a hacerlo desistir al violador. Cómo es en otros países Francia: en el verano, el presidente Nicolas Sarkozy propuso la aplicación voluntaria de la castración química después de la violación reincidente de un pederasta. Ya funciona un programa piloto de castración química. España: una comisión de estudio que se formó en Cataluña, España, después de la excarcelación de José Rodríguez Salvador, el violador del Vall d’Hebron, propuso la supresión hormonal reversible para los violadores reincidentes. La legislación española no permite aplicar un tratamiento si no es aceptado por el preso. Este mes un pedófilo conocido como Nanysex aceptó la castración química. Chile: un pedófilo que confesó no poder dominarse cuando ve a un niño le pidió a su abogado que solicite a la Justicia la autorización para que lo castren. Estados Unidos: en Florida, por ejemplo, existe la castración de delincuentes sexuales reincidentes que quieren acceder a la libertad condicional.
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