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Analizar el cambio de gabinete es seguir perdiendo el tiempo

Lo irracional no puede ser analizado desde lo racional, sin adaptar la mentalidad a un mundo del pensamiento donde todo es posible. Si usted quiere seguir perdiendo el tiempo, ese que nos proponen, constantemente, los Kirchner en sus actos de desgobierno, hace años en la Argentina, hágalo pero estará hablando de lo superfluo cuando en realidad, la pareja gobernante vive un mundo distinto al suyo, al de la óptica del simple análisis lineal. El refrán "siempre habrá un roto para un descosido" nos servirá para comprenderlo.

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Especial para Urgente24). Cuando uno debe analizar el mundo de lo irracional debe poder cambiar su forma de pensar y aceptar que todo cabe en el mundo adentrado en la falta de lógica. Un ejemplo, sacado de la vida real, nos permitirá  entender mejor lo que se dice: Un amigo, visitador médico, me contaba que sus periplos de visitas lo llevaban al Borda y al Moyano. Cuando entraba en el hospital psiquiátrico de hombres, se encontraba en el  parque con los que él llamaba inofensivos. Dejaba su coche estacionado, se le acercaba uno de esos enfermos y le proponía que le lavase el auto. Mi amigo estaba acostumbrado a ampliar su mente para entender que la propuesta provenía de un "loco" pero, un día olvidó hacerlo y, le dijo sí a la propuesta ese hombre. Cuando regresó el enfermo le había "lavado" el auto con un ladrillo. Mi amigo se quería matar y el hombre estaba orgulloso del trabajo hecho.  Siempre habrá un roto para un descosido... es el refrán al que, entre otros, apela el mundo de la psicología para sintetizar a aquellas parejas que patológicamente pueden convivir. Es que para ser partícipes de objetivos irracionales es posible afirmar, según el licenciado en Psicología, Joaquín Rocha (*), que las distintas patologías que  se presentan en las relaciones de pareja, se ven disfrazadas por una "cierta normalidad" tanto a los ojos de sus integrantes como de la sociedad misma. Existen casos de parejas con personalidades patológicas o desadaptativas, que se complementan y funcionan de manera apropiada.  El licenciado Rocha señala que se ha venido usando el término "tóxicas" para este tipo de parejas.  Pero, hace una salvedad sumamente importante: No existen personas tóxicas, sino personas con conductas tóxicas. El pueblo argentino es muy permeable a formar parejas equivocadas con sus gobernantes por su necesidad de tener un caudillo gobernante. Los gobiernos dictatoriales y peronistas son prueba de ello. Kirchner no es la excepción en el peronismo al encarnar esa cualidad de caudillo, de patrón de estancia. Dice el psicólogo Rocha que "casi siempre, las personas destructivas o’ tóxicas’ se presentan como salvadoras (nosotros o el caos) para seducir a sus víctimas". El eterno caudillo peronista enquistado en la patología argentina. Y, Rocha continúa "con facilidad esas personas se convierten en el deseo del otro (en nuestro caso pueblo) hasta hacerse imprescindibles. Saben leer (el caudillo) las debilidades del otro (campo, oposición, FMI, militares, Iglesia, capital extranjero, Grupo Clarín, etc.) que luego utilizarán como elementos de ataque y humillación". Los Kirchner, Néstor y Cristina) han conformado una pareja entre sí donde el poder y el dinero los atrapa. Caudillos de Santa Cruz, saben gobernar con una interacción poco común,  -él manda, ella interpreta-. Alterando todas las reglas sociales que deben respetarse, partiendo de la misma Constitución, se acostumbraron a creerse patrones de la estancia que gobiernan. Sea esta Santa Cruz o la Argentina toda. La única forma que conocen los caudillos de mandar es rodeándose de lacayos que le digan siempre "Sí". Todos los gabinetes que rodearon a los Kirchner están compuestos por súbditos. Ellos lo necesitan para sentirse fuertes y poderosos. Para saber que tienen la razón. Ellos viven un microclima propio donde las mentiras que ellos mismos crean son vividas como realidad. Los enemigos que ellos crean –tan solo por discrepar- son enemigos a matar, el campo puede dar fe de ello. El pueblo los ha vencido y ellos, los Kirchner, no saben leer la derrota, la convierten en una deslealtad de los caudillos del conurbano. No pueden leerla de otra forma. Los diarios son adversarios si comunican cosas que en las que ellos no creen. Cómo tratar de interpretar, entonces, un gabinete que es más de lo mismo, sino se tiene en cuenta que ellos no saben, no tienen, no pueden gobernar de otra forma. Ellos necesitan que los súbditos  -el pueblo- los voten. No conciben su vida sin poder. Ellos no pueden creer que el pueblo no los votó. Lo explican y lo viven como el resultado de una conspiración de los poderosos. Ellos no conciben que el pueblo les dice basta. Entonces, ¿se necesita o no se necesita un roto (los Kirchner) para un descosido (el pueblo)?. La culpa de la crisis en la que estamos cayendo, aunque ya hayamos caído un tramo extenso, es culpa de los Kirchner solamente o de un pueblo que necesita un caudillo y así votó previamente. Hasta  que el pueblo argentino no entienda que no necesita caudillos para que le vaya bien, le va ir mal. Hasta que el pueblo argentino no deje de pensar que el peronismo es lo único apto para gobernar  tropezará con padecimientos similares. La alternativa no es peronismo o no peronismo. La alternativa es mejorar  la educación -en serio-, la salud -en serio-,  la inseguridad -en serio- solucionar la pobreza -en serio-. El 1er. paso se ha dado con los resultados de las elecciones de legislativas. El 2do.paso se puede dar teniendo memoria. El tiempo, testigo inapelable, finalmente dirá si necesitamos seguir formando parejas con gobernantes que requieran de un roto para un descosido. Si no salimos de esta trampa seguiremos cayendo en la misma pero, cada día en peores condiciones. Ah, y con el gabinete, no perdamos tiempo, es más de los mismo. Los Kirchner no pueden cambiar porque no entienden por qué tienen que hacerlo. ----------------------- (*) Joaquín Rocha, psicólogo especialista en Educación para la Comunicación, revista San Pablo, propiedad de la Sociedad de San Pablo, fundada en 1914 en Italia. Editorial multimedia católica internacional, cuyas publicaciones están dirigidas a difundir valores y criterios evangelizando  a través de los medios de comunicación social.