Hace unos días le confirmaron que le darán el alta definitiva a Mario Márquez después de haber estado internado 7 meses y medio por el COVID, un duro récord que muy pocos (tal vez ninguno) hayan podido lograr desde que comenzó la pandemia.
DURO RÉCORD
La batalla de 7 meses y medio del ex juez federal Márquez contra el Covid
El exjuez federal Mario Márquez estuvo internado 7 meses y medio por COVID, un récord que muy pocos (o tal vez ninguno) hayan podido alcanzar desde que comenzó la pandemia. Estuvo mes y medio en coma, y tras una extensa rehabilitación (tiene dormido el brazo izquierdo y su movilidad depende de un andador), el próximo viernes 21 le dan el alta definitiva para comenzar a hacer una vida normal. Aunque esa vida ya no será la misma de antes...
En una clínica de la provincia de Neuquén está terminando un largo proceso de rehabilitación que le permitió recuperar algunas funciones que su cuerpo perdió durante los 40 días que estuvo en coma con respirador artificial.
Tiene dormido el brazo izquierdo y su movilidad depende de un andador para poder desplazarse. Pero va mejorando.
Según recordó el medio local 'La Mañana de Neuquén', todo comenzó el 6 de octubre de 2020 cuando Mario, de 65 años, abogado y ex juez federal, fue por sus medios a internarse. Dos días antes se había enterado que un contacto estrecho de su yerno se había contagiado. Parecía difícil que el virus le llegara a él, pero le llegó.
Los primeros síntomas fueron algunas dificultades para respirar (baja saturación, en términos científicos) por lo que su médico le recomendó que se armara un bolso con ropa para internarse...
"Al principio no tenía ningún síntoma, pero con el correr de las horas comencé a saturar muy bajo y el doctor Ramiro Vaca Narvaja, me dijo que fuera a la clínica. Después pasó todo muy rápido", recuerda.
En efecto, una catarata de eventos desgraciados sucedió en cuestión de horas. Mario se descompensó, el aire ya no le alcanzaba para vivir y tuvo que ser inducido a un coma para luego ser conectado a un respirador.
Él lo sabe por los testimonios de sus familiares quienes le relataron los 40 días de angustia que pasaron porque temían que Mario se fuera a morir. Por aquel entonces, la cantidad de contagios y de muertos aumentaba considerablemente tanto en Neuquén como en el resto del país.
El mes y medio de coma es un bache en la memoria de Mario. Lo único que se acuerda es el día que se despertó y le dijeron que le habían dado el alta por Covid, pero que a partir de ese momento tenía que seguir con otro tipo de internación para recuperarse definitivamente.
En el centro de rehabilitación que tiene la Clínica Pasteur, Mario comenzó una nueva vida. Perdió 40 kilos, tuvo que aprender a realizar cuestiones tan básicas como la de caminar, ejercitar el brazo que le quedó entumecido, tras soportar el peso de su cuerpo durante los días que estuvo en coma, boca abajo.
"Tenía sobrepeso y diabetes. Descuidé mi salud y me costó caro", reconoce. Dice que siempre fue deportista (jugó al rugby toda su vida) y que dejó de fumar hace muchos años, pero que luego se descuidó y que esos dos factores de riesgo que estaban latentes lo voltearon y casi lo matan.
La vida en el centro de rehabilitación fue un poco difícil porque el tiempo se extendió demasiado para él, que antes de caer enfermo tenía numerosas actividades.
Mario es abogado, ex juez federal, presidente de la Junta de Estudios Históricos de Neuquén, hace un programa tangos en una FM y participa en la Sociedad Argentina de Escritores y en la Biblioteca Alberdi. Ahora está intentando volver a la normalidad de a poco, aunque todavía le falta.
Probablemente esté más activo a partir del próximo viernes 21 cuando le den el alta definitiva o, dice él, "la prisión domiciliaria", hablando en términos judiciales.
"Mi mujer Marcela es de hierro y fue clave para mi recuperación, lo mismo que mis cuatro hijos y mis cinco nietos, pero también quiero destacar todo el profesionalismo de los médicos de la clínica Pasteur y de mucha gente que siempre se preocupó por mí", asegura emocionado. Y no deja de recordar a su madre, que a los 96 años, también estuvo a su lado.
Pero también reconoce que durante los primeros meses estuvo muy mal y mucho más cuando después se enteró que algunos amigos suyos no habían corrido la misma suerte mientras él estaba dormido.
Él está vivo para poder contarlo. En estos últimos días que le quedan de estadía en la clínica, cumple con los ejercicios de recuperación, con la dieta que le recomendaron los médicos para poder seguir bajando de peso hasta sentirse completamente bien, y preparándose para comenzar definitivamente una vida normal.
Pero esa vida no será la misma. Mario respira profundo y sostiene: "Ya no soy más el de antes".










