CÓRDOBA. La llegada de la segunda ola de coronavirus a Argentina provocó que todo el escenario que se había sedimentado en el fondo del verano se removiera y pusiera turbias las aguas políticas, que ya venían siendo agitadas con otras temáticas. El aumento significativo de casos en el país en los últimos días, generó que varios de los principales dirigentes nacionales comiencen a mirar con buenos ojos la aplicación de nuevas restricciones, aunque en una versión actualizada a los conocimientos y condiciones económicas del 2021.
PANORAMA
Larreta y Schiaretti se alinean tras las “medidas inteligentes”, mientras Alberto F. sigue aislado
Tanto el jefe de gobierno porteño como el gobernador de Córdoba parecen seguir la misma línea en cuanto a la política sanitaria en lo que viene: restricciones puntuales, más testeos y aumento de vacunas. Ambos dirigen dos de los distritos con mayor aumento de casos en el país en los últimos días, y compartirían conversaciones constantes que estarían acercando posturas en varios frentes. Mientras el Frente de Todos los intenta seducir, uno y otro se ven como una opción de cara al futuro.
Y luego de un año plagado de decisiones sanitarias revestidas de política (algo que al principio se buscó evitar, pero que terminó sucediendo cuando se descentralizaron decisiones), ahora nadie quiere quemarse con el hecho de imponer algo parecido a una cuarentena, cuyos efectos secundarios serían casi insoportables en la población. Si bien la línea de restricciones duras se mantiene encendida por representantes como Axel Kicillof, la línea aperturista también, de alguna manera trasladando la grieta al escenario sanitario.
En ese orden, y en la vereda del frente a las restricciones duras y generalizadas, se encuentran dos actores que en los últimos tiempos vienen mostrando posturas y movimientos similares en el escenario político, y de los cuales se esperan sorpresas. Se trata del gobernador de la provincia de Córdoba, Juan Schiaretti, y el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, quienes vienen coincidiendo en varias aristas, y gestando una relación “off the record” para el público en general.
En lo que respecta a lo sanitario, que es lo que más los ha “unido”, los dos son férreos defensores de la apertura económica por sobre todas las cosas. Tanto el referente del peronismo “federal” como el dirigente del PRO fueron de los primeros en animarse a levantar restricciones de manera plena en sus jurisdicciones, luego de que el manto de la cuarentena estricta perdiera sentido a mediados del año pasado.
Es que, si bien en un inicio ambos dirigentes prestaron el más firme apoyo a la gestión sanitaria de la pandemia, al igual que casi todos los actores en ese momento, fueron ellos mismos los que terminaron socavando la estrategia del gobierno nacional en centralizar la “táctica” para frenar el coronavirus, algo que resultó inútil desde el segundo mes del aislamiento. Esta postura coincidente reside en que ambos manejan distritos con similitudes puntuales.
Tanto la Ciudad de Buenos Aires como Córdoba, son de los principales centros de empleo privado del país, el cual no subsiste bajo el modo ASPO. Por eso, Schiaretti y Larreta comparten la idea de mantener la mayor cantidad de aperturas posibles según el contexto, aunque en Córdoba esta política sanitaria sea más practicable debido a características demográficas diferentes.
Esta comunión de posturas no ha hecho más que acercar a los dos referentes políticos, quienes se "interconsultan" frecuentemente al respecto. Por ejemplo, el Gobierno de Córdoba fue el primero del país en implementar la técnica de rastreo de contactos estrechos, algo que se replicó en la Ciudad de Buenos Aires tiempo más tarde.
Por fuera de lo sanitario, que es la materia que habría tendido los puentes entre Larreta y Schiaretti, los dos mandatarios mantienen diferencias activas con el Gobierno nacional. En el caso de Larreta, la relación correcta que mantenía luego de innumerables apariciones junto a Alberto Fernández en las infinitas extensiones de los DNU, se desplomó luego del recorte de la coparticipación a la ciudad.
Desde ese entonces, el jefe de gobierno porteño no ha aguantado más que chicanas desde la Casa Rosada, que ahora acude por la imagen y el consenso del primero para instalar nuevas medidas restrictivas y no quemarse en el intento. Por el lado de Schiaretti, el ‘Gringo’ dice mantener una relación “institucionalmente correcta” con la gestión K, aunque el conflicto por los biocombustibles ha desatado la furia de Hacemos por Córdoba, quien reclama una resolución inmediata para uno de sus más fieles contribuyentes: el campo.
En ambos casos, el Frente de Todos ha insistido con un acercamiento, naturalmente más fuerte con Schiaretti dado a la convivencia en el peronismo. Este último es un anhelo muy grande, aunque también muy difícil para incorporar a las filas de gobernadores que apoyan a Fernández.
Para Larreta, la necesidad de un rebaje peronista a la fórmula del PRO es necesaria de cara al futuro, aunque no concebiría al kirchnerismo como una posibilidad. Por eso, Schiaretti representaría, nuevamente, una figurita muy importante en el álbum opositor, además de un político con una construcción positiva en su propio territorio, al igual que el mismo Larreta (profetas en sus tierras).
De este modo, el schiarettismo sería un espacio anhelado desde ambos lados de la grieta. Incluso el propio jefe de gobierno porteño le habría ofrecido al gobernador cordobés una fórmula de cara al futuro (más concretamente al 2023).
El acuerdo de Hacemos por Córdoba con Juntos por el Cambio para intentar llevar a cabo la sesión especial que buscaba tratar la prórroga de la promoción de los biocombustibles, puede haber sido una señal concreta de cercanía entre el referente del PRO y el representante del peronismo federal. Si bien no se logró dar continuidad a la sesión por ausencia de propios y extraños, el movimiento coordinado encendió las alarmas para el Frente de Todos, en medio de una deflación de imagen del presidente, corrido por el fantasma de su vice.
Es que parece que todos quieren un poco de schiarettismo jugando a su favor, ya que todos necesitan un poco de peronismo en sus espacios. Peronismo del centro, claro.
Mientras tanto, Alberto Fernández continúa aislado, condición que le impidió hacer su primer viaje a Córdoba luego de mucho tiempo sin visitar esos pagos. El presidente tenía previsto una visita protocolar, pero no por ello poco importante, durante esta semana, algo que su contagio de coronavirus dejó trunco.
De este modo, el mandatario deberá reprogramar su visita, que ya venía siendo pospuesta en varias ocasiones.
Macri también mete mano.
La figura de Schiaretti a nivel nacional ha tomado un protagonismo inesperado años atrás, cuando José Manuel De La Sota representaba al cordobesismo a nivel nacional, y el actual gobernador se limitaba a trabajar dentro de los límites provinciales. Con el fundador de Hacemos por Córdoba fallecido, Schiaretti tomó las riendas del espacio y ahora todos se dirigen a él en lo que respecta a Córdoba.
Esa habilidad camaleónica es lo que le ha permitido subsistir tanto tiempo en el poder. Incluso el ex presidente Macri mantiene una relación política abierta con Schiaretti.
Ahora, la relación entre ambos está mediada principalmente por Gustavo Santos, el elegido por el ex mandatario para ir a por la posta que dejará el ‘Gringo’ en 2023. Lo particular de Santos es que se trata de un hombre del riñón schiarettista, surgido desde el radicalismo, y actual integrante del PRO.
Esa multiplicidad de espacios ocupados le permite al ex ministro de Turismo de la Nación y ex presidente de la Agencia Córdoba Turismo, hacer crecer sus chances de ocupar el cargo que quedará vacante. Por supuesto que Schiaretti ya tiene elegidos a los sucesores a apoyar, aunque una presentación de Santos haría una campaña más limpia, y con posibilidad de múltiples acuerdos.
Incluso algunos referentes macristas insisten con la posibilidad de que Hacemos por Córdoba logre un acuerdo con el espacio del ex presidente, con vistas al año decisivo. La propia diputada macrista, Soher El Sukaria, calificó como “interesante” dicha posibilidad.
Un dato no menor es que ambos espacios comparten votos. Si bien Macri cayó fuertemente en la consideración cordobesa, no es el caso del PRO en general, donde se han realizado otras figuras.
Y dividir lo compartido no se barajaría como una buena decisión a la hora de enfrentar al kirchnerismo.













