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La UCR se replantea la alianza con el PRO en Córdoba

Parte de los integrantes del partido radical cordobés le solicitaron al presidente del Comité Central, Marcos Carasso, poner en seria discusión el rumbo a seguir dentro de Juntos por el Cambio y respecto a la relación con el PRO, tras el paso de Mauricio Macri por esa provincia. El acercamiento al peronismo del centro, el punto de quiebre.

CÓRDOBA. El paso de Mauricio Macri por Córdoba no solo dejó en pie la decisión del ex mandatario de volver a consolidarse como una figura crítica al Gobierno nacional y como comandante opositor, sino también discordia en el espacio que pretende liderar más allá de su partido: Juntos por el Cambio. En su visita a la provincia mediterránea, lugar por el cual decidió comenzar de nuevo a rodar por la vía política, dejó varias bombas que no cayeron muy bien entre varios de los referentes del espacio. 

Estos “buenos tratos” que Macri destacó con la administración de Juan Schiaretti se deben a un objetivo político que el ex presidente viene amasando hace rato: sumar al cordobés y a su espacio dentro de Juntos por el Cambio y captar la vía del centro. En la misma sintonía se encuentra el Frente de Todos, ya que aquel que logre ese acuerdo político clave, podría “aplanar” la grieta a su favor.

Para el ex jefe de Gobierno porteño esto no es nada nuevo. Ya lo intentó con Miguel Ángel Pichetto en 2019, aunque quedó claro que necesita de un PJ más consolidado electoralmente, con la capacidad de demostrar gestión. 

Ello en sintonía con su deseo de sumar dirigentes con “capacidad ejecutiva”, de lo cual excluyó explícitamente a varios de sus compañeros de coalición (como Mario Negri, Luis Juez y Héctor Baldassi, entre otros). Para Macri, el Gobierno schiarettista ha logrado instalar un modelo de gestión que debe ser tenido en cuenta, luego de 21 años de trayectoria, sin necesidad de acercarse al kirchnerismo.

Incluso su candidato, Gustavo Santos, registra un largo paso por la gestión schiarettista. Para Macri, el ex secretario de Turismo de la Nación puede ser la llave del tan ansiado acuerdo.

Las ideas y elogios expuestas por el líder del PRO, tanto en desconsideración para sus aliados como en consideración de Schiaretti, generaron un profundo malestar en los radicales, quienes encarnan en Córdoba una lucha electoral que los encuentra permanentemente en la oposición provincial. Para el radicalismo cordobés, la idea de compartir un espacio con Hacemos por Córdoba resulta inaceptable. 

Ello, sumado a la intención de hacerse de más poder dentro de la coalición, derivó en que buena parte del partido centenario pusiera en cuestión la unidad con el PRO, al menos en esa jurisdicción. En principio, la molestia con Macri había brotado en forma de protesta.

Esa postura tomaron Mario Negri y Ramón Mestre al no asistir al almuerzo organizado por el ex mandatario en Córdoba. En su lugar, Carasso representó a la UCR y le hizo saber personalmente al ex presidente sobre el malestar de su espacio.  

Pero algunos integrantes decidieron ir más allá, solicitando al propio Carasso una discusión formal sobre la alianza con el PRO. Jorge Sappia (titular de la Convención Nacional de la UCR), solicitó que en la próxima reunión plenaria del Comité Provincial convocada para el 31 de mayo se trate la temática. 

A Sappia se le sumaron el legislador provincial Dante Rossi, el intendente de Bell Ville, Carlos Briner, y la vicepresidente del Comité Capital, Guadalupe Mías, entre otros. Este sector del radicalismo cordobés representa el ala más “progresista”. 

En tanto la parte más conservadora no se volvió a referir al tema, como tampoco lo hicieron los dirigentes directamente implicados (como Negri). Al parecer, no quieren que el malestar los lleve a abrirse demasiado paso hacía una disputa interna. 

Respecto al conflicto, hay una tercera parte del radicalismo que pareció verse beneficiada por los dichos de Macri. Esta fue la representada por la Liga Sumar, espacio encabezado por Rodrigo De Loredo y Javier Bee Sellares que en las últimas elecciones internas se opuso al actual oficialismo, liderado por Carasso, Negri y Mestre. 

Precisamente, esa competencia interna desató fuertes diferencias entre el oficialismo partidario y la oposición. Por lo que el desencuentro con el ex presidente permitió a Sumar ganar terreno como un radicalismo “abierto” a nuevas alianzas, en orden con su impronta de recambio generacional que impulsó sus elecciones. 

La grieta interna en Juntos por el Cambio Córdoba llegó justo después de que comenzara un periodo de solidificación y unidad de discursos que se estaban montando. Esa tendencia había sido impulsada por el propio Macri, quien había abierto la posibilidad de competencia, algo que el mismo derribó, o al menos develó no tan cierto. 

Quedará por verse si las idas y venidas del ex mandatario no terminan por confundir demasiado a sus propios compañeros, o si se trata de un movimiento fríamente calculado en busca de sacarse de encima dirigentes “vencidos”. Por el momento, el temblor sigue retumbando en los pasillos de la Casa Radical en Córdoba.
 

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