La noticia de la puesta en vigor de una “autorización” para que oficiales, suboficiales y tropa pudieran realizar tareas laborales en el ámbito civil fuera del horario que les requiere el servicio militar (se popularizó como "Rappi / Uber / Cabify"), recorrió las portadas de medios de comunicación, para angustia de Carlos Presti, ministro de Defensa y general en actividad.
FUGA MASIVA DE LA MILICIA ARGENTINA
Carlos Presti, Rappi y la verdadera mochila militar
El supuesto OK al personal militar para trabajar en apps de delivery (Rappi) o transporte de pasajeros (Uber) generó reacción y erosionó a Carlos Presti.
La grafica utilizada para colorear la novedad fue íntegramente producida con inteligencia artificial arrojando gran cantidad de imágenes mostrando a altos jefes militares uniformados portando las tradiciones mochilas de los repartidores de alimentos a domicilio o conduciendo vehículos de famosas aplicaciones.
Ni el mismísimo Ministro, Teniente General Presti, se salvó de ser virtualmente colocado a bordo de una bicicleta oficiando de “Rappi”.
Una incomprensible pasividad comunicacional de parte del equipo de prensa ministerial hizo que la bola de nieve y la multiplicación de la ridiculización escalara a niveles exagerados. Algo que se podría haber evitado y de lo que nos ocuparemos más adelante.
El honor militar y el orgullo personal
“No lo puedo creer, la agresión de las fotos, la superioridad intelectual y cultural la detenta el meme y no el talento del periodista, el periodismo está desapareciendo”. El concepto pertenece a un veterano oficial superior del Ejército Argentino que no pudo contener su bronca al ver a “su” Teniente General ridiculizado en el exdiario nacional de mayor tirada, hoy con la web N°4.
La reacción tan espontánea como comprensible se sostiene en la importancia que tiene en el mundo de las armas la exteriorización del atributo militar en la vestimenta como manera simple y contundente de expresar la jerarquía frente a la cual los inferiores (militarmente hablando) se ponen de pie, guardan silencio y aprestan a recibir una orden, felicitación o reprimenda.
El uniforme se porta de una sola forma. Con orgullo. Es por ello por lo que para muchos militares la recurrente afrenta que tuvo como protagonista al exministro Luis Petri al posar para sus redes vistiendo uniformes por los que cientos de argentinos dieron su vida irritaba tanto. Lamentablemente las conducciones castrenses que lo acompañaron nunca se atrevieran a decírselo.
“Petri se puso nuestras ropas para alardear, pero nunca se puso nuestra piel para entender”, sentenció hace algún tiempo un oficial naval en retiro.
Volviendo a las imágenes de la discordia, aunque irritativas fueron más explicativas de la delicada situación presupuestaría tanto a nivel salarial como operacional que atraviesan las FFAA que el contenido de todas las crónicas escritas, habladas o televisadas.
De hecho, la semana termina con la entronización de la frase “La uberización militar”. Cortito y al hueso.
La autorización que no fue
En honor a la verdad, es necesario aclarar que no existe ni en la ley de personal militar ni en los reglamentos castrenses norma alguna que prohíba a los cuadros realizar actividades remuneradas fuera de su horario de servicio siempre y cuando la misma sea lícita, no genere un conflicto de intereses con la fuerza y sea informada a la superioridad.
Existen si prohibiciones puntuales muchas de las cuales son emanadas de leyes ajenas al ámbito militar. Solo como ejemplo baste decir que un oficial de la Armada no puede ejercer durante su licencia militar actividades relacionadas con la navegación en unidades de la Marina Mercante ya que para hacerlo debe encontrarse en situación de retiro o baja.
“Lo que si ocurrió es que frente a la crisis salarial reinante y ante el creciente número de militares que han buscado una segunda fuente de ingresos (que a veces en valor absoluto pasa a ser el ingreso principal) se trata desde la institución de no entorpecer la actividad civil de los cuadros y llevarlos a la disyuntiva de pedir el retiro o la baja para optar por el trabajo no militar”, indican desde la Dirección General de Personal de una de las fuerzas.
La explosión mediática del tema no ha sido solo fruto de los “malditos periodistas a quienes no odiamos lo suficiente” sino a declaraciones públicas y realistas de varios tenientes generales retirados, y oficiales de distinta jerarquía de las 3 FFAA que unifican la magnitud del problema sosteniendo que hay destinos que no llegan a completar la dotación de personal necesaria y redondean las bajas y retiros anticipados de la era Milei en alrededor de 20.000 almas.
Si bien esta cifra incluye a la tropa voluntaria con escaso nivel de entramiento militar y alta rotación, la pérdida de oficiales y suboficiales en cuya formación el Estado Nacional invirtió considerables sumas de dinero es un verdadero dolor de cabeza para la conducción militar superior.
Momentos antes de escribir esta crónica, el ex jefe del ejército Teniente General, César Milani, en una entrevista televisiva sostuvo: “El presupuesto militar actual es del 0,5 % del PBI el más bajo por lejos de los últimos tiempos. Como si eso fuera poco se le acaba de podar al sistema de defensa la suma de $ 50.000 millones como recorte adicional”.
Ninguno de los dos tenientes generales en actividad con los que cuenta hoy el país podría salir a desmentirlo.
La “Daga Atlántica” y el puñal presupuestario
La duda -casi cartesiana- de las cúpulas castrenses es recurrente y se debate entre demostrar que las fuerzas bajo su mando se encuentran activas, con profesionales formados, capacitados y entrenados con niveles aceptables y al mismo tiempo filtrar a la conducción política la larga y extenuante lista de carencias, materiales y humanas (producto de la fuga de talentos) que cada día les hace más difícil cumplir lo que se supone que es su cometido principal.
Todo ello dificultado además por la necesidad de tener un mensaje adaptado al publico interno (el personal) otro intermedio (la sociedad) y el tercero y más complicado, al exterior (las potencias extranjeras) a las que no disuadiremos con aviones de caza sin artillar, una flota de mar que ha cumplido con creces su vida útil y una fuerza de submarinos y aviación naval testimoniales.
Con orgullo los dos jefes del Ejército tenientes generales Zarich y Presti (este último a la sazón Ministro de Defensa que revista en el ejército) dieron por concluido en las últimas horas el ejercicio binacional “Daga Atlántica”, 42 días de tiros, líos y cosa gorda simulada que -a no dudarlo- contribuyen en gran manera al adiestramiento del personal con el valor agregado de que al hacerlo en conjunto con la mayor potencia militar de Occidente eleva la alicaída moral de la tropa.
No es menos cierto (y aquí viene lo del puñal) que no hay que ser un analista militar de fuste para vislumbrar que los polvorines del ejército han quedado desguarnecidos, las horas de vuelo de los Bell UH-1H y 412 habrán quedado agotadas por el resto del año y los nuevecitos Stryker 8x8 del Ejército marcharán a sus depósitos hasta que haya partida presupuestaria para combustible. El flaquísimo presupuesto operativo de Defensa se ha desangrado por acción del puñal de la miseria.
Sabiendo que el Señor Ministro es un ávido lector de estás crónicas sería deseable que especialmente tome a la presente como un denodado esfuerzo para que el Comandante en Jefe entienda que el amor a las FFAA no se declama ni se exterioriza haciendo desfilar a los granaderos. Hace falta algo bastante mas contundente.
Un buen comienzo sería sugerir al Sr. Presidente que instruya a su colosal Ministro de Desregulación sobre la forma correcta de cuantificar la relación costo / beneficio de mantener un adecuado sistema de defensa que incluya además de vehículos terrestres y anfibios, aviones de patrullaje y reconocimiento y submarinos (aunque el proverbial odio de Sturzenegger a todo lo relacionado con las cuestiones navales y marítimas le indique lo contrario).
El desregulador nacional tal vez no sepa que se trata de defender a la 8va. extensión soberana del planeta.
Del bando militar al posteo escueto y tardío
Todo lector que peine canas o no tenga nada que peinar recordará aquellas épocas en las que la familia se amuchaba alrededor de la radio a la espera del inminente “Comunicado Nro. 1 de la Junta Militar” y subsiguientes.
Esos mensajes severos y muchas veces amenazadores guiaban nuestro accionar, conducta, futuro, libertad en incluso la posibilidad de seguir viviendo.
Una muestra acabada de que no todo tiempo pasado fue mejor.
No obstante, parece que la modernidad enmudeció no solo a los militares sino a muchos funcionarios civiles del sector que parecen ser remisos a realizar el trabajo por el que cobran un salario nada despreciable.
Como se dijo anteriormente, Defensa no comunica y si lo hace lo hace mal, tarde y con gusto a poco.
Las informaciones vía WS salen solo para los medios afines y solo algunos periodistas del Streaming ascendidos a funcionarios del ministerio y devueltos al mundo de los medios en poco tiempo, acceden a las autoridades ministeriales mientras que los comunicados de prensa son una antigüedad extinguida a partir del uso y abuso de la red social “X”.
Es posible que el odio presidencial hacia los medios de prensa en general derrame hacia las capas intermedias del poder máxime en un área en la que su titular aún se pone en posición de firmes ante el Presidente al no haber culminado aún su transición del mundo militar a la arena política.
Ahora de allí a pretender conjurar una “minicrisis” militar por la circulación de una noticia incorrecta simplemente con este posteo realmente tiene gusto a poco
Incluso, si bien la guerra hace rato que dejó de ser cosa de hombres, haber centrado la desmentida en un medio que no fue el primero en dar la noticia, da a pensar sobre si la elección no fue simplemente por el hecho de haber sido escrito por una mujer.
Estas crónicas habitualmente finalizan con una ironía. En este caso propongo una excepción.
Como cierre llegue esta exhortación al Sr. Ministro de Defensa para que brinde sin necesidad de comprometer ningún Secreto de Estado una reseña realista y sincera del estado actual del sistema de defensa nacional y especialmente del de los miles de mujeres y hombres que lo integran.
Si se dispone a hacerlo aquí tiene ojos y oídos atentos y bien dispuestos para tomar debida nota.
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