El Gobierno nacional continúa exhibiendo la recuperación de la actividad económica como una de las principales señales de éxito de su programa de estabilización. Sin embargo, detrás de los indicadores del INDEC aparece una realidad mucho menos alentadora: el crecimiento no se traduce en mayor consumo ni en una recuperación del poder adquisitivo de la mayoría de los hogares.
DATOS QUE NO REPRESENTAN
Hay crecimiento económico con caída del consumo, por primera vez en s. XXI
La economía crece y las familias compran menos. Advierten sobre un desacople entre el PBI y el consumo, mientras los datos del INDEC generan confusión.
La economía argentina creció un 4,4% durante 2025 y las proyecciones privadas anticipan una expansión cercana al 3% tanto para este año como para 2027.
No obstante, un informe de la consultora Moiguer, analizado por Infobae, advierte que el país atraviesa un fenómeno inédito en las últimas décadas: mientras la actividad productiva muestra números positivos, el mercado interno permanece estancado y el consumo continúa en retroceso.
Los datos de Scentia reflejan con claridad ese desacople. En junio, el consumo masivo cayó 2,7% interanual y 2,4% respecto de mayo, acumulando una baja del 2,9% en los primeros meses del año. Es decir, la economía crece, pero las familias compran menos.
La economía extractiva explica todo
La explicación, según Federico Kisza, economista de Analytica, está en la composición de ese crecimiento. "El desacople con el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) se explica porque el crecimiento es impulsado principalmente por sectores que tienen bajo impacto a nivel agregado sobre el empleo y el consumo masivo", afirmó. Entre ellos mencionó al agro, la energía y la minería, actividades intensivas en capital pero con menor capacidad de generar empleo que la industria o el comercio.
Los números del EMAE de mayo respaldan esa lectura. De acuerdo con Isaac Rudnik, director del Isepci, la agricultura, ganadería, caza y silvicultura creció 4,6% interanual y aportó 0,64 puntos porcentuales al índice general. A su vez, la explotación de minas y canteras avanzó 15,7%, contribuyendo con otros 0,60 puntos. Entre ambos sectores explicaron 1,24 puntos del indicador. Sin ese impulso, el resultado general habría sido negativo.
En contrapartida, las actividades que más empleo generan continúan mostrando señales de deterioro. La industria manufacturera registró una caída interanual del 5,6%, mientras que el comercio mayorista, minorista y las reparaciones retrocedieron 4,3%. "Los sectores que generan mayor cantidad de puestos de trabajo muestran variaciones negativas. Es por esto que el consumo interno sigue deteriorándose, sin perspectivas de rebote mientras se mantenga la continuidad del actual modelo", sostuvo Rudnik.
Cuándo habrá una mejora en el consumo
Las perspectivas tampoco son alentadoras para el corto plazo. Kisza considera que el crédito al consumo difícilmente vuelva a los niveles observados entre fines de 2024 y comienzos de 2025 debido al aumento de la morosidad. A su vez, Pablo Moldovan, de CP Consultora, advirtió que el consumo seguirá dependiendo de la evolución de los ingresos reales. Según explicó, una desaceleración de la inflación permite estabilizar el poder de compra, pero si ese proceso se interrumpe, la demanda volverá a resentirse y la economía podría ingresar en un período de estancamiento.
El informe de Moiguer también identifica una Argentina cada vez más desigual. En Neuquén, el 74% de los encuestados aseguró haber realizado gastos suntuarios, diez puntos por encima de la media nacional. En Salta, el 47% manifestó intención de comprar bienes durables. En cambio, en el Gran Buenos Aires apenas el 23% afirmó tener capacidad de compra, diez puntos por debajo del promedio nacional, predominando la sensación de que "el dinero se esfuma" antes de terminar el mes.
Las propias empresas de consumo masivo reflejan esa realidad. Algunas reconocen que más del 60% de su facturación depende de promociones y descuentos, incluso resignando rentabilidad para sostener el volumen de ventas. Al mismo tiempo, admiten que el mayor dinamismo se concentra en productos premium, dirigidos a un segmento reducido de consumidores, mientras el resto de la demanda continúa debilitándose.
¿Es un crecimiento para celebrar?
Los datos muestran así una economía que mejora en sus indicadores agregados, pero cuya recuperación permanece concentrada en sectores exportadores y regiones específicas. Mientras el Gobierno celebra el crecimiento del PBI, la industria, el comercio y el consumo siguen sin encontrar un punto de recuperación, alimentando la percepción de que la estabilidad macroeconómica todavía no logró convertirse en una mejora concreta para la mayoría de los argentinos.
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