POLÍTICA

METE MANO

Alberto Fernández busca puerto en aguas opositoras

El Presidente de la Nación tomó cartas en un conflicto que envuelve a una cooperativa de servicios y a la Municipalidad de Carlos Paz, en Córdoba. Su promesa de intervención, un intento de plantar bandera en una tierra muy lejana y hostil para el Frente de Todos, que lo deja cada vez más lejos de Hacemos por Córdoba.

CÓRDOBA. Las intenciones de Alberto Fernández de poder arribar a la provincia de Córdoba con una propuesta política fuerte y poder instalar al Frente de Todos ya son bien conocidas por el mundo político, y sus estrategias para lograrlo son múltiples. La jurisdicción cordobesa se presenta como una de las cartas clave para lograr el nivel de gobernabilidad necesaria y así poder llevar a cabo el proyecto reformista que el kirchnerismo impulsa como principal motivo de gestión en su agenda. 

El “approach” de Fernández como el ala “blanda” del kirchnerismo al peronismo cordobés fue el primer y más firme intento de desembarcar en Córdoba. Esto comenzó apenas inició su mandato, acercándose de a poco al gobernador Juan Schiaretti y su espacio, incluso entablando relaciones particulares con algunos de sus miembros (Martín Gill, por ejemplo). La idea principal del Presidente siempre fue la de lograr una alianza con el schiarettismo y así poder contar con un socio en una provincia que tiene a Hacemos por Córdoba en control hace más de 20 años. 

Ello porque el propio Schiaretti parece ser inclaudicable en su idea (y la de su socio original, José Manuel de la Sota) de que el peronismo cordobés es una especie única y que no va a “acostarse” con nadie en pos de sostener el poder en el segundo distrito del país, algo que le viene funcionando a la perfección hace más de dos décadas. Hace algunos días, el propio “Gringo” calificó de “institucionalmente correcta” a la relación de su gestión con el Gobierno nacional

A sabiendas de que el pretendido es un hueso duro de roer (aunque aún no se descarta la posibilidad de que termine existiendo una alianza), Fernández fue a su primer intento con un plan b. Y esa segunda posibilidad es el camino en el cual está trabajando el Presidente para abrirse paso a tierras cordobesas. 

De la mano del senador Carlos Caserio, quién en su momento formó parte de las filas de Hacemos por Córdoba pero que se terminó volcando hacía el kirchnerismo, el Frente de Todos comenzó a rearmarse de manera independiente en la provincia cordobesa, sin esperar reacciones o guiños de un Schiaretti que lo tuvo mucho tiempo esperando hasta ahora. El propio Caserío asumió el rol de comandante K en la provincia y es quien lleva adelante la construcción de un espacio frentetodista renovado.

Si bien ese camino representa el más largo, es el único por el cual Fernández puede tener seguridad de avanzar. Y la fórmula para abrirse paso que por ahora viene implementando, es la de sumar actores locales como intendentes y jefes comunales peronistas (que por lo general tienen lazos tendidos con el Gobierno provincial) que no respondan directamente al schiarettismo, y que vayan nutriendo al partido con sus capacidades electorales. 

De esta manera, y con Caserío como gestor de estas micro alianzas que van nutriendo al Frente de Todos cordobés, Fernández busca darle músculo al kirchnerismo en Córdoba. Aunque, como se mencionó anteriormente, representa un trabajo mucho más arduo ya que se trata de sumar a muchos actores, y con ellos sus problemas. 

Respecto a ello, la imagen que se pudo observar en las últimas horas, donde el Presidente recibió en Casa Rosada a referentes de la Cooperativa Integral de Villa Carlos Paz (Coopi), confirmó que su estrategia actual es la de ganar fuerza en Córdoba sin depender de Schiaretti. Los cooperativistas de la Coopi (cooperativa encargada de brindar servicios de agua potable, luz y gas natural en Carlos Paz hace más de 60 años) llegaron hasta la Rosada con un reclamo por un conflicto que ya tiene varios años.

En el año 2009, la Municipalidad de Carlos Paz decidió no renovar el contrato con la cooperativa luego de años, lo que generó un fuerte conflicto en la zona, que llegó a instancias judiciales. Según los cooperativistas, la intención del Gobierno carlospacense desde ese entonces es la de privatizar el servicio, tal y como ocurre con el servicio de agua potable en Córdoba capital, en manos de Aguas Cordobesas. 

Desde entonces, la cooperativa continuó brindando los servicios de manera provisoria, hasta que se resolviese la situación de manera judicial, que terminó en manos de la Corte Suprema de Justicia. El caso se fue tiñendo de incertidumbre con el pasar de los años, hasta que sobre finales del 2020, la Corte emitió un fallo que ordenaba al Municipio retomar el control de los servicios que venían siendo prestados por la cooperativa, sin hacer lugar a los reclamos de esta última y dando a entender que lo dispuesto por el Gobierno de Carlos Paz en un principio era lo correcto. 

Cabe destacar que en todos estos años de conflicto, el Gobierno carlospacense estuvo conducido por Esteban Avilés, el hoy titular de la Agencia Córdoba Turismo, aliado directo de Schiaretti en Hacemos por Córdoba, y único actor de ese espacio que apoyó abiertamente a Mauricio Macri en las últimas elecciones presidenciales. La rescisión del contrato con la cooperativa fue uno de los principales objetivos de Avilés durante sus años de intendente en Carlos Paz.

En la actualidad, el municipio de Carlos Paz se encuentra bajo el mandato de Daniel Gómez Gesteira, uno de los hombres cercanos a Avilés, por lo que la política de rescisión continua. El nombre de quienes impulsan la rescisión es un dato no menor para entender cómo es que un conflicto muy local terminó en la agenda presidencial. El hecho de que Avilés haya apoyado a Macri en las últimas elecciones y a pesar de ello continúe en el espacio de Schiaretti, provocó que se transforme en un enemigo natural del senador Caserio, quien impulsa la avanzada K en Córdoba.

Para Caserío, abiertamente crítico del schiarettismo, resulta inadmisible que un espacio peronista acoja a alguien que “no es del palo”. Ello sumado a que las diferencias entre el senador K y Schiaretti se han ido incrementando con el correr del tiempo por cosas como esta, y el enfrentamiento del kirchnerismo con la Corte, quien dispuso la potestad de la Municipalidad de Carlos Paz sobre la prestación del servicio.

Todo eso hizo que Caserio acercase el conflicto al Presidente de manera directa, para demostrar la influencia que puede tener y las ventajas de alinearse a ese espacio. De ese modo, Fernández recibió a los cooperativistas en una reunión de dos horas, donde se expresaron las principales preocupaciones. 

Según los dirigentes de la Coopi, unas 400 familias corren el riesgo de quedarse sin ingresos en caso de que se concrete lo dispuesto por la Corte Suprema. Ante ello, el Presidente se comprometió a gestionar el tema directamente con el Gobernador y evitar la caída de la concesión, mostrando una relación de confianza que parece no estar correspondida, al menos frente a las cámaras. 

Quedará por verse si Fernández puede resolver el conflicto entablando un diálogo político (por fuera de los institucional), donde las aguas parecen estar congeladas entre ambas gestiones, sin colisionar su plan de unidad peronista con su plan de desembarcar por motu proprio en Córdoba (ambos son necesarios a los fines K). Todo parece indicar que la segunda opción puede entorpecer la relación con un poder muy difícil de superar a nivel local, y que puede estropear los planes del Frente de Todos en el Congreso.