Al final, Santiago Caputo mostró la hilacha. Él es un Jaime Durán Barba Jr.: no puede desarrollar el marketing de Javier Milei sin ubicar alguna grieta como eje. Ya había desarrollado una, a la que Javier Milei le adeuda su triunfo: 'la Casta' vs. 'la no Casta'. Algo así como 'la Casta' es el Kirchnerismo y 'la no Casta' es el Antikirchnerismo. Ahora, el gobierno libertario (que muchos libertarios no aceptan como propio), repitió la antigüedad de inventarse otra grieta propia: Argentinos de bien vs. Argentinos de mal.
NOVEDAD PRESIDENCIAL
Nueva Grieta: Argentinos de bien vs. Argentinos de mal
El vocero presidencial, Manuel Adorni, planteó cuál es la nueva grieta nacional: Argentinos de bien contra Argentino de mal. La línea divisoria es el DNU.
Los argentinos siempre tienen una grieta cercana: federales vs. unitarios, civilización o barbarie, peronistas vs. gorilas, laica o libre, liberales vs. populistas, progresistas o conservadores... no es muy revolucionario ni disruptivo crear una antinomia en la Argentina. La sociedad argentina ha desarrollado el facilismo de volverse binaria: o es blanco o es negro, prohibidos los grises.
En este caso, fue el vocero presidencial, el economista Manuel Adorni, quien expuso la novedad: 'Argentinos de bien' son quienes adhieren al DNU (Decreto de Necesidad y Urgencia) que envió el Ejecutivo Nacional al Legislativo. Y 'Argentinos de mal' son quienes se oponen, ya sean legisladores o jueces o quienes concurran a marchas contra el texto de marras.
Los 'Argentinos de bien' son quienes apoyan el imposible intento de modificar 300 leyes con un DNU. Los 'Argentinos de mal' son quienes "no quieren el cambio", según los describió Adorni. Luego agregó: "Los que defienden sus propios intereses", tal como si la sociedad no fuese una diversidad de intereses, o si la Asociación Empresaria Argentina (AEA) apoyara el DNU por un convencimiento espiritual y no en defensa de aquello que cree puede permitirles a sus integrantes ganar más dinero.
El gobernante de una sociedad democrática -es decir multisectorial y pluripartidaria- es quien apela a utilizar las instituciones republicanas para la gestión de los conflictos de intereses.
Patricia Bullrich
La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, promotora del DNU como mecanismo de modificación masiva de leyes y regulaciones, se encuentra en una situación difícil: tener que explicarle a Javier Milei qué sucede cuando los DNU pueden recibir un freno o parlamentario o judicial.
Ocurrió algo curioso en la mañana del martes 26/12: Bullrich se manifestó sorprendida de que en 16 días de gobierno, Javier Milei reciba el aviso de otra movilización en contra del DNU. ¿Acaso ella pensaba que se puede modificar 300 leyes sin un debate tan siquiera? Por cierto que sería ridículo que opinara algo semejante.
Adorni decidió surfear en la estela marcada por Bullrich: dijo que los legisladores (diputados y senadores nacionales) deberán elegir entre "acompañar a los Argentinos de bien" o "acompañar a quienes obstruyen el camino" (los Argentinos de mal). Por cierto que es un innecesario desafío a los legisladores no oficialistas, quienes reclaman leyes en lugar del DNU y la posibilidad de debatir las modificaciones y no votar a libro cerrado.
Los más insoportable fue su 'bajada de línea': "Esperamos a su buena voluntad y que estén a la altura de las circunstancias", además de recordarles 'cómo votó el pueblo argentino'. Habría que recordarle a Adorni que por ese motivo los legisladores son elegidos en la 1ra. vuelta electoral y no en el balotaje: para que el Legislativo pueda tener una representación amplia, no binaria.
Entonces, los 'Argentinos de bien" son los que votan sin chistar y 'Argentinos de mal' quienes reclaman que los legisladores hagan su trabajo.
Es horrible el planteo y puede fracasar. El gobierno, comenzando por Bullrich y Adorni, deberían comenzar a preguntarse cuál es el Plan B si el DNU no funciona.
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