El debate en torno al avance de la Inteligencia Artificial se originó luego de que el presidente argentino Javier Milei, junto al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, publicaran en el Financial Times una columna titulada "Argentina invita a la IA a liberarse a sí misma", anunciando el envío al Congreso Nacional de un proyecto que busca crear la categoría societaria "corporación no humana".
MADURA EL KNOCK OUT DE YUVAL HARARI
¿Milei quiere liberar a las IA o liberar a los empresarios de ir a la cárcel?
El historiador israelí Yuval Noah Harari cuestionó la idea de darle personalidad jurídica a la inteligencia artificial. Desaparecería la responsabilidad penal.
Luego, el reconocido escritor israelí, Yuval Noah Harari, un mega best seller que vendió decenas de millones de libros de historia y comunicación, le advirtió al presidente argentino que otorgar ese estatus a corporaciones controladas por agentes no humanos generaría enormes riesgos. Por ejemplo, que pierdan su último freno inhibitorio: terminar presos.
El consagrado historiador, filósofo y escritor especificó su crítica: “le van a conceder un estatus a las IA que equivaldría a una llave maestra para acceder a las finanzas, la economía y la política en todo el mundo, sin afrontar consecuencias más que patrimoniales”.
Solamente un ser biológico que valora todavía su libertad y su bienestar teme pasar 10 años en prisión.
En un cruce desigual, debido a la falta de equivalencia entre quien vende millones de ejemplares en 40 idiomas y quien no figura entre los 20 más leídos del propio país que preside, Harari recordó que la Compañía Holandesa de las Indias Orientales que Milei invocó tenía una contracara monstruosa en el puerto de Jayakarta, en la actual Indonesia.
Cuando la compañía capturó esa ciudad en 1619, la incendió y construyó otra en su lugar Batavia, que pasó a ser el comando de un vasto imperio asiático administrado por los holandeses. Lo que le estaba explicando Harari al Jefe de Estado sudamericano era que una entidad política gobernada por una compañía privada lo hace en beneficio de sus accionistas y no de la población sometida.
Los riesgos de la IA, según Yuval Noah Harari
La frágil respuesta de Javier Milei
En un extenso análisis, el primer mandatario argentino defendió la iniciativa impulsada por su gobierno nacional y aseguró que “otorgar personalidad jurídica a este tipo de compañías es una evolución lógica del desarrollo tecnológico”.
Agregó que las organizaciones administradas por IA contarían con patrimonio propio y asumirían obligaciones legales dentro de un marco regulatorio determinado.
En otras palabras, contestó sobre bananas cuando le preguntaban por peras.
Les explicó (aparentemente en vano) que lo que proponían desde Argentina iba a terminar con el último miedo que tiene un desarrollador: perder su libertad física.
Fingiendo demencia, Milei continuó por un camino que no era el transitado por el pensador israelí.
“¿Por qué no probar con el político robot? ”, se llegó a preguntar el mandatario nacional en un escenario hipotético.
“Las IA podrían disponer de un patrimonio identificable que permitiría exigirle responsabilidades en caso de daños, fraudes o incumplimientos”.
Una vez más, el Jefe de Estado argentino cree que todo se puede solucionar con dinero, no con responsabilidades penales. Lo dijo en incontables ocasiones. Por ejemplo, cuando señaló que se podía contaminar un curso de agua si luego se pagaba una indemnización pecuniaria.
¿Las IA tendrían conciencia propia para evitar su muerte?
¿En lugar de aplicar un código penal que encarcele a las personas físicas que transgredieran la ley ahora deberíamos conformarnos con el buen tino de las IA?
La endeblez argumentativa de los argentinos deja abierta 2 posibilidades:
-que Harari aproveche las lagunas libertarias y los liquide con un nuevo artículo.
-que les extienda “un manto de piedad” y deje pasar la oportunidad de manera condescendiente.
Como dice el propio Milei, en mundo ideal...
¿Por qué no podría ser presidente de un país un robot que no tenga que ir preso por $LIBRA, ANDISgate o el Caso Adorni?

















