CÓRDOBA. Las Sierras de Córdoba volvieron a registrar incendios en lo que puede constituir una temporada complicada debido al clima seco y ventoso que se registra en la zona. Casi un año después de los graves focos que se extendieron por más de 300 mil hectáreas, las llamas volvieron a repetirse, esta vez en la zona de Malagueño, a las afueras de Villa Carlos Paz.
INCENDIOS
Las Sierras de Córdoba arden nuevamente
Las Sierras de Córdoba volvieron a registrar grandes focos de incendio a poco más de un año de una de las peores temporadas. La mayoría son intencionales.
El foco, que ya fue contenido por un cuerpo de 90 bomberos que trabajaron de manera incansable durante toda la madrugada, habría sido iniciado intencionalmente por dos personas que recorrían la zona en un vehículo. Los presuntos incendiarios habrían sido reconocidos por un grupo de ciclistas que recorría el lugar en el día de ayer (21/7).
Los acusados, una vez que sean detenidos, serán imputados por “incendio doloso”. Se trataría de una mujer y su presunto hijo, según observaron los testigos presenciales.
En las Sierras de Córdoba, los incendios son un flagelo histórico que se intensificó en los últimos 30 años. Los proyectos de desarrollo urbanístico de miles de hectáreas a las afueras de la ciudad de Córdoba han costado fuertes cantidades de bosque nativo, al punto tal de que en esos 30 años, el 60% de las Sierras se quemaron.
El dato surge de un estudio realizado por el Instituto Gulich, dependiente de la Universidad Nacional de Córdoba y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae), y devela que entre 1987 y 2018 (es decir, sin contar los últimos grandes incendios) unos 9.210 focos afectaron a 1.609.672 hectáreas de las Sierras de Córdoba. Es decir, unas 23 veces el tamaño de la ciudad de Córdoba.
El relevamiento se realizó gracias a imágenes satelitales proporcionadas por el Servicio Geológico de Estados Unidos. Así, los científicos pudieron observar la degradación paulatina de los bosques serranos en Córdoba fruto del fuego.
En 1988, se registró la extensión más grande arrasada por el fuego, comprendiendo 350.000 hectáreas. El dato que llama la atención es que no importó tanto la cantidad de focos, sino la calidad de los mismos.
Solo el 2,2% de los incendios en 30 años consumieron más del 71% del área total quemada. Esto devela la intencionalidad de los focos, que pocas veces se logran incendiar con éxito, aunque cuando lo hacen, termina siendo arrasador.












