La llegada de inversiones extranjeras al país sería uno de los factores clave para la correcta marcha del plan económico del Gobierno nacional, negado cualquier movimiento que pueda expandir el gasto. Ese flujo de dinero resulta crucial en un rumbo que, sin ello, estaría orientado a una depresión económica inminente.
LEY BASES
Inversiones: Sube la temperatura de industrial por el RIGI
El Régimen de Inversiones planteado en la Ley Bases no convence a la industria local. Algunos ya se manifestaron en contra.
En ese orden, la administración de Javier Milei incluyó como parte de la Ley Bases al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones, una norma que busca ser un imán de capitales para poder movilizar la economía manteniendo el empleo y propiciando el consumo sin necesidad de intervención del Estado. Actualmente, el RIGI se encuentra en manos del Senado, recinto que se encargará de decidir si avanza o no como norma definitiva.
La propuesta del oficialismo implica una larga lista de beneficios impositivos y regulatorios para las inversiones que superen los 200 millones de dólares en el país. Entre ellos, está la caída de los aranceles y derechos de importación, exportación y otras facilidades para el desarrollo de negocios.
Precisamente esas facilidades fueron percibidas como una amenaza por los productores e industriales locales, que consideraron la normativa como “muy permisiva” para los capitales externos. Algo que podría propiciar competencia “desleal”.
Las inversiones "desleales"
Al respecto, algunas entidades ya manifestaron su disconformidad y comenzaron a presionar para la reformulación del texto sobre el RIGI, sobre todo en lo que respecta a la liberación de los gravámenes de importación. El temor del empresariado local es que la oferta importada sea sustancialmente más competitiva que la que hoy producen, dejando fuera de juego a los productos nacionales.
Una de las que adelantó su postura fue la Unión Industrial Argentina (UIA), donde advirtieron que “el país compite en condiciones desfavorables” respecto a otros contextos. Lo propio hicieron desde la Asociación de Industriales Metalúrgicos (ADIMRA), entidad que se comunicó directamente con todos los senadores para inculcar la revisión de algunos artículos del RIGI, que pueden dar pie al ingreso de un flujo de productos importados imposibles de competir.
Desde el oficialismo explicaron que el RIGI está orientado al sector de hidrocarburos, minería y otros extractivistas, donde las importaciones no son volcadas al mercado local de manera directa. Sin embargo, la normativa que es tratada en el Congreso resulta poco específica al respecto a los ojos de los industriales, quienes creen que podría terminar abarcando rubros con oferta local.













