CÓRDOBA. Martín Llaryora presentó al llaryorismo instantes después de enterarse que iba a ser el próximo gobernador, el 25 de junio pasado. El intendente de Córdoba no perdió el tiempo y, en una celebración truncada por un conteo fallido, dio a luz a la nueva sección del peronismo cordobés que gobernará Córdoba.
ENERGÍA
El llaryorismo quiere luz: El desafío de una nueva EPEC
El llaryorismo encara sus últimos días frente a la intendencia y se prepara para saltar a la gobernación. Uno de los proyectos más ambiciosos.
Marcando diferencias con la generación schiarettista, Llaryora dejó en claro desde el minuto uno que le dará su propia impronta a la gestión siguiente. Mantener lo bueno y progresar en el resto de las cuestiones será el desafío.
Entre ello estará el manejo de las empresas provinciales y prestadoras de servicios, que hoy posicionan a Córdoba como una de las provincias más caras. Algo que se produce como costo de mantener un déficit fiscal ordenado y una distancia considerable de Nación y el kirchnerismo.
En ese orden, uno de los desafíos más complejos que enfrentará Llaryora será la optimización de EPEC (Empresa Provincial de Energía de Córdoba), uno de los “monstruos” del Estado cordobés. La prestadora, que brinda servicio en casi toda la provincia y a través de una red de cooperativas en diversas localidades, es uno de los puntos más cuestionados de los 24 años del peronismo cordobés.
Al respecto, Juan Schiaretti supo destacar a la empresa por generar ganancias para Córdoba. No obstante, si bien en el último tramo EPEC transformó su gestión en una dirección más ordenada (se cortaron las contrataciones desmedidas, los servicios extra y otras malas prácticas), la realidad indica que los vecinos cordobeses mantienen cierto recelo respecto a la calidad y al precio.
Entre cortes y tarifas, la empresa no pudo salir por completo del ojo crítico. Aunque el mayor déficit, en la actualidad, es la precaria infraestructura.
Atento a ello, Martín Llaryora tendría previsto reformular el ADN de EPEC y llevarlo a un nuevo nivel de eficiencia, con el objetivo principal de bajar el costo del servicio. Para empezar, el nuevo gobernador buscaría igualar la tarifa en todo el territorio, debido a que existen fuertes desigualdades según la zona.
Eso se lograría con una optimización de los recursos de transporte de la energía a lugares donde resulta más costoso llegar. “Lo que no se hará es compensar las ineficiencias”, advirtieron los responsables que continuarán a cargo de EPEC, haciendo cargo a las cooperativas en casos puntuales.
Por otra parte, el gobernador tiene previsto imprimir en la provincia una fuerte política energética renovable. Para Martín Llaryora, la economía circular es uno de los temas centrales y, dentro de ella, bajar el impacto de la huella humana en el medioambiente.
Así, no sería extraño que el nuevo gobierno provincial apueste por una red interconectada con mayor premio para quienes inyectan energía al sistema. Actualmente, el ratio entre el kilowatt suministrado por privados y el que es vendido por EPEC a los consumidores es enormemente desfavorable para quien produce energía (por ejemplo, una casa con paneles solares).
De esa manera, Martín Llaryora irá, sin dudas, a solidificar un proceso de renovación que se va a repetir en todas las áreas. Todo ello aún con la resistencia sindical de por medio.
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