EN UNA SITUACIÓN SOCIOECONÓMICA DESFAVORABLE

Alarman las cifras de malnutrición en niños de la Provincia

Según un relevamiento llevado a cabo por el instituto Isepci e INNOBA junto al Movimiento Barrios de Pie, en General Pueyrredón, partido más populoso de la Quinta Sección Electoral de la Provincia de Buenos Aires, cuya cabecera es Mar del Plata, la malnutrición afecta a un 45% de niños y adolescentes, y ello como consecuencia directa de una alimentación deficiente, con pocas carnes, frutas, y muchas harinas y grasas, que se ha agravado por los elevados aumentos de los precios.

 

Según un relevamiento que llevaron adelante los institutos de investigación Isepci (Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana) e InnoBA (Investigación Para una Nueva Buenos Aires) junto al Movimiento Barrios de Pie, un 45% de niños, niñas y adolescentes de 17 barrios de General Pueyrredón están malnutridos.

Aquel partido, es el más populoso de la Quinta Sección Electoral de la Provincia de Buenos Aires, cuya cabecera es la ciudad de Mar del Plata.

Informan también que ello se debe una alimentación deficiente, con pocas carnes, frutas, y muchas harinas y grasas, que se ha agravado por los elevados aumentos de los precios de estos productos.

Entre los meses de Septiembre/Octubre de 2016, se realizó este primer relevamiento nutricional entre niños, niñas  y adolescentes que concurren a los más de veinte comedores y merenderos del Movimiento Social, en barrios de las ciudades de Mar del Plata y Batán.

El estudio se suma así al trabajo que desde hace algunos años desarrollan los institutos y la organización social en veinte distritos del Conurbano Bonaerense, y cuyo último informe fuera recientemente presentado al Papa Francisco por el dirigente Daniel Menéndez, de Barrios de Pie.

Se pesaron y midieron 503 niños/as y adolescentes de 0 a 19 años, a partir de lo cual se construyeron tres indicadores antropométricos: peso/edad para lactantes de 0 a 2 años; e Índice de Masa Corporal (IMC) y Talla/edad para niños y adolescentes de 0 a 19 años, los cuales permiten detectar las situaciones de malnutrición en la población relevada.

Estos fueron los principales hallazgos:


- En los lactantes de 0 a 2 años, el 45%, presentan  malnutrición. De ellos, un 4% se encuentran con indicadores de déficit alimentario que contemplan situaciones de  bajo peso y riesgo de bajo peso, mientras que un 41% padecen obesidad o sobrepeso. El cuadro se agrava si se considera que se detectaron altos porcentajes de los lactantes con baja talla (16%).


  
- En la primera infancia, de 2 a 6 años, se encontraron los datos más alarmantes del relevamiento, con un 50% de malnutrición: 4%  de niños/as con bajo peso o riesgo de bajo peso,  32% sobrepeso, 14%  obesidad; y 6% de  baja talla para la edad. Es notoria la preeminencia del sobrepeso y obesidad que se conjuga en muchos casos con la baja talla, para limitar preocupantemente la salud integral de estos niños/as.


   
- En la segunda infancia, de 6 a 12 años, la malnutrición es del 42%. De ellos un 2% se encuentran en riesgo de bajo peso y bajo peso, 17% con sobrepeso y 23% con obesidad. Alarmantes resultan los índices de obesidad y sobrepeso ya que se trata de niños y niñas escolarizados, que en su mayoría acuden a comedores escolares.

   
- En los adolescentes de 12 a 19 años, se registra un 44,3% de malnutrición: un 4% en riesgo de bajo peso, 28% con sobrepeso, 12% con obesidad; y  5% en situación de baja talla.

Ello puede traer complicaciones en la salud de los niños a corto plazo como son diabetes, aumento del riesgo de enfermedad cardiovascular, hipertensión arterial, dislipemia, baja autoestima y problemas psicosociales, entre otras.

En tanto, según el director del ISEPCi en Mar del Plata-Batán, Rodrigo Blanco, "preocupan mucho los casos de baja talla (16% de los lactantes y un 6% en primera infancia), ya que dan cuenta de una problemática de malnutrición crónica, por la permanencia prolongada en una situación socio-económica desfavorable".

Blanco afirmó que los resultados "arrojan una doble preocupación: en primer lugar la alimentación del grupo familiar en cantidad y calidad adecuada, ocupa un aspecto a resolver, ya que las dificultades para acceder a la canasta básica de alimentos aparecen en la cotidianeidad, como una cruda realidad, y  según refieren las madres han visto disminuido significativamente el consumo de lácteos, frutas y carnes, debido al constante aumento de los precios. La dieta familiar está constituida principalmente por hidratos de carbono y grasas, en detrimento de las proteínas necesarias, lo que marca fundamentalmente la alimentación de niños/as ubicados en la lactancia y primera infancia, que comparten la misma alimentación que los adultos.

Por último, el director del ISEPCi, agregó: "Ante esta situación resulta significativo analizar cuál es la incidencia de los comedores escolares en la alimentación de estos/as niños/as, ya que casi en su totalidad se encuentran escolarizados, y la presencia de todas las variantes de la malnutrición nos interpelan sobre la inadecuada ingesta de nutrientes que estarían recibiendo en el ámbito escolar y que son insustituibles y necesarios para su crecimiento y desarrollo". 

Se ratifica una tendencia expresada desde 2001 en adelante, cuando empezaron a descender los índices de bajo peso y a subir los de sobrepeso y obesidad, consolidando generaciones de niños y adolescentes pobres entre los cuales prevalece el incremento de la obesidad y el sobrepeso. Esto es consecuencia directa de una alimentación deficiente, con pocas carnes, frutas, y muchas harinas y grasas, que se ha agravado en los últimos meses por los elevados aumentos de los precios de estos productos, que no fueron compensados por el incremento de sus ingresos.
 

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