Cuatro horas de avería bastaron para desarmar el mapa aéreo europeo: Ryanair canceló más de 200 servicios, Iberia suspendió su programación restante con Londres y Air Europa operó con demoras. Aunque el sistema británico volvió a funcionar el martes por la tarde, miles de pasajeros amanecieron este miércoles sin poder viajar y con conexiones perdidas.
EFECTO DOMINÓ
Caos aéreo: Ryanair, Iberia, Air Europa y más suspenden miles de vuelos al Reino Unido
British Airways, easyJet, KLM y Eurowings también suprimieron servicios. La falla dejó más de 1.750 cancelaciones y mantiene demoras en Europa.
El origen del colapso estuvo en la plataforma con la que National Air Traffic Services (NATS) procesa los planes de vuelo. La incidencia apareció a las 13.46, redujo la capacidad de salida sin cerrar completamente el espacio aéreo y obligó a Heathrow a suspender las llegadas durante el resto del martes y miércoles. La solución técnica llegó a las 16.40, pero para entonces Gatwick, Manchester, Stansted y otros aeropuertos acumulaban una programación imposible de recomponer en pocas horas.
La recuperación continúa porque numerosas aeronaves y tripulaciones terminaron la jornada lejos de las terminales desde las que debían volver a operar. Al mismo tiempo, la crisis dejó de ser exclusivamente técnica: la ministra de Transporte, Heidi Alexander, convocó a Martin Rolfe, director ejecutivo de NATS, y el regulador exigió un informe completo sobre la avería. El responsable descartó un ciberataque, pero deberá explicar por qué el tercer incidente grave en tres años volvió a dejar al sistema sin una respuesta capaz de contener la caída.
El atasco aéreo en el cierre del verano europeo
Las dimensiones del colapso terminaron de conocerse con el paso de las horas. De los 5.800 vuelos programados para el martes, unos 1.750 fueron cancelados y el 30,1% de las operaciones previstas no llegó a realizarse. Heathrow concentró 541 bajas, mientras que este miércoles ya se habían suprimido otras 291 conexiones de las 5.869 anunciadas. Ese 5% triplica ampliamente el índice habitual de cancelaciones, situado entre el 1% y el 2%, y eleva el balance de ambas jornadas por encima de los 2.000 servicios.
La primera fotografía por compañías también mostró la profundidad del golpe. Hasta las 19.00 del martes, easyJet acumulaba 218 operaciones anuladas, British Airways 132, Ryanair 41, KLM 37 y Eurowings 22. Sin embargo, el recuento siguió creciendo durante la recuperación y la empresa irlandesa elevó posteriormente su balance particular por encima de los 250 vuelos, con alrededor de 150.000 pasajeros afectados. A esa lista se sumó Iberia, que retiró toda la programación que todavía mantenía con Londres durante aquella jornada, mientras Air Europa conservó sus conexiones, aunque con retrasos.
El momento elegido por la avería multiplicó sus consecuencias. Europa atraviesa el cierre de una temporada estival en la que el tráfico creció un 2,4% respecto de 2025 y todavía sostiene un promedio superior a los 36.500 vuelos diarios. Eurocontrol espera incluso picos de entre 37.000 y 37.500 operaciones durante los viernes de septiembre, en una red que ya consideraba saturada antes del incidente. Con miles de turistas regresando de sus vacaciones y las aerolíneas trabajando prácticamente al límite de su capacidad, bastaron unas horas de parálisis para desordenar itinerarios, conexiones y rotaciones en buena parte del continente.
Tres fallas en tres años y una pregunta sin respuesta
La presión sobre NATS no nace únicamente de la última avería. En agosto de 2023, un plan de vuelo con dos puntos de navegación identificados con el mismo nombre provocó que tanto el sistema principal como el respaldo entraran en modo de seguridad. El bloqueo afectó a unos 700.000 pasajeros y ocasionó pérdidas cercanas a los 100 millones de libras para las compañías aéreas.
Dos años después, una incidencia relacionada con los radares volvió a restringir el tráfico británico. En aquella oportunidad, los técnicos consiguieron recuperar la capacidad operativa en 42 minutos mediante una plataforma alternativa, aunque quedaron unas 150 cancelaciones y más de 26.000 minutos de demora. Ese antecedente alimenta ahora una pregunta incómoda: por qué el mecanismo de contingencia no consiguió contener con la misma rapidez la nueva caída.
NATS sostiene que las tres interrupciones tuvieron causas diferentes y descartó que el último episodio estuviera relacionado con un ciberataque. Las explicaciones, sin embargo, no calmaron a Ryanair y Wizz Air, que reclamaron la salida del director ejecutivo Rolfe y cuestionaron que la empresa distribuyera 175 millones de libras en dividendos durante 2025. La ministra de Transporte, Heidi Alexander, le concedió una semana para presentar un informe completo del último caso, mientras el regulador aeronáutico analiza si corresponde adoptar nuevas medidas.
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