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DEL HAMBRE AL ESPACIO

Tecnología China: un mensaje de resiliencia al universo

La tecnología China hace realidad el acceso a la cara oculta de La Luna: "Fly me to the moon" superó el plano de la utopía; ojo, con lo que prometen, enamorados

La Administración Espacial Nacional de China ha cumplido uno de sus grandes objetivos en tecnología espacial: Nave espaci al china Chang'e-6 aterrizó en la cara oculta de La Luna. Se trata de una región inexplorada del único satélite natural de la Tierra. https://es.wikipedia.org/wiki/Luna

China sorprende a diario. Un espíritu de superación suprarracional los ha llevado de la racionalización del arroz en el orden del consumo per cápita, a la exploración del espacio sideral, merced al desarrollo sostenido de una tecnología de vanguardia.

Hoy, finalmente, China lanza su misión lunar robótica más compleja hasta la fecha, mientras se intensifica la carrera espacial con EE.UU merced al desarrollo sostenido de una tecnología de vanguardia.

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Tecnología espacial china alcanza lugares inexplorados de La Luna

Tecnología espacial china alcanza lugares inexplorados de La Luna

Programa espacial hacia La Luna

El programa espacial de China está dando un gran salto hacia la exploración del espacio y la construcción de una presencia permanente en la luna. La Agencia Espacial China (CNSA, por sus siglas en inglés) anunció recientemente su plan para utilizar suelos lunares para construir bases lunares en esta década.

La CNSA ha estado trabajando en su programa espacial durante décadas, y ha logrado importantes hitos en los últimos años. En 2019, China se convirtió en la primera nación en aterrizar una nave espacial en la cara oculta de la luna. Ahora, su plan es establecer una presencia permanente en la luna y construir bases lunares.

La idea de construir una base lunar no es nueva, y la NASA ha estado trabajando en planes similares durante años. Sin embargo, la diferencia radica en la forma en que China planea construir su base. En lugar de transportar todos los materiales desde la Tierra, la CNSA quiere utilizar los recursos disponibles en la luna para construir la base. Esto incluye el suelo lunar, que está compuesto principalmente por silicatos, óxidos de hierro y titanio.

La idea de utilizar recursos locales para la construcción de bases en otros planetas no es nueva. De hecho, la NASA ha estado trabajando en planes similares durante años. Sin embargo, la implementación de esta estrategia ha sido un desafío, ya que requiere la identificación y el procesamiento de recursos locales.

La CNSA cree que la construcción de una base lunar utilizando los recursos disponibles en la luna es posible y práctica. Según las estimaciones, la cantidad de suelo lunar necesario para construir una base lunar de 500 metros cuadrados sería de alrededor de 100 toneladas. La CNSA planea enviar misiones robóticas para recoger muestras de suelo lunar y llevarlas de regreso a la Tierra para su análisis. Si todo va según lo planeado, la construcción de la base lunar podría comenzar a mediados de la década de 2030.

La construcción de una base lunar es y será para todo el mundo un gran desafío tecnológico, pero también tiene importantes implicaciones políticas y económicas. China se ha convertido en una potencia mundial en muchos ámbitos, y su programa espacial es un símbolo de su creciente influencia en la escena mundial. La construcción de una base lunar sería un gran logro para China y podría ser un paso importante hacia el establecimiento de una presencia humana permanente en la luna.

China lanzó el viernes una misión lunar sin tripulación que pretende traer muestras de la cara oculta de la Luna por primera vez, en un paso potencialmente crucial para el ambicioso programa espacial del país. La sonda Chang'e-6, la misión lunar robotizada más compleja de China hasta la fecha, marca un hito clave en el empeño del país por convertirse en una potencia espacial dominante, con planes para alunizar astronautas en 2030 y construir una base de investigación en su polo sur.

Tecnología espacial; la Luna ya no es cosa de poetas

El lanzamiento de la sonda en un cohete Long March-5 desde el Centro de Lanzamiento Espacial de Wenchang, en la isla de Hainan, al sur de China, se produce en un momento en que un número creciente de países, entre ellos Estados Unidos, se fijan en los beneficios estratégicos y científicos de ampliar la exploración lunar en un campo cada vez más competitivo.

En la misión, de 53 días de duración, el módulo de aterrizaje Chang'e-6 aterrizará en un enorme cráter de la cara oculta de la Luna, que nunca está orientada hacia la Tierra. China se convirtió en el primer y único país en aterrizar en la cara oculta de la Luna durante su misión Chang'e-4 de 2019.

Cualquier muestra de la cara oculta recuperada por el módulo de aterrizaje Chang'e-6 podría ayudar a los científicos a echar un vistazo a la evolución de la Luna y del propio sistema solar, y proporcionar datos importantes para avanzar en las ambiciones lunares de China.

"El objetivo de Chang'e-6 es lograr avances en el diseño y la tecnología de control de la órbita retrógrada de la Luna, el muestreo inteligente, las tecnologías de despegue y ascenso, y el retorno automático de muestras en la cara oculta de la Luna", declaró la semana pasada Ge Ping, subdirector del Centro de Exploración Lunar e Ingeniería Espacial de la Administración Espacial Nacional de China, desde el lugar del lanzamiento.

La sonda Chang'e-6 será una prueba clave para las capacidades espaciales de China en su esfuerzo por hacer realidad el "sueño eterno" del líder Xi Jinping de convertir al país en una potencia espacial.

China ha realizado rápidos avances espaciales en los últimos años, en un campo tradicionalmente liderado por Estados Unidos y Rusia.

La misión Chang'e-6, técnicamente compleja, se basa tanto en el récord de alunizaje en la cara oculta de la Luna de Chang'e-4 en 2019 como en el éxito de Chang'e-5 en 2020, que regresó a la Tierra con muestras de la Luna.

En esta ocasión, para comunicarse con la Tierra desde la cara oculta de la Luna, Chang'e-6 depende del satélite Queqiao-2, lanzado a la órbita lunar en marzo.

La sonda se compone de cuatro partes: un orbitador, un módulo de aterrizaje, un módulo de ascenso y un módulo de reentrada.

Objetivo "Luna Oculta", superado

El plan de la misión consiste en que el módulo de aterrizaje de la Chang'e-6 recoja polvo y rocas lunares tras aterrizar en la extensa cuenca del Polo Sur-Aitken, de unos 2.500 kilómetros de diámetro, un cráter formado hace unos 4.000 millones de años.

A continuación, una nave ascendente transportaría las muestras al orbitador lunar para su traslado al módulo de reentrada y el regreso de la misión a la Tierra.

Según James Head, profesor emérito de la Universidad Brown que ha colaborado con los científicos chinos que dirigen la misión, esta compleja misión "abarca prácticamente todos los pasos" necesarios para que los astronautas chinos aterricen en la Luna en los próximos años.

Además de traer muestras que podrían aportar "nuevos conocimientos fundamentales sobre el origen y la historia temprana de la Luna y el sistema solar", la misión también sirve como "práctica robótica para estos pasos" para llevar astronautas a la Luna y volver, dijo.

China planea lanzar otras dos misiones de la serie Chang-e a medida que se acerca a su objetivo para 2030 de enviar astronautas a la Luna antes de construir una estación de investigación en la década siguiente en el polo sur lunar, una región que se cree que contiene hielo de agua.

Chang'e-7, prevista para 2026, tendrá como objetivo buscar recursos en el polo sur de la Luna, mientras que Chang'e-8, unos dos años más tarde, podría estudiar cómo utilizar los materiales lunares para preparar la construcción de la base de investigación, según han declarado las autoridades chinas.

El lanzamiento del viernes se produce en un momento en el que varios países están intensificando sus programas lunares en un contexto de creciente interés por el posible acceso a los recursos y a la exploración del espacio profundo que podrían aportar unas misiones lunares exitosas.

El año pasado, India aterrizó su primera nave espacial en la Luna, mientras que la primera misión lunar de Rusia en décadas acabó en fracaso cuando su sonda Luna 25 se estrelló contra la superficie lunar.

En enero, Japón se convirtió en el quinto país en alunizar una nave espacial, aunque su módulo de aterrizaje Moon Sniper tuvo problemas de potencia debido a un ángulo de aterrizaje incorrecto. Al mes siguiente, IM-1, una misión financiada por la NASA y diseñada por la empresa privada Intuitive Machines, con sede en Texas, aterrizó cerca del polo sur.

Este aterrizaje, el primero de una nave espacial de fabricación estadounidense en más de cinco décadas, es una de las misiones comerciales previstas para explorar la superficie lunar antes de que la NASA intente devolver allí a los astronautas estadounidenses en 2026 y construir su campamento base científico.

El mes pasado, el administrador de la NASA, Bill Nelson, pareció reconocer que el ritmo de China y la preocupación por sus intenciones impulsaban la urgencia estadounidense por volver a la Luna, décadas después de sus misiones tripuladas Apolo.

"Creemos que gran parte de su llamado programa espacial civil es un programa militar. Creo que, en efecto, estamos en una carrera", declaró Nelson a legisladores el mes pasado, añadiendo su preocupación por la posibilidad de que China intente prohibir a EE.UU. o a otros países el acceso a determinadas zonas lunares si llegan allí primero.

China lleva mucho tiempo defendiendo el uso pacífico del espacio y, al igual que Estados Unidos, ha intentado utilizar sus proezas espaciales para cultivar la buena voluntad internacional.

Esta vez, China ha dicho que la misión Chang'e-6 llevará instrumentos científicos o cargas útiles de Francia, Italia, Pakistán y la Agencia Espacial Europea.

Aporte de Noticias Argentinas sobre China y la cara oculta de la Luna

La sonda Chang'e-6 aterrizó casi un mes después de ser lanzada por un cohete chino Long March-5 desde el Centro de Lanzamiento Espacial de Wenchang, en la isla meridional de Hainan.

China aterrizó este domingo una nave espacial sin tripulación, en la cara oculta de la Luna, en una misión cuyo objetivo es recuperar rocas y suelo de la superficie lunar, informó la agencia espacial china.

El aterrizaje eleva el estatus de potencia espacial de China en una carrera mundial hacia la Luna, en la que varios países, incluido Estados Unidos, esperan explotar los minerales lunares para mantener misiones de astronautas a largo plazo y bases lunares.

La nave Chang'e-6 aterrizó con éxito en la cuenca del Polo Sur-Aitken, en la parte posterior de la Luna, a las 6.23 hora de Pekín (2223 GMT), informó la Administración Nacional Espacial de China (ANEC) en un comunicado publicado en su página web.

"La misión Chang'e-6 es la primera misión humana de muestreo y retorno desde la cara oculta de la Luna. Implica muchas innovaciones de ingeniería, altos riesgos y una gran dificultad", dijo la ANEC.

"Las cargas útiles transportadas por el módulo de aterrizaje Chang'e-6 funcionarán según lo previsto y llevarán a cabo misiones de exploración científica", afirmó la ANEC.

La misión es la segunda de China en la cara oculta de la Luna, una región en la que ningún país ha alunizado antes. La parte posterior de la Luna está siempre de espaldas a la Tierra, lo que dificulta las comunicaciones.

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