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ESCLEROSIS AVANZADA

Un implante le permite a hablar a un hombre con parálisis

Un hombre con esclerosis lateral amiotrófica (ELA) avanzada participó del estudio de un implante en el cerebro que le ha permitido comunicarse.

En sus etapas finales, la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) puede generar el aislamiento extremo de la persona. Sin control de los músculos, la comunicación puede volverse imposible. Pero con la ayuda de un implante que lee las señales del cerebro, un hombre pudo seleccionar letras y formar oraciones.

El dispositivo podría permitir que miles de personas se vuelvan a conectar con sus familias y equipos de atención, según la información publicada en la revista Nature Communications.

La ELA destruye los nervios que controlan el movimiento y la mayoría de los pacientes mueren dentro de los 5 años posteriores al diagnóstico.

Cuando ya no pueden hablar, puede usar una cámara de seguimiento ocular para seleccionar letras en una pantalla. Más adelante pueden responder preguntas de sí o no con movimientos sutiles de los ojos.

Si una persona elige prolongar su vida con un ventilador, puede pasar meses o años pudiendo escuchar sin responder, explica un artículo en Science.

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El sistema allana el camino para desarrollar nuevas tecnologías para la parálisis severa.

El sistema allana el camino para desarrollar nuevas tecnologías para la parálisis severa.

El implante en el cerebro

Un hombre con ELA que ahora tiene 36 años, comenzó a trabajar con un equipo de investigación en la Universidad de Tübingen (Alemania) en 2018, cuando aún podía mover los ojos.

Le dijo al equipo que aceptaba el implante invasivo para tratar de mantener la comunicación con su familia, incluido su hijo pequeño. Su esposa y su hermana dieron su consentimiento por escrito para la cirugía.

El consentimiento para este tipo de estudio conlleva desafíos éticos, dijo a Science Eran Klein, neurólogo de la Universidad de Washington, Seattle. El dilema es que el participante no podía cambiar de opinión luego.

Los investigadores insertaron dos conjuntos de electrodos cuadrados en una parte del cerebro que controla el movimiento. Cuando le pidieron al hombre que tratara de mover las manos, los pies, la cabeza y los ojos, las señales neuronales no fueron lo suficientemente consistentes como para responder.

Pero después de casi 3 meses de esfuerzos infructuosos, logró responder con "sí" y "no". Tres semanas después produjo una oración inteligible: pidió a los cuidadores que lo cambiaran de posición.

Al año siguiente hizo docenas de oraciones a un ritmo minucioso de aproximadamente un carácter por minuto: "Sopa de gulash y sopa de guisantes dulces"; “me gustaría escuchar el álbum de Tool en voz alta”; “amo a mi genial hijo”.

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Los dos conjuntos de microelectrodos, cada uno de 3,2 mm cuadrados, se insertaron en la parte del cerebro responsable del movimiento.

Los dos conjuntos de microelectrodos, cada uno de 3,2 mm cuadrados, se insertaron en la parte del cerebro responsable del movimiento.

El futuro del implante

El estudio muestra que es científicamente posible mantener la comunicación con una persona con ELA avanzada.

Pero, según advirtió a Science Melanie Fried-Oken, que estudia la interfaz cerebro-computadora en la Universidad de Ciencias y Salud de Oregón: “Se dedicaron cientos de horas a diseñar, probar y mantener el sistema personalizado. No estamos ni cerca de convertir esto en una tecnología que una familia pueda comprar”.

El equipo está buscando financiamiento para dar implantes similares a varias personas más con ELA. Se estima que el sistema costaría cerca de $500.000 (dólares estadounidenses) durante los primeros 2 años.

Los investigadores continúan trabajando con el primer participante del estudio, pero su habilidad para deletrear ha disminuido y ahora responde principalmente preguntas de sí o no.

El equipo se ha comprometido a mantener el dispositivo mientras él continúe usándolo, dijo a Science el coautor Jonas Zimmermann, neurocientífico del Centro Wyss de Bioingeniería y Neuroingeniería. “Existe esta enorme responsabilidad. Somos muy conscientes de eso”.

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