Hace un mes, Uganda se vio gravemente afectada por la variante Delta de la COVID-19, que ha estado propagándose por el mundo. Las cifras oficiales muestran que 31.635 personas habían sido hospitalizadas hasta el 9 de julio, pero gran parte murió fuera de los hospitales tomando hierbas y drogas naturales.
“La situación se está estabilizando, pero hemos perdido a mucha gente”, dijo Charles Kasozi, propietario del Policlínico Saint Anthony en las afueras de la capital, Kampala.
La clínica manejó alrededor de 20 pacientes nuevos por día durante junio y ahora las instalaciones están casi vacías. Detrás de las cortinas verdes descoloridas, las enfermeras y los asistentes de laboratorio parecen relajados, bebiendo té mientras conversan con sus pacientes ambulatorios, describió el periodista Henry Wasswa para BMJ.
Pero esta escena no refleja el verdadero estado de la pandemia en Uganda. Se cree que miles o decenas de miles optaron por tratamientos en casa para evitar las altas tarifas cobradas por los hospitales.
“Muchos pacientes han estado en casa, enfermos y se murieron allí sin ir al hospital”, explicó Kasozi. “Oyeron por la radio" de las grandes sumas de dinero y, "como resultado, la gente está tomando hierbas”.
Mientras la segunda ola se extendía, los medios se han inundado de informes diarios de pacientes en recuperación detenidos por no pagar sumas millonarias y de cadáveres retenidos porque los familiares no pagaron las facturas.
Desesperación
Ante la escasez de vacunas, en Uganda las personas se han apresurado a protegerse de todas las formas posibles. Entre mayo y junio, al menos 800 personas fueron inyectadas con medicamentos falsificados.
Otros han tomado o cocido hojas, tallos o raíces de hierbas y han comprado cualquier medicamento a base de hierbas fabricado para curar la COVID-19. Usan hojas de eucalipto, cebollas, ajo, hojas de mango y otras combinaciones.
Mukuza Muhereza, secretario general de la Asociación Médica de Uganda, dijo que si bien las preparaciones a base de hierbas pueden tener un efecto calmante y ofrecer alivio para algunas dolencias, como el dolor de garganta, también pueden ser peligrosas.
Covidex
La gente que creció en aldeas está acostumbrada a curar dolencias con hojas, raíces y hierbas. Pero ahora la situación ha salido de control.
Uno de los productos más demandados es el suplemento herbal llamado Covidex, desarrollado por un profesor de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Mbarara, propiedad del estado.
Covidex está oficialmente aprobado por el regulador de drogas de Uganda, la Autoridad Nacional de Drogas (NDA), aunque nunca ha pasado por un ensayo clínico.
Supuestamente, el permiso es para ser usado "como un tratamiento de apoyo en el manejo de infecciones virales".
No obstante, Covidex no es el único, sino que al menos otras cuatro drogas a base de hierbas están siendo desarrolladas por científicos apoyados por el Estado. Ninguna ha sido sometido a ensayos clínicos.
El problema no es que se desarrollen medicamentos complementarios herbales, sino que la gente crea que se pueden ingerir de forma indiscriminada y que son capaces de curar por completo el coronavirus.
Hasta ahora, solo 1.087.152 han sido vacunados de los 21,9 millones de adultos elegibles. La población total de Uganda supera los 44 millones.
Fragmentos de un informe publicado en The British Medical Journal.











