La inflación en Argentina sigue sin encontrar el camino de la desaceleración. Aunque el dato anual de 2025 cerró en 31,5%, el problema hoy está en la dinámica mensual: hace 11 meses que no logra bajar de forma sostenida, y las expectativas tampoco ayudan a consolidar una baja.
EL DESAFÍO ES GRANDE
Inflación: Nadie ve ni espera que afloje... y menos, que esté bajo control
El ritmo mensual de la inflación no afloja y liquida las expectativas: los argentinos no ven una baja clara en los precios pese a la desaceleración prometida.
El último dato surge de la Encuesta de Expectativas de Inflación (EI) que elabora el Centro de Investigación en Finanzas (CIF) de la Escuela de Negocios de la Universidad Torcuato Di Tella.
El relevamiento, realizado entre el 6 y el 17 de abril de 2026, muestra que la expectativa de inflación para los próximos 12 meses se ubicó en 34%, con una suba de 0,5 puntos respecto al mes anterior.
Es un dato clave ya que lejos de anclar expectativas, el número vuelve a subir y se mantiene por encima del registro del año pasado.
Expectativas que no aflojan
El informe refleja un escenario de desconfianza persistente:
- La mediana de inflación esperada se mantiene en 30%, sin cambios.
- El rango de respuestas es amplio, del 20% al 50%, lo que evidencia dispersión.
A nivel regional, las expectativas son más altas en:
- CABA: 35,9%
- GBA: 35,6%
- Interior: 33%, con suba respecto al mes previo.
En otras palabras, no hay señales de una baja contundente en la percepción de los precios.
El problema de la inercia mensual
El foco está puesto hoy en el ritmo mes a mes. Y ahí aparecen las mayores dudas: marzo cerró con una inflación de 3,4%, para abril, las proyecciones la ubican entre 2,5% y 2,8%.
Sin embargo, las expectativas de corto plazo siguen elevadas: 3,93% promedio para los próximos 30 días y 3% de mediana. Es decir, incluso si baja, lo haría a un nivel todavía alto, lejos de una nominalidad estable.
Quiénes espera más inflación
El relevamiento también muestra brechas por nivel socioeconómico:
- Hogares de menores ingresos: 35% de inflación esperada
- Hogares de mayores ingresos: 33,5%
Aunque la diferencia se redujo, los sectores más vulnerables siguen proyectando más inflación, lo que suele reflejar el impacto más directo en alimentos y gastos básicos.
El desafío es grande ya que el gobierno no logró romper la inercia mensual, que sigue cerca o por encima del 3%, ni tampoco anclar expectativas, que vuelven a mostrar presión al alza.
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