El 13% de los adultos en Estados Unidos depende de alguna sustancia para combatir el insomnio. Esa es la conclusión central de un nuevo estudio del Centro Nacional de Estadísticas Sanitarias publicado esta semana, que analizó las respuestas de más de 31.500 personas sobre sus hábitos de sueño durante el último mes.
En pocas palabras
- Uso de sustancias: El 13% de los adultos en EE.UU. usa alguna sustancia para dormir, incluyendo medicamentos recetados, de venta libre y marihuana/CBD.
- Tendencia creciente: Dificultades de sueño en aumento, con jóvenes y mujeres mostrando patrones específicos de consumo.
- Negocio multimillonario: La industria farmacéutica invierte miles de millones en el mercado del sueño, evidenciando su crecimiento.
Los números desglosan que alrededor del 5% usa medicamentos recetados, casi el 6% recurre a opciones de venta libre o suplementos, y cerca del 4% consume marihuana o productos con CBD para conciliar o mantener el sueño.
En conjunto, el 13% de la población adulta está usando alguna de estas vías para dormir, lo que lo convierte en un fenómeno de salud pública de escala considerable.
"Estos datos sugieren que la gente suele automedicarse para aliviar las dificultades del sueño", dijo Naima Covassin, profesora adjunta de medicina de la Clínica Mayo. "Este patrón es paralelo a la tendencia de las dificultades para dormir reportadas, que han ido aumentando con el tiempo."
En Argentina, en el 2025, entre el 50% y el 60% de la población padecía problemas para dormir o trastornos de insomnio de manera frecuente. Pero no hay una cifra de cuantos consumen alguna sustancia para conciliar el sueño.
Mujeres, mayores y jóvenes: quién recurre a qué
El estudio también muestra patrones según edad y género. Las mujeres son más propensas que los hombres a utilizar somníferos en general.
El uso de medicamentos con receta tiende a aumentar con la edad. Los adultos más jóvenes, en cambio, son quienes más recurren al cannabis y al CBD como herramientas para dormir, lo que refleja tanto la mayor disponibilidad legal de esos productos como una preferencia generacional por alternativas percibidas como más naturales.
Para contextualizar el cambio en el tiempo, un estudio similar de 2020 mostraba que el 8,4% de los adultos estadounidenses tomaba medicación para dormir todos o la mayoría de los días del mes.
Esa cifra era más baja, pero también medía de manera diferente, no incluía específicamente suplementos ni productos de CBD, que en los años siguientes ganaron enorme popularidad.
El problema empieza antes de la pastilla
Aproximadamente un tercio de los adultos en Estados Unidos duerme menos de las siete horas recomendadas por noche, según investigaciones mencionadas por Bloomberg.
La privación crónica de sueño está asociada a enfermedades cardiovasculares, trastornos mentales y problemas metabólicos, lo que convierte este tema en algo que va mucho más allá del bienestar personal.
El deterioro en la calidad del sueño tiene múltiples causas que los especialistas llevan años estudiando. Estrés laboral, hiperconectividad digital, cambios en los patrones sociales pospandemia.
Lo que muestra este estudio es que, independientemente de la causa, la respuesta más frecuente no está siendo buscar tratamiento profesional sino encontrar una solución propia, a menudo con sustancias disponibles sin receta o sin supervisión médica.
La industria ya convirtió el sueño en un negocio
En marzo, Eli Lilly acordó comprar Centessa Pharmaceuticals, un fabricante de medicamentos para el sueño, en una operación valuada en hasta 7.800 millones de dólares, la mayor adquisición de la compañía desde 2019.
Además, su medicamento para adelgazar Zepbound ya es el único aprobado por la FDA para tratar la apnea del sueño, un trastorno respiratorio que afecta a millones de personas y tiene consecuencias directas sobre la calidad del descanso.
La combinación de un estudio que muestra a millones de personas buscando soluciones por su cuenta y una empresa del tamaño de Lilly apostando miles de millones al sector sugiere que el sueño está dejando de ser un problema de salud difuso para convertirse en un mercado con demanda medible y creciente.
Si cada vez más personas necesitan una sustancia para dormir, el problema ya no parece ser solamente el insomnio. También es qué tan normal se volvió buscar una solución rápida para poder descansar sin acudir a un profesional.
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