“Sacás, sacás, si me permitís, mierda. Es que nos viene a ver alguien (N. de R.: un empresario paraguayo) y nos cuenta que hay puente que conecta la ciudad de Corrientes con Resistencia (Chaco) y por el río bajan los barcos de Paraguay y hay una apertura del puente (distancia entre los pilotes que lo sostienen) y entonces los argentinos le decimos a los paraguayos… 'No, no podés pasar por debajo del puente con el barco entero”, explicaba en forma muy poco profesional el Gran Coloso (sólo para Javier Milei), Federico Sturzenegger, ante un grupo de empresarios hace un par de meses atrás.
¿QUÉ LE PASA A LA PREFECTURA?
Federico Sturzenegger, Destructor de Puentes (y paciencias)
Otra bravuconada del desregulador Federico Sturzenegger puso en riesgo vidas y bienes de quienes navegan en el Paraná ante la pasividad de la Prefectura Naval.
Esas frases carentes casi de sentido serían solo el preámbulo de una “denuncia de ribetes espectaculares” que este ícono del libertarismo estaba por anunciar ante sus ya para entonces atónitos oyentes.
“Resulta que para pasar por el puente te obligan a separar tu carga en 3 (el ministro se estaba refiriendo a un tren de barcazas fluviales), dejar una parte antes de cruzar el puente, cruzarlo con una parte de la carga luego dejar esa carga amarrada aguas abajo del puente volver con el remolcador a buscar las que había dejado primero volver a cruzar el puente para luego unir todo y seguir su viaje”, denunciaba con cara de éxtasis el Coloso de La Libertad Avanza.
Acto seguido habiendo descubierto la pólvora y sintiéndose el centro absoluto de la escena, desenvainó el remate que prometía ser de antología.
“La persona que me cuenta esto me decía que en Paraguay tienen puentes mucho más angostos y que la Prefectura Naval de Paraguay no los hace hacer semejante cosa. Y entonces ¿Porqué les pedimos eso? Pues por el negocito que tienen el que cobra la amarra de un lado y del otro lado del puente. Yo me agarraba la cabeza, pero les digo una cosa, no nos vamos a cansar”.
No aclaró el ministro a si se refería al cansancio sobreviviente del semejante esfuerzo intelectual al que recurre cada vez que intenta demostrar su supina ignorancia con histriónicos discursos que pueden sorprender al neófito, pero -al menos en este caso- desnudan su analfabetismo náutico ante el más bisoño navegante deportivo.
Mono con navaja
A los rotundos fracasos sufridos por este personaj, entre los que destaca el haber intentado exterminar la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA) con la idea de entregar la riqueza pesquera nacional a sus extranjeros o la recurrente obsesión por hacer desaparecer a la Marina Mercante Argentina para que China se haga cargo de la logística nacional, y la más reciente arremetida contra los prácticos de ríos y puertos, Sturzenegger agrega pequeños “triunfos” producto de una Prefectura Naval Argentina adormecida, tal vez por la obsecuencia de algún oficial superior.
Sin duda que Martín Jacobo Thompson (padre de la institución) le negaría el saludo a ese prefecto general.
No es la primera vez que el Gran Desregulador puentea a las sucesivas ministras del área para meter mano en reglamentos, ordenanzas y disposiciones náuticas habiendo transformado a la otrora respetable autoridad marítima en una mera gestoría de sus caprichos.
La ya concretada reforma del Régimen de la Navegación (REGINAVE), so pretexto de reducir burocracia, arrasó con una buena cantidad de normas que hacen a la seguridad de la navegación y los puertos a punto tal que son los propios armadores quienes de facto prefieren no beneficiarse con las mismas a sabiendas de los riesgos que corren.
El milagro del 3 de octubre
“Sus deseos son órdenes Sr. Ministro”, parece haber dicho el funcionario policial que, atento a los deseos desregulatorios y ante la queja del empresario paraguayo citado por Sturzenegger, morigeró las limitaciones de eslora (largo) de los trenes de barcazas que circulan por debajo del puente General Belgrano para que convoyes mas grandes puedan evitar la oprobiosa maniobra considerada por 'Sturze' como un “curro” sin justificación alguna.
Durante la madrugada del 03/10 el remolcador de bandera paraguaya “Tío Jam” beneficiado por la generosidad reglamentaria imperante chocó con la defensa del pilote N°5 del puente General Manuel Belgrano causando severos daños al mismo. Como consecuencia de la colisión el tren de barcazas se desarmó quedando las unidades a la deriva debiéndose montar un operativo de alta complejidad náutica para recuperarlas evitando que impactaran en su deriva con otras embarcaciones.
En la mañana del mismo día, el Prefecto de Zona (Paraná Superior y Paraguay), Diego Antonio Dalmarini, dictó la disposición modificatoria DI-2026-APN-PZPP # PNA, haciendo expresa mención al accidente.
Este cronista pudo averiguar que la intención del prefecto sería la de no ser arrastrado por la equivocada decisión tomada con anterioridad por él mismo que le fuera solicitada “desde arriba” para satisfacer el capricho o la conveniencia ministerial.
En la práctica se vuelve atrás, al menos en forma transitoria, con el dislate náutico creado a partir del 29/06 cuando se eliminaron las restricciones para el cruce del puente ahora reestablecidas.
Todos los peritos navales y baqueanos del Paraná coinciden en afirmar que comparar lo que puede ocurrir en aguas paraguayas con la situación imperante aguas abajo y más precisamente en el sector aledaño al puente Corrientes Resistencia no reviste la menor seriedad ni rigurosidad técnica.
¿Qué pasa en la PNA?
La Prefectura Naval Argentina es una institución con más de 200 años de historia. Es 1 de las3 en su tipo en el continente americano, junto a las guardias costeras de Canadá y USA, ya que en el resto de la región son las armadas las que hacen su tarea.
Cuenta en sus filas con profesionales de gran talento tanto en lo estrictamente atinente a seguridad en la navegación como así también en materias tales como prevención de la contaminación, búsqueda y rescate, policía auxiliar pesquera, judicial, migratoria y sanitaria entre otras y si bien en los últimos tiempos sus efectivos se suelen ver envueltos en refriegas contra manifestantes civiles o jubilados, quienes la conocen de cerca saben separar la paja del trigo.
No obstante, y lamentablemente, en los últimos 3 años, tal vez consecuencia de decisiones erróneas de parte de su conducción superior, viene protagonizando una serie de desaciertos que empañan su tradicional imagen.
Hace pocas semanas la comunidad marítima en pleno tuvo que repudiar ante el mismísimo prefecto nacional naval una decisión tomada por este mediante la cual personal de la institución se trasladó a Paraguay para darle clases de reglamentación argentina en materia de navegación a futuros marinos guaraníes que planean cubrir puestos de trabajo que naturalmente deben ser para ciudadanos argentinos.
Por otra parte, durante la confección del hoy suspendido decreto que “desregulación” del practicaje, asesores de la fuerza comprometieron a la institución a realizar eventualmente la tarea de los prácticos civiles en caso de que fuera necesario, aún a sabiendas que no hay 1 solo prefecto en ninguna de su jerarquías o escalafones, con capacidad técnica para realizar la tarea de un profesional de la Marina Mercante Nacional.
(Cabe recordar que la labor navegatoria del personal de la PNA se realiza en embarcaciones de dimensiones muy reducidas en comparación con las de un buque mercante)
Se agrega a la lista, el incomprensible accionar policial llevado adelante por la Prefectura Naval durante las jornadas en las que los Prácticos (profesionales civiles y autónomos que bajo ningún aspecto pueden ser compelidos a desarrollar sus tareas por la fuerza pública) decidieron no ejercer su profesión hasta que no se les restablecieran las condiciones de seguridad laboral cercenadas por Federico Sturzenegger.
El derrape del jefe de la fuerza llegó al punto de publicar un edicto en el Boletín Oficial intimando a 436 profesionales a “presentarse a tomar servicio” exponiendo datos personales e incluyendo el desafortunado documento a enfermos y fallecidos.
Aún resuena en el mundillo marítimo una temeraria intención de arrebatarle a la Armada Argentina la formación y titulación del personal superior de la Marina Mercante lo que de haber prosperado hubiera sentado un peligroso perjuicio al nivel académico de excelencia que las instituciones navales tienen tradicionalmente dado el carácter universitario de sus institutos de formación.
Por último, hace pocas horas uno de los gremios que nuclea a los profesionales del rpio (el Sindicato de Conductores Navales de la República Argentina) hizo público un comunicado alertando sobre la necesidad de mantener los niveles de seguridad en materia de navegación.
"No toda la fuerza comparte algunos de los criterios de la actual conducción”, señala un alto oficial de la fuerza al ser consultado y agrega:
Cada día cobra más vigencia el dicho popular “Dios es argentino”, y me permito agregar que, además, debe sentir mucho amor por los navegantes ya que la colisión sufrida por el “tío Jan” podría haber sido una catástrofe de proporciones épicas.
Asombrado por la irrefrenable obstinación de Federico Sturzenegger, benevolente con cuanto extranjero le pide algo y hablando del “tío Jan” me pregunto si tanta entrega aún a riesgo del mantenimiento de la más elemental seguridad en nuestras aguas no va más allá de lo que el otro tío pide.
Me refiero al tío Sam.
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