Con el paso de la pandemia, han incrementado las consultas dermatológicas de reacciones cutáneas relacionadas a las vacunas COVID-19 y también relacionadas a la enfermedad en sí. Entre ellas, el herpes zóster es uno de los efectos más frecuentes encontrados tras la inoculación.
EFECTOS ADVERSOS
Las vacunas COVID-19 pueden "despertar" el virus del herpes
El herpes zóster puede aparecer en los primeros días después de las vacunas COVID-19 en la zona de la inyección, y hasta 5 y 8 días después.
Puede aparecer en los primeros días en la zona de inyección, y también de forma retardada entre 5 y 8 días después, según detalló EFE.
Médicos españoles advirtieron que las reactivaciones de los virus del herpes simple y herpes zóster han sido más frecuentes tras la vacuna Pfizer.
Las alteraciones pueden confundirse con síntomas de coronavirus, como la urticaria, las erupciones similares a la pitiriasis rosada (sarpullido en la piel que suele comenzar como una mancha) y el herpes zóster.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), estos efectos “no deben causar alarma, pues indican que el sistema inmunitario está respondiendo a la vacuna”.
Herpes zóster tras las vacunas COVID-19
El virus de la varicela-zóster (VVZ) es el agente responsable de producir la varicela y el herpes zóster. Tras el primer contagio, produce un cuadro clínico conocido como "varicela”.
Este contagio suele suceder en la infancia. Normalmente en los niños la varicela se resuelve sola, sin tratamiento, pero en los adultos puede ser más agresiva.
Por otro lado, las personas con una inmunidad débil son un grupo de mayor riesgo y pueden tener complicaciones como neumonía, hepatitis o encefalitis.
El herpes zoster no es más que la manifestación de la reactivación del virus de la varicela-zóster, que está “dormido” en el organismo de quienes han padecido varicela.
La dermatóloga Cristina Galván explicó a EFE que realizó un estudio en el Hospital Universitario de Móstoles (Madrid, España) y encontró que una de las reacciones más frecuentes a las vacunas COVID-19 era el herpes.
En caso de no haber tenido nunca contacto con el virus de la varicela-zóster, el contagio se produce a partir del contacto con otra persona infectada, bien por estar expuesto a sus secreciones respiratorias, o por contacto con las lesiones de la piel.
La enfermedad aparece una sola vez en la vida, aunque en algunos casos de personas con una inmunidad deficitaria puede volverse a contagiar porque su sistema inmune ha perdido la memoria de la primera varicela.
Luego de curarse el virus queda “dormido” y hay posibilidades de que vuelva a “despertar” posteriormente en la vida adulta.
En ese caso, la manifestación cutánea es la famosa “ culebrilla” o herpes zóster. En estos casos se trata de una reactivación, no de un nuevo contagio.
Cómo es el herpes zóster
El herpes zóster suele ser doloroso y se manifiesta en el recorrido que hace un nervio torácico o lumbar. En personas con buena salud, las lesiones se secan en unos 7 o 10 días y dejan de ser contagiosas.
El desarrollo de nuevas lesiones después de 1 semana tras el inicio solo ocurrirá en personas con un sistema inmune débil.
Menos del 20% de los pacientes presentan síntomas generales como dolor de cabeza, fiebre, malestar general y/o cansancio.
El síntoma más común es el dolor del nervio que puede ser constante, intermitente, quemante, punzante o lacerante. A veces no hay dolor sino picazón.













