La planificación de una alimentación saludable puede ayudar a reducir cualquier problemática de salud, sobre todo cuando se llega a la adultez. Una de las tantas alteraciones que se pueden sufrir al llegar a cierta edad es la hipertensión (la alta presión arterial), y esta condición no se escapa de las mujeres de mediana edad, quienes ya han atravesado la menopausia. Por eso la dieta DASH puede ser una de las soluciones.
ALIMENTACIÓN SANA
Dieta DASH: cuál es su influencia en mujeres posmenopáusicas
La dieta DASH, se dirige especialmente al género femenino y a las consecuencias que vienen con la edad.
Pero, ¿hay efectividad en esta dieta ? ¿Puede combatir las problemáticas a las que se enfrentan estas mujeres?
La dieta DASH ha probado su efectividad en la mayoría de las mujeres que han decidido iniciarla, debido a que cumple con el objetivo principal que es la reducción de la presión arterial. Las siglas significan Dietary Approaches to Stop Hypertension, y principalmente este tipo de alimentación se centra en el bajo consumo de sal y todos los alimentos que contienen sodio y sean procesados. Aquí el foco está puesto en un consumo equilibrado entre potasio, calcio y magnesio: una alimentación rica en verduras, frutas, legumbres y lácteos descremados.
¿Qué diferencia a la dieta DASH de la dieta mediterránea?
Como sostiene el informe de la División de Enfermedades Cardiovasculares y el Departamento de Nefrología, de la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile:
Sin embargo, aunque no lo parezca, esta dieta no solo beneficia la presión arterial sino que además se asocia a otros factores como la densidad ósea (que ocurre sobre todo en mujeres postmenopáusicas) y las enfermedades cardiovasculares.
Aquí hay algunos consejos que deben tener en cuenta a la hora de iniciarse en esta dieta:
Se reduce el consumo de harinas refinadas
La disminución de hidratos de carbono permite dar lugar a otros alimentos a favor de las fibras dietéticas (entre frutas, verduras y cereales).
La excepción es el sodio
Esto se puede lograr utilizando saborizantes sin sodio, comiendo cortes de carne magros, y prestando especial atención a las etiquetas de los productos en cuanto a su contenido en sodio.
Consumir frutas y verduras
De forma diaria, en un volumen de porciones que varíe entre 4 o 5 al día.
Evitar el consumo de grasas saturadas y aumentar el de lácteos descremados
En el informe también se afirma que el aporte de calcio podría ser vital en la regulación de la lipogénesis (proceso de síntesis de ácidos grasos y triglicéridos). Además, se ha comprobado en estos estudios que la DASH permite ayudar tanto en el control del peso, como en la regulación de depósitos de tejido graso por su alto aporte de calcio (1200 mg / día).
En conclusión, esta dieta presenta beneficios que han sido probados científicamente y otros que aún están en análisis, como su impacto en la densidad ósea de las mujeres posmenopáusicas (que son quienes más atraviesan esta situación).









