Leído

NUEVA ZELANDA

Ovejas ecológicas, respuesta genética al 'efecto invernadero'

Dom, 01/12/2019 - 10:12am
Enviado en:
Por Urgente24

La ganadería es una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero. En su mayor parte, esto se debe al proceso digestivo de los animales rumiantes. Así, la ONU estima que el sector ganadero es responsable del 37 % del metano (CH4) producido por la actividad humana. Nueva Zelanda lanza un programa genético que permitirá criar ovejas 'ecológicas' con baja emisión de metano.

Según la empresa Beef + Lamb New Zealand, los investigadores han elaborado un sistema para detectar las ovejas que menos CH4 emiten.
corderos-contra-ovejas.jpg
Contenido

El informe elaborado por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), que asesora a la ONU (Organización de Naciones Unidas) sobre en materia del calentamiento global, vuelve a poner el foco en reducir el aumento global de las temperaturas y en garantizar la seguridad alimentaria de la población mundial.

Se reclama un abordaje del problema que abarca e implica a cada vez más sectores de la sociedad. Ya no es suficiente con limitar o erradicar las emisiones contaminantes de efecto invernadero: también son necesarias modificaciones profundas en la producción mundial de alimentos, y en los hábitos alimenticios.

Entre el 25% y el 30% del total de alimentos producidos en el mundo se pierde o se desperdicia, derroche responsable de casi el 10% de todas las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por el ser humano. 

Además, "el 23% de las emisiones de gases de efecto invernadero provienen de la agricultura, la silvicultura y otros tipos de uso del suelo".

El crecimiento exponencial de la población mundial y sus patrones de consumo han obligado a unas tasas de explotación de la tierra y uso del agua sin precedentes: 70% el agua dulce disponible en el planeta se destina a la agricultura.

El IPCC insta a un consumo basado en alimentos de origen vegetal, como cereales, legumbres, frutas y verduras, con el complemento de alimentos de origen animal siempre y cuando sean producidos de manera sostenible, es decir, con métodos que produzcan bajas emisiones. 

"Algunas opciones dietéticas requieren más tierra y agua, y provocan más emisiones de gases", apunta el IPCC, en alusión a la ganadería industrial.

Desde mediados del siglo 20, el consumo por habitante de carnes, grasas vegetales y exceso de calorías se ha disparado, provocando que 2.000 millones de personas aquejadas de sobrepeso u obesidad.

Las consecuencias positivas de una modificación profunda serían importantes: en 30 años se podrían liberar varios millones de Km2 de tierra, reduciendo hasta en 8 millones de gigatoneladas la emisión anual de dióxido de carbono. 

Al menos Nueva Zelanda —que cuenta con 6 ovejas per habitante y cuya economía reside básicamente en la crianza de estos animales— se lo ha tomado muy en serio, y desarrolla una técnica para reducir la emisión de metano de los rumiantes y así hacer frente al calentamiento global.

Según comunicó en su sitio web la empresa Beef + Lamb New Zealand, compañía ganadera líder en Nueva Zelanda, los investigadores han elaborado un sistema para detectar las ovejas que menos CH4 emiten.

El hecho es que no existe un valor promedio de gas generado por las ovejas: algunas especies producen más, otras menos. Por este motivo, los especialistas han desarrollado un índice especial (valor genético), que permite determinar qué tan 'ecológica' es una u otra oveja, para luego cruzarlas entre sí y obtener una descendencia menos 'contaminante'.

Las emisiones de metano producidas por un rebaño se pueden medir con cámaras portátiles especiales entregadas a granjas locales por el Instituto de Investigación de Ciencias Agrícolas de Nueva Zelanda, AgResearch. Los pastores colocan a sus ovejas dentro de estos recintos y, en 50 minutos, sus dispositivos muestran cuánto gas se ha generado durante este periodo.

Y aunque tal forma de reducir las emisiones de CH4 no traerá resultados tangibles en el futuro cercano, este método es acumulativo y no tiene ningún impacto negativo en la productividad, aseguran.