TENDENCIAS

Los hombres que odian a las feministas

"¿De dónde viene tanto enojo con las mujeres independientes?", se pregunta el autor, periodista brasilero. El nivel de control masculino sobre lo que las mujeres visten, hablan o hacen cayó espectacularmente, ¿y cuál es el problema? No debería haberlo pero, al parecer, para algunos machos sí los hay.

 

por IVÁN MARTINS
 
S. PAULO (Época). Noto que se puso de moda en la prensa brasileña hablar mal de las mujeres independientes. Cualquier persona que desee cinco minutos de fama agrede al "feminismo", entendido como la actitud autosuficiente de las mujeres en relación a los hombres. En el periódico que suscribo, la semana pasada hubo dos artículos desmoralizando a las mujeres que trabajan y no parecen interesadas en hombres. Además del esfuerzo deliberado para causar indignación -que se volvió una plaga en el periodismo brasileño– creo que hay detrás de estas pavadas un verdadero sentido reaccionario.
 
A muchos hombres les gustaría volver a la época en que todos los puestos de trabajo y todos los derechos les pertenecían. Muchas mujeres están cansadas -o asustadas- con la perspectiva  de trabajar duro por el resto de la vida, acumulando funciones de madre, ama de casa y trabajadora ejemplar. En medio de ellos, millones están inseguros acerca de sus puntos de vista o su situación social. Mi impresión es que empezamos a vivir un tiempo de nostalgia, alimentado por la sensación de que las relaciones entre hombres y mujeres nunca serán como antes. Hay gente que muere de miedo de volverse obsoleto. 
 
No es casual que los textos de ataque a las feministas siempre buscan una manera de ironizar a las mujeres que "viven sin un hombre". Los autores dicen que la independencia afectiva de las mujeres no supera la artimaña. Sugieren que a todas les encantaría tener un macho proveedor y fuerte que las llevara del brazo. "¡Es genético!" Aseguran. En ausencia de un verdadero hombre, rodeadas de niños que no pueden tomar su lugar histórico, las solitarias inventarían fantasías de auto-suficiencia.  
 
Francamente, no sé de dónde viene tanta bilis.
 
¿Cuál es el problema de que las mujeres digan que son independientes y que viven bien sin un hombre que arregle la bacha? En muchos casos es cierto. Entre tener un casamiento de mierda e ir al cine solas, eligen la segunda opción - pero hay personas que se sienten ofendidas por eso. Los irónicos tal vez crean que los las mujeres deberían soportar cualquier grosero. O quedarse llorando por los rincones cuando el bueno para nada desaparece, en lugar de levantar la cabeza sentir la vida, orgullosas. Las mujeres parecen no estar de acuerdo. ¿Cuál es el problema? 
 
¿Esto significa el fin de las relaciones estables entre el hombre y la mujer? ¡No! Nunca he oído una mujer heterosexual decir que no quería más hombres. Algunas no quieren casarse o convivir, pero esto es 100% diferente a rechazar una relación afectiva. Otras dicen que prefieren estar solas que estar con hombres que no aman. Parece sensato. Hay muchas solteras y divorciadas en el mundo en el que vivo, pero esto sólo puede ser inevitable. No es fácil encontrar parejas estables, de cualquier sexo. De todos modos, veo a mujeres solas, pero sin movimiento para desestimar u hostilizar la presencia masculina.  
 
¿Por qué, entonces, tantos hombres se sienten amenazados? 
 
No lo sé. Pero mi impresión es que vivir en este mundo de mujeres auto-suficientes se está complicando. Si la mujer no necesita más de nuestro dinero para sobrevivir, se puede salir en cualquier momento. Eso es muy preocupante. Dentro de la casa, comenzaron a exigir que el sujeto se levante del sofá y colabore en hacer la comida y en el cuidado de niños. Una molestia. Porque ellas trabajan, las mujeres están en contacto diario con otros hombres, competidores potenciales. Hay que tener control para lidiar con ello. 
 
Antes, una mujer que cambiaba de  pareja después del matrimonio era castigada con cierta censura social o con violencia bruta y simple. Ahora, las mujeres cambian de pareja sin que los compañeros puedan objetar una coma.  
 
En fin, el nivel de control masculino sobre lo que las mujeres visten, hablan o hacen cayó espectacularmente. Ellas son libres de repetir hasta nuestras conductas más destructivas y egoístas, ya menudo lo hacen. Convivir con ello requiere personalidades menos controladoras, personas más seguras y confiadas, hombres dispuestos a colaborar en relativa igualdad. ¿Cuántos hombres conoces que quepan en esa definición? Pocos -y no sirve buscar entre aquellos que odian a las feministas...-.

Te puede interesar