Importadores unidos contra Dilma
Los importadores brasileños decidieron organizarse para resistir el proteccionismo que crece desde el gobierno de Dilma Rousseff. Es más: para su lobby ellos han contratado a ex funcionarios de Luiz Inácio Lula da Silva.
17 de abril de 2012 - 11:30
SÃO PAULO (O Estado) - Tradicionalmente reacios a la exposición pública, los importadores reforzaron su lobby para reaccionar a las medidas proteccionistas de la presidente Dilma Rousseff.
Defender las importaciones es una tarea ingrata en Brasil. El argumento de la industria nacional en favor del empleo tiene un gran atractivo, sobre todo en el equipo económico en funciones. Para ganar la simpatía de la población, los importadores adoptaron el discurso de la protección del consumidor y el control de la inflación.
"La importación fue siempre el patito feo. Parece que importar es pecado", dice Alfredo de Goye, presidente de Sertrading.
Las más grandes tradings del país (Cotia, CISA, Comexport y Sertrading) se sienten incómodas con el aumento de los permisos no automáticos, los aranceles antidumping y otras barreras a la importación.
Los traders también se sienten incómodos con la disposición del gobierno para poner fin a la "guerra de los puertos" (subsidios estatales para productos importados). El argumento de las tradings es que los incentivos promueven el desarrollo regional al descentralizar la llegada de mercadería.
Para influir en el debate, las tradings revitalizaron la Asociación Brasileña de las Empresas Comerciales Exportadoras (Abece), mediante la contratación de Ivan Ramalho, ex secretario ejecutivo del Ministerio de Desarrollo en la presidencia de Luiz Inácio Lula da Silva.
También encargaron un estudio a Rosemberg & Associados y se reunieron informalmente con el ex ministro Delfim Netto, consultor permanente de los diferentes gobiernos en Brasil, incluyendo el de Dilma.
"En el gobierno de Dilma, sin duda, hubo un aumento de las medidas proteccionistas", dijo Ramalho.
Él criticó la falta de voluntad del gobierno para conversar con los importadores. "El Ministerio de Finanzas está convencido de que hay una invasión de las importaciones".
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Los importadores quieren escapar de la imagen de contrabandistas y evasores de impuestos que persigue el sector desde los años '80. Incluso los importadores de la calle 25 de Marzo, en S. Paulo, conocidos por ingresar "chucherías" desde China, se están organizando para la batalla.
En 2006, esos importadores fundaron la Asociación Brasileña de Importadores de Productos Populares (Abipp). "La asociación surgió de la necesidad de mostrar la cara y diferenciar a los importadores que pagan sus impuestos", recuerda Gustavo Dedivitis, quien presidió la Abipp.
La Abipp ganó nuevos miembros que incorporaron los productos con mayor valor agregado y se reconvirtió en la Asociación Brasileña de Importadores de Bienes de Consumo (ABCON).
Dedivitis, quien ahora es presidente de ABCON, cree que Dilma es más proteccionista que Lula. "En el gobierno de Lula, había una preocupación por los pobres y nosotros traemos productos para esas personas. Dilma eligió a los importadores como villanos de la historia".










