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Cuba, inseguridad jurídica y emisión de dólares: Dilma en la Casa Blanca

Brasil estrenó en Washington DC su rol de 6ta. economía del mundo, 7mo. mayor superávit comercial de USA y comprador Nº3 de títulos públicos estadounidenses, detrás de China y del Reino Unido: "Somos un país que cumple sus contratos y queremos que los contratos que firmamos también sean cumplidos por la contraparte".

 

La presidente Dilma Rousseff defendió ante su par estadounidense Barack Obama, la participación de Cuba en la próxima Cumbre de las Américas, en Cartagena de Indias, Colombia, a la que Cuba no fue invitada.
 
Si bien no hay cambios en la política exterior de USA, lo de Dilma contribuyó a ampliar el debate en favor de quienes afirman, en Washington DC, que el boicot comercial estadounidense a Cuba solo complica las relaciones de la Casa Blanca con el resto del continente.
 
USA tiene aceptables relaciones con Vietnam, que lo derrotó en términos político-militares, y con China, su más cercano competidor global, pero se niega a tener vínculos con Cuba, a causa del peso electoral de la comunidad cubano-estadounidense, con considerable peso electoral en un par de estados y en el Partido Republicano.
 
Sin embargo, el coordinador del Instituto de Estudos Econômicos e Internacionais (de la Unesp), Luis Fernando Ayerbe, dijo que durante el encuentro con Obama, Dilma le dijo que la VI Cumbre de las Américas (14/04 y 15/04) será la última sin Cuba, y en eso hay consenso ya en América.
 
Si bien la reunión Cumbre de las Américas comenzó a realizarse en 1994, en Miami (Florida, USA, un enclave cubano-estadounidense), desde 2001 (encuentro en Quebec, Canadá) ya se cuestiona la ausencia de Cuba sin que USA realice una explicación aceptable. En definitiva, USA pretende trasladar a todo el continente sus problemas bilaterales con Cuba.
 
En 2009, en el encuentro en Trinidad y Tobago, el asunto escaló al punto que la Organización de Estados Americanos readmitió a Cuba en el grupo, 47 años después de su expulsión, y Cuba rechazó esa readmisión que, a su vez, provocó un gran malestar republicano con la OEA.
 
En 2012, el presidente de Ecuador, Rafael Correa, decidió no asistir a la Cumbre de las Américas, en solidaridad con Cuba. Y también los presidentes José Mujica, de Uruguay; Hugo Chávez, de Venezuela; y ahora Dilma Rousseff, de Brasil, expresaron su malestar por la ausencia de Cuba.
 
"La declaración de Dilma coincide con la posición de la mayoría de los países latinoamericanos y condice con un país que quiere ser visto un líder positivo. Es una declaración que reclama la apertura de diálogo y llama a la reflexión de La Habana y Washington", explicó el profesor de Historia Contemporánea de la UnB, Virgílio Arraes.
 
Es cierto que no se esperan cambios inmediatos en la posición estadounidense sobre Cuba, que es anacrónica, pero sí permite expresar los cambios que ya se han producido en la posición latinoamericana hacia USA.
 
Y ejemplo de ellos fue otro tema que llevó Dilma a Obama: la queja de Brasil por la inseguridad jurídica en USA.
 
"¿Cómo podemos hacer acuerdos de Defensa si el Congreso estadounidense no respeta los contratos firmados?", preguntó Dilma a Obama, ante un reclamo del Presidente de USA para concretar acuerdos militares bilaterales.
 
Han ocurrido varios problemas recientes entre USA y Brasil en ese ámbito. El más cercano fue la anulación que hizo USA de la compra de 20 aviones Super Tucano, de Embraer, pese a  que la empresa había ganado una licitación del gobierno de USA. El motivo de la cancelación fue una denuncia del competidor derrotado Hawker Beechcraft, avalada por congresistas del estado de Kansas.
 
Pero ya en 2006, el Senado de USA había prohibido la venta de los componentes estadounidense a Embraer que llevan los aviones Super Tucano, si se concretaba una venta de unidades a Venezuela.
 
Ahora Obama pretende que Brasil le compre a Boeing 36 cazabombarderos F-18 para la renovación de la flota de la Força Aérea Brasileira. Brasil parece decidido a comprar los cazas Rafale, de la francesa Dassault.
 
En ese contexto Obama hizo su reclamo y llegó la respuesta de Rousseff.
 
Obama le dijo que lo de Embraer en USA será resuelto. Dilma insistió en la inseguridad jurídica en una reunión reservada con ejecutivos estadounidenses, dentro de la Casa Blanca.
 
Dilma dijo "Somos la 6ta. economía del mundo, el 7mo. mayor superávit comercial de USA y el comprador Nº3 de títulos públicos estadounidenses, detrás de China y del Reino Unido. Somos un país que cumple sus contratos y queremos que los contratos que firmamos también sean cumplidos por la contraparte".
 
Política monetaria expansionista"
 
En la conversación de 1 hora y media con el presidente de USA, Barack Obama, en la Casa Blanca (el doble del tiempo que se había previsto), Dilma Rousseff dijo que, si bien reconoce la reanudación estadounidense como fundamental para la economía mundial a mediano plazo, es condenable la táctica de USA para estimular el mercado interno en perjuicio de los demás, en particular los mercados emergentes.
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"Debemos tener claro que es compartida la responsabilidad de todos nosotros, en este proceso de contención de la crisis, la reanudación (del crecimiento)", insistió poco después Dilma, en una entrevista."Nadie puede decir: 'No, yo no tengo responsabilidad, no tengo nada con que ver con eso'. No es así".
 
"Éstas políticas monetarias, sin acompañamiento de políticas fiscales, conducen a la revalorización artificial de las monedas de los países emergentes, comprometiendo el crecimiento de estos países", afirmó Dilma, quien es economista de profesión.
 
En la conferencia de prensa, después de dejar la Casa Blanca, Dilma insistió en la teoría."Apostar sólo a políticas monetarias expansionistas lleva a un verdadero tsunami de dinero", afirmó, repitiendo una expresión que se usa desde la reunión con la canciller alemana, Angela Merkel, en marzo. En ese momento, la canciller alemana rechazó la crítica, condenando "las medidas proteccionistas unilaterales".
 
Para exhibir su rechazo a los dogmas en la crisis, en la conferencia de prensa, Dilma llegó a utilizar una expresión tradicional en Minas Gerais ("Joãozinho do passo certo") al comentar las relaciones bilaterales entre Brasil y USA: "No podemos creer -principalmente nosotros, las dos mayores democracias del continente- que todo el mundo es Joãozinho del paso correcto. Nosotros no lo somos. Ni Joãozinho del paso correcto, ni del paso equivocado".
 
La crítica al modo como los países europeos y USA han lidiado con la crisis económica mundial viene siendo citado por Dilma en cada reunión del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del G20. Y ya es acompañada por los socios de Brasil en el BRICS, grupo del que también forman parte a Rusia, India, China y Sudáfrica.
 
Esto explica por qué Dilma, aunque haya dado en la tecla de que la respuesta a la inestabilidad causada por la manipulación cambiaria requiere una acción inmediata y conjunta, eximió a la China de ese proceso. 
 
"USA es un país diferente del resto del mundo. Ellos emiten dólares", argumentó Dilma, diciendo que la influencia de China podría ser diferente debido a que el país asiático emite yuanes.
 
El tema será abordado nuevamente en la Cumbre de las Américas, el próximo fin de semana en Cartagena (Colombia).
 
Frente a empresarios de ambos países, Dilma fue más didáctica al explicar el efecto de las medidas monetarias de USA sobre la paridad dólar/real: "El gobierno brasileño ha tomado y seguirá tomando todas las medidas necesarias para contrarrestar los efectos nocivos de la expansión monetaria en los países desarrollados. Hemos reiterado que Brasil rechaza todas las formas de proteccionismo, especialmente esas medidas que se configuran como una especie de proteccionismo cambiario".
 
En la parte pública del encuentro, ni Dilma ni Obama dieron señales de armonía. Dilma estuvo tensa, con papeles en la mano, incómoda. Ella habló con la prensa durante casi 21 minutos, 3 veces más que el tiempo dedicado por Obama. 
 
Por acuerdo entre el Palacio Presidencial y la Casa Blanca, los periodistas no pudieron hacer preguntas. A su vez, ninguno de los presidentes se refirió a temas delicados como la elección de Brasil para un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.
 
Al final del día, Dilma cenó en la embajada de Brasil con las ex secretarias de Estado, Madeleine Albright (Bill Clinton), y Condoleezza Rice (George W. Bush).
 
En la mesa también estuvieron 
 
> el embajador de Brasil en Washington DC, Mauro Vieira, 
 
> el ex asesor Nacional de Seguridad Brzezinski Zigbiniew (quien sirvió en el gobierno de Jimmy Carter, que no pudo asistir al evento), 
 
> el periodista y columnista del The New York Times, Thomas Friedman, 
 
> el ex embajador y actual presidente del 'think tank' estadounidense Council on Foreign Relations (CFR), Richard Haass, 
 
> la directora del programa de Brasil y América Latina del CFR, Julia Sweig, 
 
> el columnista de Foreign Policy, David Rothkopf, 
 
> el experto en Energía y ganador del premio Pulitzer, Daniel Yergin (asesor informal del presidente Barack Obama), 
 
> el ejecutivo de Google, Eric Schmidt, 
 
> el ejecutivo de Microsoft, Craig Mundie, y 
 
> la decana de Barnard College, Deborah Spar.
 
También estuvieron los ministros brasileños Antonio Patriota (Relaciones Exteriores), Gleisi Hoffmann (Casa Civil), Aloizio Mercadante (Educación), Fernando Pimentel (Desarrollo), Marco Antonio Raupp (Ciencia y Tecnología), Aguinaldo Ribeiro (Ciudades) y Helena Chagas (Secretaría de Comunicación), el asesor especial de  presidencia para Asuntos Internacionales, Marco Aurelio García, la gobernadora del estado de Maranhão, Roseana Sarney, la senadora Marta Suplicy (PT-SP) y el presidente de la Finep, Glauco Arbix.
 
Blablablá
 
La falta de resultados fue compensada con los grandes elogios hechos por Barack Obama a Dilma Rousseff. 
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"Para mí, es un gran placer dar la bienvenida a mi amiga, gran amiga, la presidente Dilma Rousseff. Y quiero aprovechar para resaltar el extraordinario progreso que Brasil viene haciendo bajo el liderazgo de Dilma y del ex presidente Lula, después de pasar de la dictadura a la democracia, de alcanzar un crecimiento económico impresionante, sacando a millones de personas de la pobreza, volviéndolo (a Brasil) un líder indiscutible no sólo en la región, sino en todo el mundo", afirmó Obama.
 
"La buena noticia es que la relación entre Brasil y USA nunca ha sido más fuerte. Todavía hay mucho que hacer, pero me siento muy afortunado de tener (como ponente) en este proceso una líder tan capaz con tanta visión", agregó.
 
Dilma respondió: "Acogemos con satisfacción la mejora producida en USA. Estoy seguro de que esto será el punto de destaque en los próximos meses y años bajo el liderazgo del presidente Obama".
 
Después de la declaración en el salón, almorzaron y procedieron a cerrar la reunión con 23 altos ejecutivos de las principales empresas brasileñas y estadounidenses. En total, Dilma y Obama pasaron casi 4 horas juntos.