La nueva película de Demon Slayer llegó arrasando en Norteamérica y también sorprendió en la Argentina, demostrando que el anime puede llenar salas como cualquier megaproducción de Hollywood. Su éxito deja claro que este género ya no es más un nicho, sino que pasó a ser un fenómeno mundial que conquista a públicos de todos lados.
EXPERTOS SORPRENDIDOS
Hollywood en alerta: 'Demon Slayer' demuestra que el anime ya no es un nicho
'Demon Slayer: Castillo infinito' la rompe en la taquilla mundial, y Hollywood empieza a mirar de cerca cómo un anime puede competir con sus superproducciones.
'Demon Slayer', el estreno que sorprendió hasta a los especialistas
El estreno de Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba - Castillo infinito en Norteamérica no pasó desapercibido, alcanzando la inesperada cifra de 70 millones de dólares en su primer fin de semana, según Crunchyroll y The Outside Scoop.
"Esperaba un estreno sólido, pero $70 millones fue un golpe de realidad impresionante", admitió sobre esto Scott Mendelson, columnista de The Outside Scoop. Para él, el número refleja que muchos fanáticos esperaron hasta el último momento para asegurarse la experiencia en pantalla grande y que también hubo un flujo inesperado de público casual atraído por el ruido mediático.
Brandon Katz, director de Insights & Content Strategy en Greenlight Analytics, lo explicó con más claridad: "El desempeño de Demon Slayer este fin de semana no fue una sorpresa, si buscabas las pistas correctas".
Además, el estreno logró captar en partes iguales al público entre hombres y mujeres, algo que dista de los lanzamientos previos del anime y demuestra que el género amplió su atractivo más allá del fanático promedio.
Su modesto presupuesto, estimado en 20 millones de dólares, también llama la atención frente a las megaproducciones de superhéroes, que fácilmente superan los 200 millones en producción. La rentabilidad y el alcance del film muestran que no necesitás un reparto de actores ultra conocidos ni efectos imposibles para generar impacto si existe una base firme de seguidores.
El éxito en la Argentina y lo que significa para Hollywood
Entre el jueves 11 y el domingo 14 de septiembre de 2025, se vendieron 703.851 entradas en los cines argentinos, según Ultracine, y fue la segunda película más vista en Argentina (por detrás de El Conjuro 4: Últimos ritos).
Para graficarlo mejor, vendió 292.815 tickets en 443 salas del país, y con solo cuatro días en cartel, superó a las tres películas anteriores de la saga sumadas, con un crecimiento del 73% en entradas y un 123% más de pantallas con respecto al arranque de la entrega anterior. Es decir, incluso en Argentina el anime es también un fenómeno real.
Esto es un llamado de atención para Hollywood: "Hay valor comercial en ofrecer el mejor producto a un público desatendido… y funciona", como resume Mendelson. Sony, con Crunchyroll, Funimation y su control parcial de la cadena de cines Alamo Drafthouse, construyó un modelo de distribución eficiente, que no depende del marketing masivo ni de actores internacionales.
El caso de Demon Slayer: Castillo infinito se suma a un cambio más amplio hacia productos demográficamente segmentados y eventos teatrales atípicos, junto a ejemplos como KPop Demon Hunters, Taylor Swift: The Eras Tour o Hamilton. Katz explica que "se trata más de un cambio lento hacia productos teatrales atípicos".
Con esta primera entrega de tres películas de la historia final, Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba - Castillo infinito ya reescribió las reglas de la taquilla: demuestra que el anime puede ser protagonista mundial y que las superproducciones tradicionales deberán mirar de cerca cómo conectar con el público sin inflar sus presupuestos.
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