Estas semanas circuló un video viral de Erling Haaland comiendo en un restaurante, mirando hacia un lado y asustándose de su propio reflejo. Más de 31 millones de personas lo vieron en X. El problema: no es Haaland, es IA.
En pocas palabras
- IA y memes: Erling Haaland se convirtió en un meme viral mundial, impulsado por contenido generado por IA que nunca filmó.
- Consumo de contenido falso: La audiencia comparte activamente videos de Haaland, aun sabiendo que son falsos, priorizando la coherencia del personaje sobre la veracidad.
- Nuevo paradigma de fama: La IA permite a los fans co-crear la imagen de celebridades como Haaland, transformando la fama de un modelo basado en el acceso a la participación de la audiencia.
Rastrearon el video hasta un sketch del humorista chino Jin Long publicado en TikTok a mediados de junio.
Las correcciones se publicaron. El video siguió circulando igual. Porque para la cuarta semana del Mundial 2026, internet ya había decidido quién es Erling Haaland. Y en ese video, Haaland estaba en personaje.
Cómo un futbolista se convierte en personaje de internet
Haaland es uno de los mejores delanteros del mundo, un noruego de 1,95 metros cuya cara de celebración parece tallada en la proa de un barco vikingo.
Pero lo que lo convirtió en el protagonista inesperado de este Mundial no fue solamente un gol: fue su Snapchat personal, con 3,3 millones de seguidores, donde publica selfies desde ángulos de fosas nasales, filtros de calvicie, preguntas y respuestas y videos cómicos.
En la cancha, máquina de goles aterradora. Afuera, algo parecido a un "golden retriever" confundido. Esa grieta entre los dos Haaland es exactamente lo que internet necesita para fabricar memes infinitos, y la IA para fabricar contenido que nunca filmó.
En China el fenómeno fue especialmente intenso. Haaland protagonizó una publicidad de una bebida herbal china intentando hablar mandarín, fue convertido en canción y rebautizado como "Habao", algo así como "Ha Baby", por fans que encontraron en él al antihéroe perfecto.
Tiene cuentas oficiales en Douyin y Weibo con millones de seguidores. El video falso del restaurante fue solo uno de los artefactos de toda una industria de memes y edits de IA construidos alrededor de él.
Por qué la gente comparte igual aunque sepa que es falso
Según reportó WIRED, una parte significativa de quienes compartieron el video de Haaland sabía que era falso y lo compartió de todas formas. Eso no es un error.
En 2021, la cuenta @deeptomcruise publicó deepfakes perfectos de Tom Cruise en TikTok. La respuesta fue deleite masivo, no pánico.
En 2023, una canción generada con IA que imitaba a Drake y The Weeknd fue escuchada entusiastamente antes de que los sellos pudieran bajarla. En el mismo año, la imagen del Papa Francisco con un abrigo de Balenciaga generó más elogios para la marca que preocupación por la IA.
Si querés suficientemente a alguien o algo, suspendés la incredulidad y seguís adelante. El contenido no necesita ser real. Solo necesita estar en personaje.
Lo que esto dice sobre la fama en 2026
Los futbolistas modernos se supone que son autómatas monomaníacos, entrenados por equipos de comunicación y protegidos por contratos de marca.
Haaland es casi exactamente lo contrario, y eso lo convierte en lo que WIRED llama un "personaje de código abierto". Una figura tan vívida y tan memeificable que la IA puede hacer el trabajo de hype por él.
El viejo modelo de celebridad dependía del acceso al famoso: una entrevista, una foto, un video exclusivo. El nuevo depende únicamente de la voluntad de la audiencia de mantener viva la historia.
Los fans ya no son espectadores pasivos, son co-autores del personaje. Y la IA les da las herramientas para producir contenido nuevo a demanda, sin necesitar que el atleta haga nada.
El problema que nadie está resolviendo
Lo que el caso Haaland deja en evidencia es que el debate sobre los deepfakes está mal planteado. No se trata de engaño versus verdad. Se trata de que la audiencia está eligiendo activamente participar en un ecosistema donde la autenticidad importa menos que la coherencia con el personaje.
Para los atletas con suficiente carisma como Haaland, eso puede ser una ventaja. Para figuras menos queridas, o para contextos más serios que un Mundial de fútbol, la misma lógica puede ser devastadora.
El video falso de un futbolista comiendo se comparte con alegría. El mismo mecanismo aplicado a un político, un juicio o una crisis puede ser otra cosa completamente distinta.
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