La automotriz japonesa Toyota atraviesa una crisis local en Japón por la presunta falsificación de pruebas para la obtención de certificados gubernamentales. Las acusaciones, que según la empresa no afectan a la seguridad de los usuarios, gatilló el freno de las exportaciones de al menos tres modelos producidos en ese país.
Se trata del Corolla Fielder, el Corolla Axio y el Yaris Cross, este último de escala global y que podría ser producido en Latinoamérica en los próximos años. La problemática se extiende a la filial de Toyota, Daihatsu, que se encarga de la fabricación de vehículos más económicos en Japón.
Bajo la lupa del Gobierno nipón también quedaron empresas como Mazda, Yamaha, Honda y Suzuki. En total, unas 85 compañías sufren auditorías para conocer si las pruebas falsificadas son un tema de escala industrial en Japón.
Los fraudes en pruebas de choque y protección de peatones fueron determinados en al menos cuatro modelos de Toyota que fueron discontinuados. A ellos se suman los anteriormente mencionados, que también habrían presentado irregularidades.
Según la compañía, los vehículos no presentan “problemas de rendimiento que contravengan las regulaciones vigentes”. Según el Gobierno japonés, la situación “socava la confianza en la industria" por completo.
Daihatsu fue intervenida por Toyota
Meses atrás, los ejecutivos de Toyota dispusieron la intervención de la subsidiaria encargada de equilibrar la competencia interna. En ese orden, el directorio de Daihatsu pasó a manos de la automotriz más grande del mundo, que se comprometió a restablecer los estándares de calidad limitando el problema a esa filial puntual.
Ahora, el problema extendido a más marcas podría ser una tendencia que amenaza con golpear a nivel bursátil al mundo automotor japonés. Desde falsificaciones en software, hasta los sistemas de frenado y producción de sonido, son algunos de los “fraudes” que están analizando las autoridades niponas.














