Las campanas doblaron esta vez por Israel y su gente. De alguna manera, y siempre que de terrorismo seguido de muerte se trata, el doblar de los campanarios invocan a la humanidad toda en una especie de llamado de atención; una oda a la finitud y a la toma de conciencia de la vulnerabilidad y levedad humanas. El jefe de la Iglesia Católica, el papa francisco I, dijo que "la Guerra es una derrota" y que "el terrorismo y la guerra no llevan a ninguna solución".
ÁNGELUS Y RÉQUIEM
El papa Francisco parece predicar en el desierto
El Ángelus acompasado de requiem, por las pérdidas humanas producto del ataque de Hamas sobre Israel, pobló la homilía del papa Francisco.
El temido enfrentamiento entre Israel y Hamás se ha desencadenó cuando la organización palestina lanzó, ayer sábado 7/10, un ataque combinado sin precedentes contra el Estado judío que tuvo como primera respuesta un bombardeo israelí masivo de la Franja. La explosión de violencia amenaza con extenderse a otras zonas de la región —el primer balance provisional es el de centenares de muertos y heridos en ambos bandos, en su mayoría civiles— y las consecuencias políticas no pueden ser otras que la inestabilidad y el reforzamiento de las posiciones más radicales que consideran la paz no ya inalcanzable, sino una solución no deseada a un conflicto enquistado desde hace ya 56 años.
Francisco I pidióe insistió en la homilía dominical que "cesen los ataques" en Israel: "El terrorismo y la guerra no llevan a ninguna solución", como mencionáramos. De entre los textuales destacados se hallan las siguientes premisas y llamamientos.
"El terrorismo y la guerra no llevan a ninguna solución, sólo a la muerte y el sufrimiento de tantos inocentes. La guerra es una derrota. Toda guerra es una derrota. Recemos para que haya paz en Israel y en Palestina"
"Que cesen los ataques y las armas, les pido por favor", dijo a los fieles congregados.
"El terrorismo y la guerra no llevan a ninguna solución, sólo a la muerte y el sufrimiento de tantos inocentes", aseguró.
"La guerra es una derrota. Toda guerra es una derrota. Recemos para que haya paz en Israel y en Palestina", dijo el Papa.
Finalmente y tras el Ángelus, el Sumo Pontífice recordó también que este mes está dedicado no sólo a las misiones, sino también al rezo del Rosario. Y en ese aspecto, mencionó a María para volver a pedir que haya paz en todas las zonas de conflictos bélicos.
"No nos cansemos de invocar, por intercesión de María, el don de la paz sobre los numerosos países del mundo marcados por guerras y conflictos. Y sigamos recordando a la querida Ucrania, que cada día tanto sufre, tan martirizada", precisó. Petición e invocación muy singular toda vez que la guerra se desata entre monoteístas.
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