El himno mexicano sonó en las calles estadounidenses, decenas de compatriotas y migrantes esperaron a AMLO afuera del hotel Hilton en Nueva York, donde se hospedó. La gente allí reunida también entonó el famoso Cielito Lindo, de acuerdo con imágenes de Vianney Fernández, reportera del medio estatal Canal Once.
Al salir del hotel, el mandatario mexicano se acercó a la barda de protección instalada y alzó los brazos en forma de agradecimiento con sus connacionales, quienes con mariachi de fondo ondearon banderas de México y pancartas en apoyo al gobernante.
Se trata apenas de la 2da vez que el mandatario mexicano sale del país en 3 años de Gobierno. La 1era vez fue en julio de 2020 para reunirse en Washington con el entonces presidente estadounidense Donald Trump y en esta segunda ocasión, AMLO viajó a Nueva York para dar un mensaje desde la sede de la ONU en donde abordará la que ha sido un bandera de Gobierno: la lucha contra la corrupción.
La visita del presidente latinoamericano se da unos días después de que México asumiera la presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU, al cual regresó a ocupar uno de los 10 asientos no permanentes apenas el año pasado tras más de una década de ausencia.
De acuerdo con el profesor e investigador del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE) Carlos Pérez Ricart, el hecho de que México presida el Consejo de Seguridad de la ONU es un asunto básicamente de burocracia y casualidad, ya que este puesto se elige alfabéticamente; sin embargo, lo verdaderamente importante es que el país forme parte de los países miembros no permanentes en dicho consejo.
"Estar en el Consejo de Seguridad pues da mucho lustre en el sentido de que uno se siente parte de la comunidad internacional y eso está muy bien, pero por otro lado puede haber un conflicto internacional de serio calibre y que suponga un problema potencial para México", explicó el experto.
Un ejemplo de ello fue cuando en 2001 México, como miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, se tuvo que pronunciar sobre la invasión de USA, principal socio comercial del país, a Irak.
"Esto fracturó la relación con Estados Unidos. Nadie esperaba que fuera a pasar eso, pero puede darse, y entonces México va a tener que tomar posición ante problemas muy puntuales", señaló Pérez Ricart.
AMLO en lo alto de la popularidad
Diversas encuestas difundidas recientemente señalan que la gestión de AMLO sigue contando con la aprobación de la mayoría de los mexicanos.
Entre estas destaca la que cada mes realiza la empresa estadounidense Morning Consult para medir qué tanto aprueban o desaprueban los ciudadanos de 13 países la gestión de sus respectivos jefes de Estado o de gobierno.
65% de los mexicanos aprueba la gestión de AMLO y solo el 26% la reprueba.
Pero por qué es tan popular el presidente de un país al que la pandemia ha causado casi 300 mil muertos, que tiene una crisis económica que llevó a la quiebra a más de un millón de empresas, dejó sin trabajo a más de dos millones de personas y elevó el número de pobres; una crisis de inseguridad que se traduce en altas tasas delincuenciales y que tiene un sistema en donde siguen prevaleciendo la corrupción y la impunidad.
Según el consultor en comunicación en México Luis Antonio Espino, para The Washington Post, "los mexicanos aprueban al presidente por la forma en la que utiliza el lenguaje como instrumento para controlar la percepción que la ciudadanía tiene de su persona y de sus decisiones".
El periodista Eduardo Ruiz-Healy coincide con Espino y explica que "parte de su popularidad se explica porque millones han sido beneficiados por alguno o varios de los antiguos programas de asistencia. Sin embargo, creo que es aprobado por 60% o más de la población porque la gente lo percibe como uno de ellos, lo siente cercano, le entiende porque habla con sencillez y sin rodeos, lo admira porque se enfrenta contra los enemigos reales o ficticios de las mayorías."
Espino agrega algo clave: "Esto es así porque el motor que impulsa al discurso de López Obrador es la demagogia, una forma tóxica de entender y discutir los asuntos públicos que reduce todos los problemas a una confrontación entre "buenas" y "malas" personas".











