Aerolíneas de China comenzaron a rechazar los envíos de aviones Boeing desde Estados Unidos como respuesta a los aranceles comerciales establecidos por la administración de Donald Trump. El proceso comenzó con al menos dos aeronaves que fueron devueltas a su lugar de origen.
La maniobra china está impulsada por el Gobierno de China, quien mantiene participaciones directas en las principales compañías aéreas del país. En gran proporción, una industria dominada por la estadounidense Boeing.
De momento, los aviones devueltos a Estados Unidos serían los correspondientes al polémico modelo 737 MAX que las aerolíneas chinas habían encargado con años de anticipación. Los primeros rechazos se habrían aplicado mediante Xiamen Air, una empresa china que debía recibir aviones nuevos en las próximas horas.
Esa política de rechazos podría replicarse en los próximos meses, generando serios problemas para Boeing y su delicada situación financiera. Cada 737 MAX ronda un valor de 100 millones de dólares, cifra que multiplicada por el mercado chino se expande hacia miles de millones de pérdidas en exportaciones.
Las unidades construidas y rechazadas serían potencialmente entregadas a otros clientes con contratos vigentes. Se trata de mercados emergentes que esperan para la renovación de unidades, lo que provocaría una reducción de la cartera de pedidos de Boeing.
China y los aviones
La elección de China para imponer sanciones en el mercado aeroespacial que comparte con Estados Unidos es una decisión estratégica y contemplada. Cabe recordar que el mercado aerocomercial chino es el segundo más grande del mundo y uno de los que conserva mayor potencial para convertirse en el primero.
Bajo ese escenario, China se ha planteado la posibilidad de independizarse de cara a un futuro mediano donde pueda producir sus propios aviones de pasajeros y carga. Algo que intenta canalizar hace tiempo a través de la empresa COMAC y sus desarrollos, como el C919.
Si bien China aún se encuentra lejos de lograr la independencia aerocomercial, se encuentra bien encaminada hacia ese objetivo. Entre desarrollo de modelos nuevos, motores y componentes clave, la industria del país asiático se encamina a ser una de las principales competidoras globales, tal y como ocurrió con la industria automotriz.
Para el corto plazo, la sanción de China a los aviones de Boeing podría representar una oportunidad para Airbus, la exponente europea de la industria aeroespacial. Sin las tensiones directas instaladas, modelos como el A320neo o el A350 serían mayormente demandados por el mercado chino.
Boeing y más problemas
Por su parte, la empresa estadounidense recibiría un duro golpe al perder su cartera en China. Algo que se suma al turbulento andar de los últimos años, que han sido atravesados por polémicas de todo tipo.
Desde accidentes aéreos, retrasos logísticos, pasando por cuestionamientos a los procesos de calidad y seguridad para llegar incluso a escándalos políticos. Todo ello en el marco de un deterioro progresivo de la imagen de Boeing, que se tradujo en millonarias pérdidas de rentabilidad.
Ahora, la nueva política de Trump que busca, precisamente, favorecer el empleo americano, podría atentar aún más con la ya frágil salud de la empresa con sede en Seattle.
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