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AFGANISTÁN

"Ahora tenemos libertad, la democracia ha terminado"

Zonas rurales de Afganistán dan la bienvenida a una paz desconocida después de la victoria de los talibanes. ¿Puede haber libertad sin democracia?

En Afganistán el regreso de los talibanes provocó un éxodo desde Kabul, muchos habitantes de las aldeas devastadas por la guerra expresan su alivio por el hecho de que se hayan detenido las matanzas y la destrucción, celebran una supuesta libertad conseguida con el final de la democracia: ¿cómo es eso?

En distritos rurales del sur y el este de Afganistán como Baraki Barak, donde las reglas de los talibanes no difieren mucho de las costumbres conservadoras existentes, el colapso de la república afgana y la retirada de Estados Unidos significan que hay paz por primera vez en 2 décadas.

Un anciano le dijo a Yaroslav Trofimov, del The Wall Street Journal:

Había guerra aquí día y noche, todos los días. Nunca cesó. La tierra no era nuestra, los campos no eran nuestros, la casa no era nuestra, ni siquiera teníamos honor. Ahora hay paz. Y cuando alguien no siente peligro, no le teme a la guerra y puede caminar con tranquilidad, es feliz incluso si tiene hambre. Había guerra aquí día y noche, todos los días. Nunca cesó. La tierra no era nuestra, los campos no eran nuestros, la casa no era nuestra, ni siquiera teníamos honor. Ahora hay paz. Y cuando alguien no siente peligro, no le teme a la guerra y puede caminar con tranquilidad, es feliz incluso si tiene hambre.

16 miembros de la familia del anciano murieron en el conflicto: 3 sobrinas, 3 sobrinos y 10 primos. El interior afgano fue muy castigado cuando en Kabul la sociedad se encontraba más normalizada, aún la vida nocturna.

Baraki Barak, en la provincia de Logar, en los accesos al sur de Kabul, tenía una de las bases estadounidenses, motivo de cohetes frecuentes de los talibanes o de Al Qaeda o alguna de las otras organizaciones de resistencia.

Una historia

Yaroslav Trofimov brinda un ejemplo concreto:

"En una de las últimas incursiones nocturnas de la guerra afgana, unidades de comando del gobierno respaldadas por aviones de combate descendieron después del anochecer sobre un grupo de aldeas de adobe en un fértil valle de la provincia de Logar al sur de Kabul.

Los comandos de las llamadas 'unidades Zero', uno de los escasos batallones del ejército afgano que se mantuvo en pie ante la ofensiva talibán, rompieron las puertas de los complejos familiares y detuvieron a varios hombres locales mientras un avión bombardeaba el lugar. 18 vacas murieron en la redada del 10 de agosto, dicen los aldeanos, se quemaron motocicletas y un santuario musulmán de 800 años resultó gravemente dañado.

“Somos civiles, no apoyábamos a ninguna de las partes. Simplemente somos gente pobre”, dijo Noor Rahman Khalili, un agricultor de 45 años cuya pierna resultó herida cuando su casa fue alcanzada por el avión y que ahora camina con una muleta. “Nuestra casa quedó destruida y lo hemos perdido todo”, dijo.

El hijo de 21 años del Sr. Khalili, que sufrió heridas más graves, todavía se encuentra en un hospital de Kabul. La familia ha tenido que pedir prestados 100.000 afganis, o US$ 1.180, una cantidad gigante en las zonas rurales de Afganistán, de otros aldeanos para tratamiento médico y otros gastos, dijo Khalili.

El 15/08, días después de esa incursión nocturna en Baraki Barak, la república afgana se derrumbó y los victoriosos talibanes marcharon sin oposición hacia Kabul. La metrópoli de 6 millones de personas se salvó del tipo de destrucción que padecieron innumerables aldeas y varias ciudades pequeñas en las últimas 2 décadas.

Para muchos en la capital afgana y otras grandes ciudades, particularmente las mujeres y quienes habían trabajado con Estados Unidos y sus aliados, el triunfo de los talibanes significó la desaparición de las libertades ganadas con tanto esfuerzo y una amenaza personal."

Más de 100.000 personas, incluida una gran parte de la élite educada de Afganistán y muchos comandos de la unidad Zero, huyeron del país en el puente aéreo dirigido por Estados Unidos. Muchos más todavía buscan una forma de huir. Pero para otros, la paz es todo lo que esperaban y lo han conseguido, y es muchísimo. Quien no entienda eso, no comprende Afganistán.

Otro ejemplo

En 2012, el principal comandante estadounidense en Afganistán, el general de infantería de Marina, John Allen, voló a Logar para disculparse por el asesinato, durante un ataque aéreo, de 18 personas que participaban de una boda en Baraki Barak.

Después de que FOB Shank, la base aérea estadounidense, fuera transferido a las fuerzas afganas en 2014, los talibanes comenzaron a apoderarse del distrito. Hacia 2019, las tropas del gobierno afgano retiraron los puestos de control y se retiraron a la capital del distrito, a un recinto amurallado de edificios de un piso en la carretera principal de Baraki Barak. Asediado por los talibanes, ese complejo solo podía ser reabastecido ocasionalmente por grandes convoyes. En mayo, 2021, cuando los talibanes lanzaron una ofensiva en Afganistán, eso se volvió imposible.

Mawlawi Rahmatullah Usmani, comandante militar talibán de Baraki Barak:

Finalmente, les dimos una ruta de escape y se fueron. Finalmente, les dimos una ruta de escape y se fueron.

A diferencia de otras bases conquistadas por los talibanes, las tropas afganas en Baraki Barak no dejaron ningún equipo militar cuando abandonaron el distrito a finales de junio.

Usmani se enteró que un gran convoy de comandos afganos de Unidad Zero se movía al amparo de la oscuridad hacia poblaciones a 15 minutos en automóvil: Ghazni, Kandahar y Herat. Usmani pensó que los comandos intentarían recuperar la sede del distrito, Baraki Barak.

En cambio, la redada nocturna terminó con unos pocos arrestos y los comandos se retiraron a Kabul antes del amanecer.

Uno de los detenidos era Qandagha Momand, un comerciante de 35 años, quien 3 días después de su detención notó que los guardias de la prisión se deshacían de sus uniformes para vestirse con la ropa tradicional afgana.

"Se vistieron como nosotros y nos liberaron", dijo Momand. Regresó a su casa en Baraki Barak y descubrió que 3 de las vacas de la familia habían muerto en la redada. Una pérdida enorme para el capital familiar.

También descubrió beneficios:

Antes podíamos salir después de las 17:00 o 18:00, teníamos miedo. No sabíamos quiénes eran nuestros enemigos y quiénes eran nuestros amigos. Ahora tenemos libertad. La democracia ha terminado. Antes podíamos salir después de las 17:00 o 18:00, teníamos miedo. No sabíamos quiénes eran nuestros enemigos y quiénes eran nuestros amigos. Ahora tenemos libertad. La democracia ha terminado.

Esta frase es complicadísima para el presente y futuro afgano. Es la herencia maldita que deja USA. Para muchos afganos que permanecen en el territorio, libertad y democracia no son sinónimos. Y la democracia la vinculan con la muerte, el terror, la frustración.

Usmani, el comandante militar del distrito, promete mejorar las escuelas, brindar mejor atención médica y reconstruir la infraestructura.

Para comenzar, los talibanes reabrieron las escuelas cerradas por la pandemia. Las tiendas y negocios en la calle central de Baraki Barak también están abiertos. Al menos por ahora, las mujeres pueden moverse sin un tutor masculino siempre que usen el hiyab, dijo Usmani, y constató el WSJ.

FUENTE: Urgente24

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