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NI EL CLIMA AYUDÓ

Telefe en alerta: Gran Hermano no levanta y el prime time se complica

Gran Hermano se pincha en el rating, y ni la lluvia ni los escándalos levantan el reality de Telefe. ¿Se agotó el formato o ya no engancha como antes?

El presente de Gran Hermano cada día es peor y en Telefe lo saben: el rating empezó a caer en un momento clave y la preocupación pasó a transformarse en un tema concreto de agenda interna. Lo que hasta hace poco era una garantía de liderazgo hoy muestra unas señales de desgaste que incomodan al canal de las pelotas.

Gran Hermano no levanta: datos que preocupan a Telefe

Este sábado, lo que ocurrió con la transmisión de Gran Hermano fue un dato que impactó de lleno en la estructura del programa. Con la conducción de Robertito Funes Ugarte, el reality no logró siquiera alcanzar los 5 puntos de rating y cerró con 4,85, una cifra extremadamente baja si se la compara con los estándares que el propio ciclo había fijado en esta edición.

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El sábado y domingo, Gran Hermano marcó 4,85 y 8,2 puntos, números muy bajos incluso con clima favorable, y el lunes tampoco repuntó.

El sábado y domingo, Gran Hermano marcó 4,85 y 8,2 puntos, números muy bajos incluso con clima favorable, y el lunes tampoco repuntó.

Para agravar más la lectura, la del sábado fue una lluviosa, con buena parte de la audiencia en sus casas, una condición históricamente favorable para la televisión abierta. Y ni aun así el programa logró capitalizar ese escenario y quedó muy por debajo de lo esperable.

El domingo, que suele ser una de las jornadas más fuertes del reality por la gala de eliminación, tampoco ofreció un rebote. Lejos de eso, el ciclo no superó los dos dígitos y promedió apenas 8,2 puntos. Incluso el lunes, con una gala reforzada que incluyó el regreso de Andrea del Boca (una carta fuerte en términos de interés), el programa apenas alcanzó 10,7 puntos en su primera parte y cayó a 8,1 en la segunda, lo que lo dejó en una posición incómoda dentro del prime time.

Según datos difundidos por Kantar Ibope Media, la emisión fue seguida por poco más de 700 mil espectadores, un número que queda corto para un formato que históricamente funcionó como locomotora de audiencia.

Por qué cae el rating de Gran Hermano

El descenso sostenido inevitablemente pone en discusión el estado actual del formato. Esta edición, presentada como la "Generación Dorada" por los 25 años del ciclo, apostó a una dinámica mucho más intensa que en temporadas anteriores, con una acumulación de eventos poco habitual en tan poco tiempo.

En menos de un mes, el reality registró expulsiones, abandonos por motivos personales, problemas de salud, ingresos y reingresos de participantes, además de modificaciones en las reglas de juego como la implementación del llamado "Derecho a Réplica". Este volumen de situaciones, lejos de potenciar el interés, podría estar generando saturación, justamente el efecto contrario.

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La caída del rating responde a la saturación de los conflictos, cambios constantes en el formato y la menor identificación del público.

La caída del rating responde a la saturación de los conflictos, cambios constantes en el formato y la menor identificación del público.

A eso se suma otro elemento que generó extrañeza desde el inicio: la presencia de participantes conocidos, como influencers, figuras de redes sociales y algunos nombres con recorrido mediático. Si bien la intención fue aggiornar el formato, parte del público reaccionó con desconfianza, ya que el atractivo original de Gran Hermano estaba ligado al anonimato y a la construcción de historias desde cero.

En paralelo, la dinámica interna de la casa tampoco termina de ordenar el relato. Las múltiples alianzas, los complots y las estrategias cruzadas dificultan que el espectador identifique con claridad a los protagonistas y los conflictos, algo clave para sostener el interés a lo largo de las semanas.

Por otro lado, el regreso de Pasapalabra con Iván de Pineda, que logró 8,3 puntos de promedio y picos de 9,8, muestra que hay una parte de la audiencia que empieza a inclinarse por formatos más livianos y menos demandantes.

En definitiva, lo que está ocurriendo con Gran Hermano es síntoma de un problema mucho más amplio. El reality sigue siendo competitivo, pero ya no es dominante, y Telefe va a tener que repensar cómo sostener el interés sin desgastar aún más un formato que, hasta hace poco, parecía infalible.

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