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DÍAS DE COVID-19

Un país a 2 velocidades (de la cuasimoneda otra vez hasta la guerra del AMBA)

Dom, 24/05/2020 - 9:51am
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Mucha actividad en días de pandemia porque se trata de una crisis sanitaria con consecuencias económicas y sociales. De todos modos, las encuestas indican que los 3 jefes ejecutivos del área AMBA (Alberto Fernández, Horacio Rodríguez Larreta y Axel Kicillof) se encuentran arriba de 70% de aceptación y reconocimiento entre los entrevistados. También es necesario considerar que es mayoritaria la adhesión al aislamiento social preventivo obligatorio, aún cuando se reconoce la preocupación por la economía personal. Aclarado esto, vamos al contenido.

Cómo imagina Alberto Fernández la postpandemia es un tema que importa mucho y que el Presidente mantiene en un escenario de dia-a-día.
Contenido

Mientras se cocina a fuego lento el regreso a la cuarentena del comienzo de la pandemia para el área AMBA, esto es Ciudad Autónoma y el Gran Buenos Aires, el resto de la Argentina muestra números envidiables, a los ojos de los expertos infectólogos.

Según los más recientes registros, la velocidad de contagio en el interior indica que la duplicación es cada 38 días. Las recomendaciones que hacen los epidemiólogos para relajar los controles de movimientos, están en 25 días en la duplicación de los contagios. Es decir que, con la excepción de la ciudad de Córdoba y en menor medida Resistencia (Chaco), el Covid-19 en la Argentina profunda está controlado.

Este simple pantallazo, muestra la vieja tensión que existe desde nuestros tiempos fundantes entre el interior y la metrópoli y que, episodios complejos como el coronavirus y sus derivados, no hacen más que potenciarlo.

Convocados por Martín Llaryora, intendente de la ciudad de Córdoba, sus colegas de Rosario, Pablo Javkin; de Paraná, Adan Bahl; y de Santa Fe de la Vera Cruz, Emilio Jaton, coincidieron en “la necesidad de lograr un esquema de subsidios nacionales más equitativo y federal”.

Si bien el epicentro del cónclave de intendentes de ciudades importantes de la Zona Centro, tenía que ver con las dificultades que arrastran con el autotrasporte de pasajeros (hoy parado por una huelga de colectiveros ante la falta de pago de subsidios que aporta la Nación), en el fondo se trata de un planteo del interior acerca del reparto de la “pelusa” de los supuestos fondos de reconstrucción, para “cuando todo esto pase”.

Pero hay algo más detrás de esta movida federal. La Provincia de Córdoba ya lanzó bonos para pagar a proveedores, y la posibilidad de que Santa Fe, Entre Ríos y la propia Córdoba intentaran una cuasi moneda, no sería descabellada.

Las cuasi monedas resultaron un instrumento de medio de pago durante la gran crisis fiscal al final de Fernando De la Rúa, en los días finales de la convertibilidad (Patacón, Lecop, Lecor y un largo etc.) y fueron una respuesta al derrumbe del 1 a 1 y al corralito/corralón.

También es una demostración de desprolijidad institucional grave y, tal como sucede en estos casos, termina obligando a la Nación al rescate cuando el desagio se profundiza. Al menos Néstor Kirchner lo entendió así e impulsó una prohibición explícita que el Ministerio del Interior ha recordado a todo aquel que llevó la consulta. Tanto Eduardo De Pedro como Silvina Batakis han sido enfáticos: "Es ilegal".

Emitir medios de pago alternativos requiere de la autorización del Ministerio de Economía nacional y Martín Guzmán no está por la labor. Pero la presión existe. 

Quien no comprenda, que sólo estamos viendo la punta del iceberg, se sorprenderá cuando pasen los derrumbes que van a pasar. Para muestra un botón: en los primeros 11 días de la cuarentena, esto es del 20/03 al 31/03, la actividad económica cayó 11,5%.

No se veía algo así en Argentina desde 2009, empujada entonces por la crisis financiera internacional y por la disputa con el campo. En aquella ocasión, la Nación decidió financiarse (y financiar) expropiando el ahorro en control de las ahora ex Administradoras de Fondos de Jubilación y Pensión, origen de la riqueza de ANSeS. Lentamente, con las mediciones de abril y mayo en ejecución, nos aproximamos a la hoguera de 2001.

La guerra del AMBA

Hay otra escaramuza que se libra en el corazón mediático del país y que por su condición macrocefálica, lo que pasa en el Área Metropolitana Buenos Aires y sus alrededores parece condicionarlo todo.

Horacio Rodríguez Larreta, es el destinatario de los dardos que le arrojan intendentes del conurbano, ministros del Ejecutivo bonaerense y el propio Axel Kicillof. El argumentario que le dedican tiene que ver con la apertura de negocios, que actúa, según los intendentes vecinos, como llamador para alentar los desplazamientos hacia la Ciudad Autónoma, y por lo tanto, la posibilidad de que la gente se contagie y traslade el virus al gran Buenos Aires.

A esta versión le falta un complemento: la cantidad de trabajadores autónomos que viven en GBA pero laboran / gestionan en CABA y se encuentran urgidos por ingresar dinero a sus hogares. Habría que interrumpir los medios de transporte público pero Nación no lo hizo. El ferrocarril, por ejemplo, sigue funcionando.

Luego: ¿el virus va o el virus viene? ¿Quién tiene el mapa de ruta?

El otro tema que le endilgan es la poca atención para atajar los contagios en las villas de emergencia de CABA.

A juicio de un servidor, esto delata dos planos de un mismo problema.

Por un lado la supuesta apertura generalizada de negocios es relativa (al día de hoy se sumaron ópticas, librerías comerciales y concesionarias de automóviles), porque las salidas recreativas de los niños no traccionan tráfico humano desde el Gran Buenos Aires, ya que sólo es un esparcimiento para los porteños.

Sin embargo, es fácil hablar de GBA sin 'caminarlo'. También hay una flexibilización 'de facto', se diría que por decisión popular.

Y por el otro, está el drama de los barrios precarios, que desde hace un tiempo a esta parte se ha dado por bueno el concepto de que hay que urbanizarlos aunque en muchos casos va muy demorado. 

También aquí hay una aclaración pendiente: no todos los barrios precarios se encuentran en AMBA.

Pero hay que regresar a la pregunta de fondo, y sus colaterales, que subyace ante estos dilemas:

 **  ¿Cuánta de la gente que vive en el Gran Buenos Aires, subsiste de lo que genera en CABA?

 **  Si se cerraran por completo los pasos fronterizos entre CABA y el conurbano, ¿cómo sería el sostén económico de los más de 3 millones de personas que entran por día en tiempos “normales” a la capital?

 **  Y en cuanto a las villas,¿ llegará el día que se asuma un plan para descongestionar el hacinamiento? No es creíble ningún intento serio de controlar el virus en lugares donde viven 8 personas en 30 metros cuadrados.  

De momento el Alcalde -aquí llamado jefe de Gobierno- de la Ciudad ejerce un rol pasivo. Horacio Rodríguez Larreta no contesta los embates y apenas sus segundas líneas argumentan alguna posición defensiva. 

Rodríguez Larreta ejerce un liderazgo que se enmarca en lo que el filósofo Byung-Chul Han llama exceso de positividad. Es el que anula la negatividad y, por tanto, destierra lo diferente.

En el exceso de positividad todo tiende a ser igual. Algunos liderazgos de época que intentan interpretar la estética dominante, tienen un sello distintivo: no confrontan ni pelean. El votante es un consumidor y, en consecuencia, se lo trata como tal. Este mundo encuentra su sueño húmedo en las redes sociales, donde los líderes “positivos” le consultan por caso, a los usuarios del tren subterráneo, si les parece bien  viajar con mascotas en los vagones. O invitan a los gurúes budistas u otros a meditar a los bosques de Palermo, en otra demostración de que lo importante es satisfacer la apetencia individual del votante/consumidor. 

Rodríguez Larreta, sin embargo, lo ve diferente: cuando se plantó en modo enérgico con la permanencia obligatoria en casa de los adultos mayores, y antes del fallo judicial adverso, todos lo criticaron. No le conviene tanta exposición. Además, vienen tiempos de cambios en la agenda de opinión pública y el sol de frente no lo tendrá él.

Ahora bien, si Larreta siguiera los consejos de Chul Han, debería responder dentro de los márgenes de la era postmoderna. El filósofo coreano señala que este es un tiempo dominado por el “dataísmo”, es la Era de los Datos. Ya no se narra; hoy lo que prevalece son los datos.

Y en ese sentido Rodríguez Larreta podría mostrar la cantidad de personas que se atienden en los hospitales de CABA y que viven en el Gran Buenos Aires, pese a los hospitales modulares de la constructora Ecosan tan promocionados por Nación.

O la cantidad de vehículos que ingresan a CABA con autorizaciones expedidas por Nación o las personas que trabajan en la administración pública de la Ciudad y que viven en el conurbano, y hasta en el infinito, porque en la era del “dataísmo” todo es medible.

Tal vez su crisis consista en que en la era del exceso de positividad, no pueda sostener el caladero propio y que mucho votante PRO se identifica con Patricia Bullrich (y Mauricio Macri ¿o es que ya no existe en la cosmovisión PRO?). Esto recuerda aquella genial película “Aplile”, de Nanni Moretti, protagonizada por el propio Moretti. Hay una escena en la que Nanni mira el debate entre Silvio Berlusconí y Mássimo D’Alema y, ante las tibias respuestas de  D’Alema,  Moretti exclama: “D’Alema parla de sinistra” (¨”D’Alema decí algo de izquierda”). Aquí, para sus votante más aguerridos,  la secuencia sería, “Larreta decí algo de derecha”.

En fin, dos datos finales en la era del 'dataísmo'.

 **  El primero, local y contradictorio. Mientras el debate sobre el “impuesto patriótico” parece haber pasado a mejor vida, el intendente de Lanús, Nestor Grindetti, acaba de aplicar una tasa extraordinaria a las grandes rentas de su distrito, por ejemplo, a las cadenas de supermercados, con el argumento de que con la pandemia por delante, la gente gastó dinero casi únicamente en comida. Debe recordarse que Grindetti avanza desde el PRO hacia un partido vecinal, y mantiene una relación casi privilegiada con Alberto Fernández, Axel Kicillof y Sergio Berni. Pero, además, ha realizado test sobre covid-19 casa por casa en los barrios de Monte Chingolo. De todos modos, para el imaginario de la gente de CABA sería un dirigente político del espacio de centro derecha cobrando impuesto a la riqueza. Quizás, un pionero.

 **  Y ya que hablamos del mundo, se conoció la noticia de que Lufthansa, la línea aérea alemana, negocia con el gobierno teutón un rescate de 9.000 millones de euros, para seguir volando. Alemania puede hacerlo por su bajo stock de deuda pública. También Rusia acaba de ingresar a los mercados de deuda, según Vladímir Putin, aprovechando la baja de tasa de interés, e ingresó bastante dinero. Habrá que ver cómo lo concretan quienes tienen colapsada su capacidad de endeudamiento.