Todo comenzó en el primer mundial (1930) y jamás se detuvo ya que los resultados deportivos suelen tener influencia luego en el ánimo de las masas populares durante varias semanas o meses y eso Donald Trump (hombre del show business) lo conoce de memoria.
LA HISTORIA COMENZÓ EN 1930
Trump no es el primer presidente (ni será el último) que influye en un mundial
La presión del presidente Donald Trump sobre autoridades de la FIFA dio resultado: logró que el goleador de EEUU (Folarin Balogun) no fuera suspendido.
En pocas palabras
- Trump: La influencia del presidente Donald Trump en la FIFA logró que Folarin Balogun no fuera suspendido.
- Historia de la influencia: Presidentes como Trump, Mussolini y gobiernos militares han influido en mundiales para proyectar poder o unidad nacional.
- Sportswashing: Qatar 2022 ejemplifica el
1930: Uruguay presionó al plantel argentino
El combinado albiceleste llegó a la final contra Uruguay y varios de sus jugadores lo sufrieron, en especial uno de los líderes del equipo: Luis Monti.
Le dijeron en el entretiempo agentes del gobierno uruguayo que matarían a su mamá si salían campeones.
Argentina ganaba 2 a 1 tras los primeros 45 minutos y terminó perdiendo 4 a 2.
1934 y 1938: El Duce impulsó el bicampeonato de la “azzurra”
Ambos certámenes, en Italia primero y Francia después, se jugaron bajo la sombra del fascismo.
Benito Mussolini vio en el torneo una oportunidad para proyectar poder y prestigio internacional.
La selección italiana conquistó el campeonato en casa en medio de acusaciones y controversias que persisten hasta hoy.
La frase "Vencer o morir", atribuida a Mussolini antes de la final se convirtió en símbolo de la presión que rodeó al equipo local en 1934.
1970: “Pra Frente, Brasil”
El scratch llegó al Mundial de México 1970 bajo un régimen militar instaurado tras el golpe de Estado de 1964.
La selección verde amarilla desplegó uno de los mejores equipos de la historia y conquistó el campeonato con un fútbol que todavía hoy es considerado una referencia mundial.
Colocó el entrenador Mario "Lobo" Zagallo a 5 jugadores acostumbrados a llevar la 10 en su espalda: Pelé, Tostao, Gerson, Rivelino y Jairzinho.
El triunfo ayudó a construir una narrativa de unidad nacional en momentos en que el régimen enfrentaba críticas por la represión política y la falta de libertades democráticas.
1974: Alemania Occidental, en plena Guerra Fría
La Unión Soviética debía jugar un desempate intercontinental con Chile para obtener una de las 16 plazas.
Pero, tras el partido de ida en Moscú, se rehusaron a jugar en el Estado Nacional de Santiago, ya que allí el dictador Augusto Pinochet había torturado y matado a decenas de militantes de la izquierda ligada al ex presidente (también asesinado) Salvador Allende.
1978: la FIFA beneficia a Argentina
Por última vez, la entidad rectora del fútbol mundial permitió que los equipos que buscaban pasar de ronda jugaran en horarios diferentes.
En la segunda rueda, el local, Argentina, disputó su partido a las 21 horas en Rosario mientras que su rival, Brasil, lo hizo 6 horas antes, en Córdoba.
Luego, los de César Menotti sabían que debían ganar por 4 goles ya que la verde amarilla se había impuesto 3 a 1 frente a Polonia.
José Velásquez Castillo, ex jugador del combinado peruano, acusó a 6 de sus compañeros de "venderse".
1982: España debía mostrar el post franquismo
Si bien la FIFA le había asignado la localía cuando aún vivía el “generalísimo”, la muerte del dictador en 1975 cambió los planes por completo.
Se cumplían 500 años del descubrimiento de América y los ibéricos habían tenido elecciones libres tras 41 años.
Luego, en 1981, habían ingresado en la OTAN, lo que consolidó la integración del país al bloque occidental.
Entre los 24 clasificados llegaron al día del puntapié inicial 2 equipos cuyas naciones estaban en guerra: Inglaterra y Argentina.
Nada de eso cambió los planes originales. Ambas selecciones se fueron eliminadas sin cruzarse.
1990: Alemania unificada debía ser campeona
El muro de Berlín había caído a finales de 1989 y la reunificación germana se había dado pocos meses después.
En el mundial de Italia presentaban el primer combinado nacional que amalgamaba a un país dividido durante más de 4 décadas.
Qatar 2022 y las nuevas formas de influencia
Los anfitriones mostraron una versión moderna de una lógica que lleva décadas de vigencia.
El pequeño emirato del Golfo no necesitaba ganar el Mundial para dejar contentos a sus apenas 3 millones de habitantes.
Su objetivo era otro: aumentar su influencia global, mejorar su posicionamiento internacional y presentarse como un actor relevante en la política mundial.
Lograron los qataríes que la FIFA presidida por Joseph Blatter adjudicara 2 mundiales seguidos: Rusia 2018 y Qatar 2022.
El ex presidente norteamericano Bill Clinton, quien hizo lobby por Estados Unidos y perdió, les dijo de manera clara “ustedes recordarán este día”.
EEUU 2026: ¿Hasta dónde llegará la presión de Donald Trump?
Los dirigentes del fútbol aprendieron la lección hace mucho tiempo y ya no se meten con Estados Unidos. Descubrieron que el soccer es importante para buena parte de los que habitan la súper potencia y la FIFA se asume como una de las más importantes multinacionales del planeta.
Se pasó de estadios de fútbol americano universitario en 1994 a gigantes de la NFL siempre llenos en 2026.












