Aquí el texto de Yuri Nemtsev, de “International Affairs”:
Mientras en Europa y en Rusia se adoptan medidas para un retiro planificado de las medidas restrictivas, el foco de la pandemia del coronavirus se trasladó al Hemisferio Occidental, donde en muchos países la situación por ahora está muy lejos del desenlace.
DMITRII FEOKTISKOV
Rusia / Argentina: "Mirar el futuro con optimismo, no caer en la depresión"
Rusia y Argentina continúan su intenso diálogo en condiciones de pandemia, le explicó el embajador ruso en Ciudad de Buenos Aires, Dmitry Feoktistov, a Yuri Nemtsev, de “International Affairs”, la revista de la Cancillería rusa, cuya edición está a cargo de A.G.Oganesyan: "Los encuentros internacionales pasaron al formato online, y muchos de ellos fueron postergados, en la corriente etapa del diálogo con la Argentina dominan dos temas: el coronavirus y prestar ayuda a los turistas de ambos países. Esperamos que cuando las restricciones se levanten, podamos restaurar nuestra cooperación en volumen pleno y confiamos en que todo esto se logrará realizar", dijo el diplomático en el aporte que acercó el amigo Hernando Kleimans.
Dmitry Feoktistov, embajador extraordinario y plenipotenciario de Rusia en la Argentina relató cómo en la realidad de hoy se estructuran las relaciones de Rusia con este país latinoamericano con las medidas de cuarentena más severas.
-Dmitrii Valérievich, en este año todo el mundo se enfrentó con la pandemia del COVID-19, que modificó de modo cardinal la vida y el trabajo prácticamente de todos los estados en nuestro planeta. ¿En qué situación quedaron los contactos ruso-argentinos? ¿Se logró conservarlos o puede ser que incluso se los haya enriquecido?
-En virtud de causas objetivas ya hace varios meses que se tornaron imposibles los contactos personales. Pero nuestros países conservaron el intenso diálogo en una serie de temas prioritarios, incluyendo la resolución de la crisis venezolana, las cuestiones del desarme y una serie de otras direcciones del amplio programa de cooperación bilateral que tenemos. También existen muchos temas “congelados” debido a la pandemia: las invitaciones oficiales a las más altas autoridades de la Argentina para visitar nuestro país, la gran cantidad de consultas en el formato inter-cancillerías; se postergó por un plazo indefinido la realización de las sesiones de las dos comisiones intergubernamentales, planificadas para este tiempo: de cooperación comercial, económica y tecnológica y de cooperación militar y técnico-militar. Esperamos que cuando las restricciones se levanten, podamos restaurar nuestra cooperación en volumen pleno y confiamos en que todo esto se logrará realizar.
Por cuanto los encuentros internacionales pasaron al formato online, y muchos de ellos fueron postergados, en la corriente etapa del diálogo con la Argentina dominan dos temas: el coronavirus y prestar ayuda a los turistas de ambos países.
En mi nivel se mantienen contactos con el primer viceministro de Relaciones Exteriores de la Argentina, Pablo Tettamanti. También hemos organizado una serie de conferencias telefónicas del señor Tettamanti con Alexandr Schetinin, director del Departamento de América latina de la Cancillería de Rusia y representante especial del ministro de Asuntos Extranjeros para el desarrollo de las relaciones con los países de América Latina y la Cuenca del Caribe.
-¿Venezuela?
-En este tema de la agenda internacional las posiciones de Rusia y la Argentina siempre fueron bastante cercanas. En el centro de nuestros enfoques está el respeto a la soberanía y la integridad territorial de Venezuela, el categórico rechazo de escenarios de fuerza y el reconocimiento de la necesidad de búsqueda de la normalización en la República Bolivariana sólo por los mismos venezolanos, sin injerencia extranjera. Los contactos por la crisis venezolana entre nuestros países no se interrumpieron y continúan en la actual etapa.
Nosotros consideramos que en las conformadas condiciones, Venezuela necesita ayuda humanitaria, que debe efectuarse sin ningún tipo de exigencias políticas, exclusivamente en una base humanitaria. Aquí podría jugar un gran papel la ONU, inclusive en la coordinación de las gestiones internacionales en esta dirección.
Las unilaterales sanciones adoptadas por los EE.UU. y una serie de sus aliados en relación con este país perturban en extremo la prestación de ayuda humanitaria, lo mismo que los intentos de realizar el bloqueo militar naval de Venezuela so pretexto de ejecutar operaciones antidrogas. Además, las naves que allí se encuentran de ninguna manera son las que en tales operaciones deben participar, no son pequeñas y rápidas, sino grandes navíos de guerra. Al margen de esto, el gobierno de Venezuela dispone de significativos medios, congelados en bancos extranjeros, que le niegan su desbloqueo.
Nosotros consideramos que la lucha contra el coronavirus podría unir los antagonistas en Venezuela. Por nuestra parte estamos dispuestos a aportar esfuerzos de intermediación, si nos lo piden.
-¿Las cuestiones del desarme?
-En abril en Nueva York se debía realizarla la 10ma. conferencia de análisis sobre el Tratado de No Proliferación Nuclear. Ella fue postergada, preliminarmente, para enero de 2021. Aunque ahora mismo no hay una seguridad total de que ella se lleve a cabo. Nuestros estrechos contactos con los argentinos en esta cuestión están vinculados con el hecho de que esta conferencia iba a ser encabezada por nuestro bien conocido Gustavo Zlauvinen, ex viceministro de Relaciones Exteriores, embajador de la Argentina en Austria y representante ante los organismos internacionales en Viena.
Él había planeado visitar Moscú para mantener detalladas negociaciones en el marco del análisis de estas cuestiones con la participación del quinteto nuclear antes de la realización de la conferencia. En vistas de que debido a la pandemia no pudo llegarse a Moscú, en la semana pasada tuvo lugar una conferencia telefónica con el vicecanciller de nuestro país Serguéi Riabkov, quien atiende la problemática del desarme.
Estos ejemplos demuestran que allí, donde existe la necesidad de discutir las cuestiones más importantes, nuestros contactos continúan y habrán de incrementarse.
-¿Cómo evalúa usted los esfuerzos de Buenos Aires en la organización de la lucha contra las consecuencias de la pandemia del nuevo coronavirus?
-La Argentina, desde mi punto de vista, comenzó su lucha contra el coronavirus muy activamente y en la etapa más temprana. El primer infectado fue detectado en el país a fines de febrero y literalmente a los diez días fueron adoptadas medidas restrictivas que luego se incrementaron. La Argentina es un país de inmigrantes, los descendientes de aquellos que llegaron de Europa. Es posible de este modo explicar por qué Buenos Aires se encaminó en la lucha contra el coronavirus utilizando en lo fundamental la experiencia europea. Como base tomó las elaboraciones que en ese momento ya se habían adoptado en Francia y España, medidas restrictivas muy duras. Es posible referirse de diversos modos a la táctica y estrategia elegida por la conducción argentina, pero el presidente Alberto Fernández subrayó en repetidas oportunidades que lo fundamental era salvar las vidas: “que la economía caiga en un 10%, pero lo principal es no permitir 100.000 muertos”. Ese precepto principal es el que sigue defendiendo.
En tanto en Europa y en Rusia ahora se adoptan medidas para un levantamiento por etapas de las restricciones de cuarentena, en la Argentina sigue vigente una dura cuarentena, tanto más que los primeros intentos para liberarla no condujeron a nada bueno: se registró el crecimiento de los infectados y 25.000 negocios y puntos comerciales fueron clausurados literalmente a la semana luego de que habían abierto sus puertas.
-¿Existe la práctica de una especie de intercambio de experiencias entre Rusia y la Argentina en el ámbito de la organización de la lucha contra las consecuencias del COVID-19?
-La interacción entre Rusia y la Argentina en la lucha contra el coronavirus se realiza en primer lugar en el marco del “G-20”. Pese a la carencia de posibilidades de mantener encuentros físicos, el “G-20” mantuvo una serie de videoconferencias, tanto en el nivel de los líderes de estados, como en el nivel de los correspondientes ministros, incluyendo a los titulares de los departamentos de salud. En el curso de estas conferencias todos tuvieron la posibilidad de intercambiar experiencias, marcando sus accesos. Nos impresiona el enfoque de la Argentina, que intervino con la iniciativa de crear un fondo global de lucha contra el coronavirus, que considerase los especiales requerimientos de los países del 3er. Mundo, que resulten en la situación más complicada. Rusia y la Argentina se pronuncian por el incremento de la cooperación internacional en la lucha contra el COVID-19 sin ningún tipo de politización, por la más rápida elaboración mediante los esfuerzos conjuntos, de la vacuna contra el coronavirus y el acceso irrestricto a ella para todos los estados, en cuanto esta vacuna aparezca.
Nuestra interacción en el “G-20” es un buen ejemplo de esa cooperación sobre la cual usted preguntaba.
-¿Este enfoque de Rusia y la Argentina encuentra la comprensión por parte de los colegas del “G-20”?
-Estas ideas se discuten, el espacio informativo está lleno de diversos puntos de vista. Con frecuencia es difícil decir dónde está la verdad y dónde existen ciertas falsedades informativas. Me parece que la pandemia del coronavirus debe una vez más demostrar la falta de alternativas y la importancia de resolver todas estas cuestiones sólo sobre una base multilateral. Los problemas globales pueden ser resueltos sólo en forma conjunta.
-¿Con qué peculiaridades se ha enfrentado la embajada de Rusia en la Argentina en las actuales condiciones?
-El principio básico de la actividad de la embajada es el respeto por las leyes del país de residencia. Por eso nuestros diplomáticos observan en plena medida las normas sanitarias y epidemiológicas que presentan las autoridades argentinas, aunque formalmente los diplomáticos extranjeros, como una serie de representantes de actividades de otro tipo no caigan bajo estas limitaciones. Todos los diplomáticos rusos continúan yendo a trabajar cada día, cada uno tiene su pase especial personal. Pero este es el trabajo y en la vida cotidiana nosotros, como todos los argentinos, observamos las restricciones, llevamos máscaras. Incluso en el trabajo respetamos el principio de distanciamiento social llegando a no llevar a cabo grandes reuniones, nos contactamos tet-a-tet o por teléfono. Esta epidemia introdujo sus correcciones en nuestro trabajo, por supuesto.
Además, por decisión de la dirección, hemos suspendido todas las vacaciones de nuestros diplomáticos. Aunque incluso si ellas no se hubieran suspendido de todas formas no hubiésemos podido volar, ya que por ahora en el país están paralizadas las comunicaciones aéreas. Por un plazo indefinido se transfirió la realización del tradicional encuentro de los embajadores y representantes permanentes rusos que se efectúa una vez cada dos años con el presidente de Rusia.
Ninguna actividad de carácter de política exterior se lleva a cabo en la Argentina, las embajadas se abstienen de ellas, no se celebran los días nacionales, una gran cantidad de colaboradores de la Cancillería argentina trabaja “a distancia”, incluyendo también los directores de Departamentos.
-En resumen, ¿qué quisiera usted agregar?
-Debemos mirar el futuro con optimismo, no caer en la depresión. La depresión es un sentimiento que no eleva al ser humano sino que lo aplasta sobre la tierra y lo compele a bajar sus manos. No es posible vivir con este sentimiento. Sea lo difícil que sea, en especial para quienes tienen enfermos a sus parientes, allegados o amigos, no hay que bajar los brazos. Yo tengo estos amigos tanto en el trabajo como en mi vida personal. Me parece que se trata de un gran desafío que debe ser superado. Hay que confiar en todo lo bueno, pese a todo lo banal que esto suene.











