Leído

CUANDO LA ESCASEZ MANDA

Reeducando al peronismo

Vie, 07/02/2020 - 6:38pm
Enviado en:

El peronismo se autodefine como sinónimo de abundancia y aborrece la escasez. Mantener esta irrealidad ha provocado desde licuaciones extraordinarias hasta emisiones inflacionarias. Por lo tanto, en días de austeridad quienes gobiernan también deberán ejercitar una reeducación de la 'propia tropa', melancólica por lo que imaginó sin asidero. No sólo es un desafío político sino también sociocultural pendiente desde hace varias décadas.

Escudo del Partido Justicialista.
Contenido

El pre-peronismo y el Partido Laborista (1943-1946) fueron diferentes al Estado de Bienestar propuesto por Juan Perón ya en la Casa Rosada (la versión 2.0) porque los salarios reales apenas habían aumentado entre 1943 y 1945. Sin embargo, a partir de ese año los salarios crecieron a una tasa récord, tal como lo recordaron Pablo Gerchunoff y Lucas Llach en su "El ciclo de la ilusión y el desencanto. Un siglo de políticas económicas argentinas".

Luego de la reforma de la Constitución Nacional (1949) y la reelección de Perón, hubo un cambio significativo, provocado por la merma de ingresos externos. De hecho, poco después fueron congelados los salarios. El plan de austeridad comenzó en febrero de 1952.

Julio Mera Figueroa me dijo una vez: "Evita murió antes de conocer el ajuste". María Eva Duarte de Perón "ingresó a la inmortalidad" (tal como lo presentó Raúl Apold, el Jaime Durán Barba de aquellos años) el 26/07/1952. El 2do. Plan Quinquenal fue ejecutado desde 1953, intentando resolver los problemas que ya eran evidentes en la macroeconomía y que se prolongaron hasta el golpe de Estado de 1955

Cuando el peronismo regresó, en 1973, también hubo, y en un período más breve, experiencias bien diferentes, hasta el golpe de Estado de 1976: José Ber Gelbard, Alfredo Gómez Morales, Celestino Rodríguez, Emilio Mondelli.

Cuando el peronismo otra vez volvió, en 1989, Carlos Menem identificó rápidamente qué sucedía en el mundo. No obstante, gran parte del peronismo no entendía la historia. En aquel momento se habló de modernizar el pensamiento peronista, que siempre ha sido tan pragmático que pudo cobijar a Guillermo Patricio Kelly y Héctor J. Cámpora o a José López Rega y Juan Manuel Abal Medina (padre).

Rodolfo Díaz, por entonces secretario de Trabajo de gran relación personal con Eduardo Bauzá y José Luis Manzano (todos mendocinos, igual que José Roberto Dromi), recibió el encargo de elaborar un documento acerca del significado de la nueva 'actualización doctrinaria', que nunca fue de utilidad porque las pujas internas invadieron al Consejo Nacional del Partido Justicialista. Luego, Menem se desinteresó de la estructura orgánica -muy parecido al desdén de Néstor Kirchner por el Consejo Nacional hasta la derrota de 2009, y al de Cristina Fernández de Kirchner en el tiempo siguiente-.

En el caso de Menem, cometió el error de dejar al frente a Eduardo Duhalde y Rubén Marin, quienes no comprendían ni compartían la lectura de Menem.

La anécdota viene a cuento de que una parte del 'peronismo orgánico' no comprende la realidad del peronismo gobernante, dominada por la escasez de recursos. El escenario fue bien descripto por Ignacio Fidanza en su La Politica Online.

El 'peronismo orgánico' es culpable de haber simpatizado con al menos 2 ideas perversas en la sociedad argentina:

> Que la inflación puede tener un carácter 'neutro' o 'secundario' cuando, en verdad, es origen de la puja por la riqueza, y esto siempre tiene consecuencias políticas. La confusión demuestra que el 'peronismo orgánico' no entendió que la inflación aceleró el derrumbe en 1976, probablemente porque nunca rescata a María Estela Martínez de Perón como integrante de la prosapia pejota. Pero tampoco recuerda que su misión histórica es evitar o minimizar los conflictos sociales (la 'lucha de clases', allá por 1945).

> Que el gasto público es 'inelástico'. No sólo es un concepto falso sino que obliga a una presión tributaria elevada. Ricardo Arriazu me dijo en cierta ocasión, en su oficina en el exBanco Comercial del Norte: "Un subsidio no es bueno ni malo. Sólo debe dejarse en claro quién lo paga". El mismo concepto puede aplicarse al gasto público.

En los días de Néstor y Cristina, así como tuvieron varios aciertos que les permitieron un ciclo de 12 años ininterrumpidos, también cometieron varios errores importantes que Mauricio Macri no corrigió.

El 'peronismo orgánico' esperaba que Alberto Fernández distribuyera dinero a destajo. No le importaba si sólo se conseguiría por emisión desmedida. Tampoco cuánta inflación provocaría, recordándose que Macri había dejado como herencia, entre otras plagas 

¿Cómo modernizar el enfoque del 'peronismo orgánico', que lee la coyuntura con un enfoque anticuado para el agitado y tan complejo siglo 21? 

No sólo debe preguntárselo Alberto Fernández, quien regresa de una gira por Europa, y Jorge Argüello, quien tiene datos de la realidad de USA, sino en especial Martín Guzmán, a quien acusan de "excesivamente fiscalista", una forma de decir que cuida la caja que el 'peronismo orgánico' querría desfondar.

Muchísimo daño le ha producido el egoísmo de algunos dirigentes peronistas. Por ejemplo, luego de haber presionado las finanzas de Menem entre 1995 y 1999 (con la complicidad del propio mandatario y su idea de re-reelección frustrada, sólo comparable a la ambición desmedida de Evo Morales), le expusieron al débil Fernando De la Rúa una situación de quebrantos provinciales en 2000 que concluyó en un incremento de impuestos que asfixió la recuperación que comenzaba luego de una interminable recesión (aunque no tan extensa como la estanflación que vive la Argentina desde 2014 y que a ningún dirigente político parece preocuparle mucho).

Las ideas de Ligas de Gobernadores siempre han resultado una calamidad para la estabilidad de la Argentina. Sólo el éxito económico puede acallar a esa melancolía a la que no le importa mucho cometer cualquier incumplimiento de pagos si le permitiera ingresar dinero a sus tesorerías.

Pero también es cierto que la recuperación no será inmediata y precisará de esfuerzo colectivo

Fernández y Guzmán deben elaborar no sólo 'relatos' que contemplen este horizonte sino que les permita recorrer el espacio de transición.

No hay duda alguna de que si prospera su esquema de refinanciación y consiguen recursos líquidos, habrá una puja intensa acerca de cómo se aplican. Hace tiempo que los contribuyentes, resignados ya a vivir en una sociedad de impuestos elevados, reclaman al menos eficiencia en la asignación de los recursos.

Es cierto que en Juntos por el Cambio, en especial en el PRO, hay grupos casi delirantes en sus críticas del Ejecutivo Nacional. Pero a no equivocarse: los enemigos más complicados en febrero 2020 se encuentran dentro del peronismo, y les molesta retirarse de la Casa Rosada con las manos vacías, como si fuese una obligación concederles recursos en cada visita que ellos anticipan como 'de cortesía'.