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LO QUE FALTABA SIGUE FALTANDO

Prohibido masticar caramelos de madera

Lun, 10/08/2020 - 1:12pm
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Jorge Asís dice que es posible servirse ideas en su góndola de creaciones, por lo tanto el título es un préstamo, no un robo, que intenta explicar la situación de los agentes económicos, más allá de la enorme garra que le ponen desde hace días para agradar al Frente de Todos o para intentar convivir de forma positiva, ya sea por necesidad o por convicción. Pero lo que faltaba, sigue faltando, y también hay que decirlo.

Kristalina Georgieva y Martín Guzmán
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Kristalina Georgieva y Martín Guzmán, por ahora una buena relación que se pondrá a prueba en semanas más.
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El impacto demoledor de covid-19 en las economías emergentes (-3,2% anualizado para 2020 contra -2,6% en 2009) no provoca el olvido de los conceptos básicos de la macroeconomía. Creer algo semejante conducirá a errores importantes en la gestión de los próximos 140 días para completar 2020 e iniciar el electoral 2021.

En todo caso, lo que habilita es la utilización a destajo de herramientas no convencionales, la llamada heterodoxia. Sin embargo, siempre el objetivo teórico es obtener un crecimiento sostenido y equilibrado. Es infantil confundir políticas con herramientas, así como creer que covid-19 es la oportunidad de refundar la ciencia económica. Lo que algunos llaman 'nueva normalidad' se refiere exclusivamente a comportamientos sociales, culturales y sanitarios.

En los días más intensos de la cuarentena, cada país reaccionó tal como pudo.

En lo que va de 2020, las economías emergentes emitieron niveles récord de deuda pública, US$ 124.000 millones sólo hasta finales de junio.

Quienes tuvieron 'colchones' de reserva, las usaron.

Quienes no, inyectaron liquidez según sus necesidades.

El FMI mencionó la flexibilización de política monetaria en Tailandia, México y Sudáfrica: la prioridad fue evitar que los problemas de liquidez se convirtieran en problemas de solvencia

En general, también se apeló a tolerar más déficit fiscal. Pero nunca por la eternidad. Lo que sucede en la coyuntura, queda en la coyuntura.

En un documento que, para el Fondo Monetario firmaron Martin Mühleisen, Tryggvi Gudmundsson y Hélène Poirson Ward, se lee: "Enfrentar una recesión más severa será un desafío porque la mayoría de los mercados emergentes entraron en la crisis actual con un espacio limitado para el apoyo tradicional de las políticas fiscal, monetaria y externa. Y las acciones emprendidas en los últimos meses ya han agotado mucho espacio político. La reducción del espacio político puede obligar a algunos países a recurrir a medidas menos ortodoxas. Desde controles de precios y restricciones comerciales hasta políticas monetarias menos convencionales y medidas para flexibilizar la regulación crediticia y financiera."

Noticias para Mühleisen, Gudmundsson y Poirson Ward: Esto es lo que ya hizo la Argentina. Y no le fue tan mal, según los indicadores que aparecen. Pudo haber sido mucho peor. Pero ¿ahora qué más?

Ellos explicaron sus temores:

** los riesgos de incumplimiento empresarial de obligaciones contraídas, "alarmantemente altos en varias economías de mercados emergentes", y

** el aumento de la desigualdad socioeconómica, un desequilibrio que siempre puede provocar repercusiones sociopolíticas, e inclusive institucionales.

Pero el FMI -que ha proporcionado a 22 economías de mercados emergentes US$ 72.000 millones en asistencia en la crisis- todavía no ha explicado cuál es su visión de los países "donde las deudas resultan insostenibles", categoría en la que, hace varios meses atrás, ubicó a la Argentina.

Por ahora, se insiste en que se necesitará "una resolución oportuna y duradera, buscando una distribución amplia de la carga entre los acreedores, incluido el sector privado", y promete 2 artículos en breve sobre los préstamos del FMI y el papel del FMI en la resolución de la deuda, lo que mucho importa a la Argentina por la cantidad de dinero que debe refinanciar con el FMI.

De todos modos, la clave en la evaluación del Fondo sigue anclada en que el desafío consiste en determinar cuándo los desequilibrios son excesivos o suponen un riesgo

Para el FMI, los países con tipos de cambio flexibles se beneficiarían de seguir ajustando como respuesta a las condiciones externas, cuando sea posible. Es muy interesante conocer cómo lee esto la Administración Frente de Todos, teniendo en cuenta la diferencia que hay en la Argentina entre la paridad cambiaria oficial vs. las paridades no oficiales.

"Para las economías que enfrentan presiones disruptivas en la balanza de pagos y que no tienen acceso a financiamiento externo privado, el financiamiento oficial y las líneas de canje pueden ayudar a brindar alivio económico", es otra definición que podría aplicarse a la Argentina.

Faltante

Hasta ahora la Administración Frente de Todos no informó su plan económico. En eso se parece demasiado a la ex Administración de Juntos por el Cambio.

¿Por qué es importante tener un plan? Porque si todo es día-a-día del lado gubernamental, también lo será del lado privado. Y la Argentina necesitaría varios años de inversión directa equivalente a 16 puntos del PBI, imposible hoy día.

Primero el FdT lo prometió para cuando lograra refinanciar la deuda pública externa.

Luego consideró que carecer de un plan era un atributo de fortaleza.

Más tarde 'filtró' que se difundirían 60 medidas de reactivación.

Ahora integró 5 comisiones de trabajo acerca de la economía que viene.

Es decir, hasta ahora, es una deuda en mora que cree que no le provoca punitorios, motivo por el cual ante el incumplimiento de una promesa, anuncia otra nueva, sin respiro y con cierta creatividad.

No habría que estar tan seguros de que no provoca punitorios.

Los agentes económicos precisan, ya que casi toleran que no habrá plan económico -ni siquiera un glosario de buenas intenciones ni una hoja de ruta-, al menos conocer un diagnóstico oficial de la situación, que también se les niega.

Navegar a oscuras es un drama. Invertir a oscuras, imposible. Pero, lejos de la autocrítica, algunos funcionarios se enojan con los empresarios privados, a quienes acusan de insensibles, codiciosos y oportunistas. Todo eso puede resultar cierto, o no. Pero, en cualquier caso, el Estado sigue estando moroso. 

Los agentes económicos exigen un diagnóstico gubernamental, no un 'relato' para consumo de militantes políticos.   

La rentabilidad

Hasta ahora, la Administración Frente de Todos cuestiona casi todas las opiniones de los economistas que no son propios y se burla de que pronosticaron, en su mayoría, un default que no ocurrió.

En el otro extremo bien podría afirmarse que ofertando US$ 0,37 por cada US$ 1 de deuda era obvio que habrá default, pero que nunca se les informó que la posición gubernamental evolucionaría hasta casi US$ 0,55.

Más allá de las acusaciones cruzadas, es interesante que el FMI no ubica a la Argentina entre los países de gestión muy exitosa de la pandemia.

El FMI afirma que, "mientras que países como China, Uruguay y Vietnam han logrado contener el virus, otros como Brasil, India y Sudáfrica continúan lidiando con un aumento de infecciones."

El presidente argentino Alberto Fernández intenta trascender este cuadro de situación, dándole a la pandemia otro contenido: “nos obliga a revisar cómo es el mundo que hicimos, y cómo es el mundo que queremos”; y que en el mundo actual “algunos nos preocupamos por cuidar la salud de los nuestros y otros por no perder rentabilidad en sus empresas”.

El Presidente está pidiendo 'ceder' rentabilidad, ¿a favor de quién? ¿Cuál sería el beneficio de contrapartida? ¿Cómo se explica en los estados contables? ¿Cómo se justifica a los accionistas, en el caso de sociedades de capital abierto? ¿No es un voluntarismo casi inocente, o quizás demagógico el del Presidente?

Si no hay rentabilidad ¿cómo pagar los compromisos financieros? Ni hablar de inversión en un escenario de préstamos bancarios limitados y de la crónica ausencia de un mercado de capitales local.

Debate interno

A veces pareciera que el presidente Fernández sigue aferrado a la pandemia, y ese enfoque, que en el pasado lo acercaba a todos, incluyendo a los agentes económicos, ahora está alejándolo en forma progresiva.

Esto es lo que reflejan las encuestas de opinión pública desde fines de junio.

Hay 2 temas fundamentales, además del temor por la seguridad personal: la inflación y el empleo.

¿Cuáles son las herramientas a que apeló la Administración Frente de Todos al respecto? La regulación de precios, que no ha detenido la inflación y menos ahora que se asoma al descongelamiento de precios y tarifas, y la prohibición de despidos, que no resuelve la generación de empleo ni de desempleo en un país con tanto empleo no regulado, informal y también cuentapropista. Lo que hizo el Estado en este capítulo fue satisfacer a la CGT y la CTA, apenas el 50% de los trabajadores.

Pero en la semana que ha comenzado, Rusia patentará su 1ra. vacuna contra covid-19 y tiene otra en fase 2 de investigación, 4 alianzas de laboratorios medicinales multinacionales y centros de investigación tienen sus productos en fase 3, al igual que China: en breve habrá media docena de fármacos en producción y distribución. La 'normalidad' avanza, y esto regresa a la economía a sus supuestos tradicionales y sus postulados básicos.

Existe la impresión de que la Argentina tampoco está considerando aún esa certeza.

El arrastre

Por ejemplo, debería trabajar en un grave problema de arrastre, que es su estructura de precios relativos, nunca totalmente resuelta desde la alocada salida de la convertibilidad y la brutal destrucción del peso en 2002.

O sea que son 18 años de estructura de precios relativos deficiente, lo que provoca consecuencias en el resto de las actividades. La pandemia no oculta el problema, y la 'nueva normalidad' no resolverá la dificultad.

Ya que habrá 5 comisiones trabajando en la economía será interesante qué aportan al respecto.

En general, más allá de que los agentes económicos crean que las 5 comisiones sólo procura seguir ganando tiempo, y que será la negociación con el FMI lo que terminará definiendo aquello que los debates internos del Frente de Todos no consiguen dilucidar, resultaría útil disociar los universos: agentes económicos es uno, militantes políticos es otro.

Es cierto que si el 'paraguas' de la pandemia ha comenzado a cerrarse, se cierra para todos. Pero esta realidad no sustituye la necesidad de identificar destinatarios, receptores, lenguajes y contenidos.

Por último, ni la refinanciación de la deuda externa ni la reforma judicial son temas que apasionen a la mayoría de los agentes económicos ni los entretenga respecto de sus inquietudes.

Otra vez: es posible simular con los militantes alegrías intensas, pero así le fue a Mauricio Macri por no entender algo tan sencillo. Al final, ni los globos le sirvieron.