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COVID-19

"No hay ni verdad ni mentira, todo depende con el color (político) del cristal con que se mire"

Jue, 30/07/2020 - 12:24pm
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Mirando el vaso mitad lleno, resulta que hubo menos muertos por accidentes viales y broncolitis a causa de la cuarentena. Al reves: los fallecidos en total son menos de los que habría sin covid-19. Es el tema que hay que evaluar, no la cantidad de contagios sino relacionar la cantidad de muertos y el total de residentes, por ciudad. Rafael Guerschanik hizo algunas observaciones desde el inicio del aislamiento social que resultaron acertadas, y aquí va su nueva entrega:

Se rompió otro récord de nuevos contagios por día en el país de coronavirus.
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"La sanidad no es proselitismo ni el covid-19 no es un partido político."
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Cuando en marzo 2020, al comienzo de la cuarentena, en esta misma columna titulé que "el miedo no se vuelva pánico", mi hipótesis fue que aún con la cuarentena restringiendo nuestra habitual forma de vida, podríamos obtener beneficios colaterales. Estos provendrían del mayor cuidado de la gente, 

** al salir con barbijos y manteniendo el distanciamiento social, 
** la merma de los casos de broncolitis en niños al no tener clases, y
** el menor tránsito vehicular, que disminuiría los accidentes viales.

Efectivamente, los primeros números provisorios de estos 5 meses de aislamiento social preventivo obligatorio demuestran que las muertes, al sumar los fallecidos por accidentes viales y broncolitis, son menores a las ocurridos por ambos motivos, en años anteriores. 

Puede afirmarse que la cuarentena fue una barrera mucho más efectiva en términos de fallecimientos en total, o de preservación de la vida -según se evalúe-, que las que provocó el nuevo coronavirus, motivo de la cuarentena, y esto sucedió aún cuando el sistema sanitario argentino acumule un colapso crónico.

Lamentablemente, los informes diarios que se difunde, con los mismos parámetros que utiliza la OMS (Organización Mundial de la Salud, muy denunciada por conflictos de interés con las empresas farmacéuticas y laboratorios: Glaxo, Novartis, Merk y Roche, entre otros), eclipsan las estadísticas centrales que debieran definir las políticas más apropiadas a seguir.

Es eviente que no es tan importante la cantidad general de contagios sino relacionar, por ciudad, la cantidad de población con los fallecidos y establecer el grado de letalidad.  

A propósito de la OMS, la investigación que realizó un consejo de la Unión Europea, encabezado por el Dr. Wolfgang Wodgar, acusó a estas relaciones estrechas de la organización con empresas de la saud, de fomentar la psicosis pandémica y su letalidad. 

El banco JP Morgan Chase, en rol de analista de riesgo internacional, estimó que una declaración de pandemia declarada por la OMS beneficia a los laboratorios en más US$ 10.000 millones, un interés económico-financiero que pronto veremos desarrollarse a favor de quienes consigan ser los primeros en presentar la nueva vacuna.

Es engañoso el análisis cuando se circunscribe a que los fallecidos son por la falta de camas y de recursos humanos idóneos en CABA; o falta de infraestructura sanitaria en general en Provincia de Buenos Aires. Es mucho más interesante evaluar por qué motivo Ciudad de Buenos Aires, con 3,5 millones de habitantes, tiene casi la misma cantidad de fallecidos, desde que comenzó la cuarentena que Provincia de Buenos Aires, con 18 millones.

Probablemente, un motivo resulte, tal como ya he afirmado en ocasiones anteriores, consecuencia de la estructura etaria: Ciudad de Buenos Aires tiene una población de más edad que el Gran Buenos Aires. ¿Es el único motivo? Sugiero profundizar estas cuestiones.

Otra sugerencia: enviar los 2.500 excarcelados por covid-19 a Tecnopolis, y lograríamos controlar mejor el otro virus, el de la inseguridad, mejorando el agobio popular que provocan las noticias de que los presos liberados ya están reincidiendo.

Luego, minimizar el 'relato' de aquellos medios de comunicación que hacen de la grieta política-social su eje y que convierten sus temores personales en temas generales, arrastrando una gran frustración: los barrios populares no son los más afectados, pese a lo que pronosticaron.  

En la historia argentina, otras epidemias provocaron cambios de hábitos y de lugar de residencia, un comportamiento que no es infrecuente. Al fin de cuentas, apenas el 50% de los habitantes de Ciudad de Buenos Aires son nativos.

Es necesario destacar que los picos tempranos que se dieron en la Ciudad Autónoma, a causa de su densidad demógrafica y el tráfico de residentes en otros territorios, se ha ido amesentando, entre otros motivos por un considerable traslado de vecinos o al GBA o al interior. 

En 1871, Domingo F. Sarmiento tuvo que mudarse de CABA a Mercedes, en medio de la epidemia de fiebre amarilla, mientras muchos porteños se marchaban de la zona sur de la Ciudad, en especial el barrio de San Telmo, hacia la zona norte.

En los años sucesivos, en varias ocasiones más, las cuestiones sanitarias influyeron en comportamientos socioculturales de los habitantes del conglomerado más denso del país. Por ese motivo es más importante no quedarse sólo en la cantidad de contagios tal como si fuera el score de un encuentro deportivo.

Tampoco es conveniente, al grito de 'Libertad, Libertad', enviar a todos a las calles sin evaluar si hay condiciones epidemiológicas apropiadas. La sanidad no es proselitismo ni el covid-19 no es un partido político.

Lamentablemente deberemos asimilar próximamente, y por un breve tiempo, un promedio de 100 / 120 fallecidos más o menos por día pero que en agosto, con la promesa de la llegada de la vacuna anti covid-19, el arribo en septiembre de la primavera y la aplicación de medicamentos alternativos, nos volverá más optimistas, con la fuerza necesaria para atravesar estos dos meses venideros.