Leído

SECRETARÍA DE INDUSTRIA

Mucho blablablá y pocas concreciones

Vie, 10/07/2020 - 7:32pm
Enviado en:
Por Urgente24

Soñar no cuesta nada, frase tan remanida que aparece en media docena de letras de canciones. También es una expresión muy real, aplicable a los funcionarios gubernamentales, cargados de retóricas que resultan puro formalismo en un escenario de intensa crisis que precisa de decisiones tan ejecutivas como creativas. Aquí un caso muy del día:

Ariel Schale
ecbf3jhwaaeasij.jpg
Ariel Schale, secretario de Industria de la Nación.
Contenido

Ariel Schale es Licenciado en Economía de la Universidad de Buenos Aires.

Durante la gestión de Miguel Peirano, fue subsecretario de Política y Gestión Comercial.

Fue subsecretario de Industria y Comercio Exterior, subsecretario de Comercio Internacional del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto; y viceministro de la Producción de la Provincia de Buenos Aires.

En definitiva: un burócrata profesional, que luego tuvo un paso durante el macrismo en la Fundación ProTejer, antes de regresar a la función pública.

ProTejer tiene un enfoque de sustitución de importaciones que puede funcionar en un caso específico pero no es aplicable a toda la industria argentina. ProTejer es conocida porque su presidente, el coreano Yeal Kim, dueño de Amesud, logró armar un emporio a partir de su trabajo familiar a destajo en la villa 1.11.14. De todas maneras, muchos ya están reclamando a Yeal Kim alguna opinión sobre el rumbo industrial.

Es que estos dicen que Schale vive de ilusiones verborrágicas. Por ejemplo le dijo semanas atrás a la agencia gubernamental Telam: "No vamos a dejar que ninguna pyme caiga, es un objetivo de política industrial. Pero los programas de asistencia son el pilar de la estrategia de sostenimiento del entramado productivo."

Bueno, habría que explicarle a Schale que ya cayeron muchas pymes, y no sólo pymes, considerando empresas grandes tales como LATAM Argentina, que no gozaron de asistencia alguna cuando a su competidor Aerolíneas Argentinas sí se le concedió asistencia.

Para entender el pensamiento blablablá de Schale basta con la siguiente frase: "La Argentina que recibimos no podía tener otro sistema financiero que ese, y el trabajo que tenemos es de revertir los esquemas de incentivo y poner a la banca en un rol central, que es justamente bancar al que invierte en innovación, producción, en desarrollo y generación de trabajo. Y eso significa hablar de otra Argentina y otro sistema financiero." 

En definitiva, un irrespetuoso de la opinión pública en general y los empresarios pymes en particular. Repleto de frases hechas, tales como su opinión sobre el Mercosur: "Hay mucha musculatura que desarrollar y fortalecer en nuestros propios capítulos de competitividad internacional que hacen al desarrollo de infraestructura, mecanismos de coordinación de políticas y una serie de instrumentos que el bloque tiene mucho trabajo por hacer."

Ahí están las miles de unidades automotrices que no salen de Aduanas, incrementando los costos de la compañías y presionando sobre los precios al consumidor porque el concesionario cree que ya no habrá reposición. Una impericia total la del funcionario.

Cuando Schale habla de "no competitividad sistémica", evidentemente no se pregunta cuánto contribuye él al problema.

Vamos a los casos concretos tales como el que describe Horacio Alonso en Ámbito Financiero, un diario insospechado de simpatías con la oposición política a la Administración Fernández pero que no puede ocultar el sol con la palma de una mano.

"Tradicionalmente, la brecha entre un valor de un auto nuevo y uno con dos o tres años de uso suele rondar entre 25% y 30%. Incluso, hubo épocas en que fue mayor. Sin embargo, la actualidad muestra lo contrario. “Hoy existen muchos modelos que están faltando en el mercado por distintos motivos lo que implica que se tenga que esperar su entrega cuatro meses o más. Eso hace que se altere la relación de precios y los usados ‘jóvenes’ son muy codiciados y llegan a alcanzar valores similares al del 0 km que no se consiguen. Esto se profundizará cuando la apertura del sector sea mayor tras la cuarentena. Esta una tendencia que se está viendo en las últimas semanas ” señaló a Ámbito Alejandro Lamas, secretario de la Cámara del Comercio Automotor.

La lista de modelos que muestran desabastecimiento es larga pero algunos de los principales representantes son los Toyota Hilux, SW4 y RAV 4; los Volkswagen Golf, Vento, Amarok y Tiguan; los Ford Ranger o Kuga, el Honda Civic, la Clase B de Mercedes-Benz y toda la gama de BMW. Estos son los más representativos de los faltantes en las concesionarias aunque no es excluyente. (...)".

Y un final impactante: "El costo de sacar un 0 km de una concesionaria y el mantenimiento en cuento patente y seguro hace recapacitar a muchos compradores de embarcarse en esa aventura. Un usado relativamente nuevo y con pocos kilómetros es un producto atractivo. El problema es quiénes están dispuestos a desprenderse de esas “joyas”. Los que se animan, se hacen valer. “Un auto vale lo que alguien esté dispuesto a pagarlo y, en estos días, hay muchos interesados en hacerlo antes que esperar” concluyó el directivo de la CCA."

Es cierto que no todos los problemas se originan en el área de Matías Kulfas pero es responsabilidad de esa cartera identificar los problemas y buscar respuestas.

En el mismo matutino, Andrés Randazzo advierte una de las tortugas que se le ha escapado a Kulfas y Schale:

"Después de distintos pedidos y reuniones con sectores empresarios, el Banco Central resolvió que las compañías importadoras puedan acceder al mercado mayorista de cambios por hasta US$ 1 millón para cancelar tanto deudas comerciales como Cartas de Crédito libradas por bancos internacionales. La decisión, adoptada luego la reunión de directorio realizada el miércoles (08/08), significa una ampliación del acceso al Mercado Único y Libre de Cambios que regía para los pagos anticipados de importaciones.

(...) “Supuestamente se va mejorando la situación. Aunque siguen quedando en el camino cosas que son muy importantes para el comercio exterior. El Banco Central sigue sin resolver y sin dar marcha atrás con la comunicación A6844, que viene de la época de Guido Sandleris, que es el plazo de los 90 días de tránsito: cuando el importador va al banco a pedir los dólares, el banco te los da, pero tenés noventa días para ingresar la contrapartida en el producto que se importó. Lo que, en la práctica resulta casi imposible”, aseguró a Ámbito Rubén García, presidente de la Cámara de Importadores (CIRA), quien remarcó: “Es un avance, pero no es suficiente. Porque si quiero importar un bien de capital, tengo hasta US$ 1 millón. No dan más chances. Y por ahí, no dan más chances porque no las tienen, aunque eso no es culpa del importador”.

Que quienes hablan de productividad, cadena de valor, etc., que se pongan las pilas.