EL VIRUS Y LA INSEGURIDAD
Las dos pandemias, en el peor momento
No sólo la multiplicación de contagios lleva a pensar en un retroceso de fases, sino la realidad de la ocupación de camas en varios hospitales del conurbano donde empezaron a utilizar las salas de guardia para alojar internados que requieren asistencia más estricta. Mientras tanto, crece la idea de avanzar sobre la empresa Edesur por las falencias en el servicio eléctrico que, ahonda en mayor descontento social y sobre todo, en brindar condiciones para que los delincuentes hagan de las suyas.
En la última semana se han combinado, para mal, factores centrales que constituyen la realidad de la provincia de Buenos Aires: la pandemia de la inseguridad y la del Covid 19. Ambas en su peor momento. No sólo la multiplicación de contagios lleva a pensar en un retroceso de fases, sino la realidad de la ocupación de camas en varios hospitales del conurbano donde ya han empezado a utilizarse las salas de guardia para alojar internados que requieren asistencia más estricta. Los intendentes tomaron nota, a punto tal que, incluso, dos de ellos han dado positivo de coronavirus. Mientras tanto, crece la idea de avanzar sobre la empresa Edesur por las falencias en el servicio eléctrico que, ahonda en mayor descontento social y sobre todo, en brindar condiciones para que los delincuentes hagan de las suyas.
La salud sigue la misma lógica. Con la diferencia que el 70 por ciento de las prestaciones sanitarias están bajo la órbita del presupuesto de las comunas. Aquí una muestra cabal que la cercanía a la hora de la administración llevó a que los hospitales municipales se desarrollen mejor que los provinciales o nacionales. Y todo ello mucho antes de la llegada del Covid 19. Aún con el crecimiento de los casos, todavía hay respiradores disponibles. La preocupación más allá del coronavirus. Se avecina una avalancha de pacientes con otras patologías que dejaron de atenderse. Quizá se desborden las terapias intensivas con, por ejemplo, enfermedades coronarias.
Al malhumor social, la falta de luz
Las ideologías y las doctrinas deben informar el rumbo de una gestión. Sirven para abordar una misma problemática con ópticas distintas. Lo que no está claro es si resuelve los inconvenientes. Los intendentes de la zona sur se unieron para reclamarle a Edesur por el deficiente servicio que presta. Eso es real pero no nuevo. Existe desde siempre cuando las empresas, aprovechando su posición dominante, se rehusaron a realizar las inversiones correspondientes. Las excusas son múltiples. Resolver el problema no es cuestión de cosa pública o privada, sino de cambiar la lógica que reina desde cuando se crearon estas concesiones.
Tanto Edenor como Edesur prestan servicios en el área metropolitana de Buenos Aires. Su mayor nivel de facturación proviene de los abonados en la ciudad de Buenos Aires y no del conurbano, donde además deben agregarle allí las pérdidas eléctricas. Los que se llaman en la jerga “colgados”. Las empresas tienen rentabilidad por densidad demográfica. Por lógica, es obvio que pondrán mayor atención donde exista mayor beneficio.
Pero además, los intendentes como el gobierno provincial no tienen injerencia en el organismo de contralor que es el ENRE. La idea de crear un símil para el AMBA naufragó ante la sola posibilidad que sea Horacio Rodriguez Larreta quien tenga más peso en la conformación. La provincia de Buenos Aires tiene el suyo que se llama OCEBA donde regula la tarea de las empresas que prestan servicio en toda la geografía menos el Gran Buenos Aires. Paradójicamente, el mismo grupo empresario controla todas las firmas de quienes suministran la energía eléctrica, ellas son Edea, Edelap y Eden.
La embestida de los jefes comunales arrancó en Quilmes con Mayra Mendoza y escaló hasta la Defensoría del Pueblo que dirige Guido Lorenzino quien presentó el pedido de finalizar la concesión a Edesur. ¿Cuál sería la alternativa? El aumento del gasto público para absorber el manejo de la empresa no garantiza mejor servicio sino no se hace un cambio radical de un manejo que atraviesa a todos los gobiernos.
Las encuestas han comenzado a evidenciar un retroceso en la imagen del Presidente Alberto Fernández que abre un abanico de especulaciones sobre cómo seguirá el oficialismo con miras al 2021. Un detalle: las dos últimas elecciones intermedias el condimento seguridad ha sido clave para la resolución de las mismas con la siempre presente economía. El camino que se avizora no traería buenas noticias para el oficialismo en ambos sentidos.











