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MEDIOS ANTE EL BARRANCO

La traición de Ámbito Financiero

Jue, 17/09/2020 - 9:59am
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La decisión del Banco Central ha sido un desastre: es lo que hubiera afirmado Julio Ramos en esta circunstancia. La carencia de moneda extranjera en el BCRA no se resuelve de esta manera es lo primero que tendría que afirmar Ámbito Financiero en vez de intentar una monótona descripción de acontecimientos que, en verdad, son la antesala de jornadas muy complejas para la Argentina completa, no sólo su economía. La mala praxis de Mauricio Macri corre peligro de ser superada por la de Alberto Fernández: hay que decirlo sin pensar en Juan Pablo Biondi o Francisco Meritello o quien defina la pauta publicitaria gubernamental.

Miguel Pesce
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Miguel Pesce, para el "mercado" un presidente del BCRA con menos credibilidad que el mesadinerista Luis Caputo.
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En una jornada como la de hoy, miércoles 16/09, el Ámbito Financiero de Julio Ramos resultaría un contraste notable con el Ámbito Financiero que propone Fabián de Sousa. El diario El Cronista, siempre muy moderado en sus titulares -tanto en los días de Sasetru como en los de Eduardo Eurnekian y aún en los de Francisco de Narváez-, refleja mucho más que Ámbito el enojo, la angustia y la incertidumbre de los agentes económicos que descubren a un Gobierno sin brújula para superar los problemas, algunos heredados pero muchos provocados.

El Cronista Comercial por lo menos habla de "súper cepo al dólar" pero Ámbito, que ya no quiere ser Financiero, va por el lado explicativo: "Batería de medidas del Banco Central restringen más el acceso al dólar". Lo firma Liliana Franco, quien comenzó a trabajar en el diario cuando todavía vivía Ramos. Pregúntenle a ella cómo imagina que habría titulado el fundador del matutino que hoy día integra el multimedios de Fabián de Sousa.

En verdad, Miguel Pesce, presidente del Banco Central, ha provocado una situación que va a desbordar a la autoridad monetaria y a la Administración Fernández. Hombre limitado en su conocimiento de banquero central, cuya única virtud es su amistad con Alberto Fernández -quien nada entiende de estas cuestiones aún cuando pretenda un doctorado en Todología-, llegó al BCRA porque fue el N°2 de Martín Redrado.

Similares características ha tenido la designación de Ginés González García en Salud, Felipe Solá en la Cancillería, Santiago Cafiero en la Jefatura de Gabinete y otros notables fracasos en la gestión pública. El amiguismo de Alberto es tan preocupante como lo fue el de Mauricio Macri. Que alguien le haga notar el espejo.

Bueno, pregunten a Redrado cuál sería su estrategia en la crisis en vez de huir de él "porque Cristina lo vetó", tal como dicen los habitantes del Reino de los Genuflexos. Porque Redrado nunca hubiera cometido semejante torpeza. (De paso, esta cuestión de los vetos sería atendible si ella encontrara gente más eficiente. Pero, por ejemplo, todavía no logró uno más proactivo que Diego Bossio en la ANSeS y dicen que él sigue en la lista negra.)  

El mercado

En verdad, la crisis no comenzó con la demanda de US$ 200. Quien haga ese diagnóstico debería ser condenado a vivir en Corea del Norte 10 años.

La crisis es anterior: el Frente de Todos regresó al poder (antes se llamaba Frente para la Victoria) tal como se había marchado, considerando al "mercado" un adversario al que hay que doblegar. Y eso es imposible porque mientras exista Demanda hay Oferta y eso es un mercado. Por una impotencia similar, De Sousa reniega del "Financiero" y si pudiera lo rebautizaría "Ámbito Económico" o "Ámbito Industrial".

Es muy interesante que un conjunto de funcionarios que simpatizan con China, no entiendan cómo funciona China, ni sus ideas sobre la economía presente y futura, ni su desesperación por integrarse al "mercado". Por eso Deng Xiaoping inventó Shanghai, por eso la arbitraria ofensiva de Xi Jinpeng sobre Hong Kong, por eso su permanencia en New York pese a los desaires y provocaciones de Donald Trump.

El "mercado" son los agentes económicos, son las empresas, son los compradores de US$ 200 y los que no pueden comprar US$ 200 pero atesoran en azúcar o fideos, y también los de criptomonedas que logran saltar la barrera. Y el "mercado" son los contribuyentes, que financian el enorme gasto público, a menudo asignado en forma o caprichosa o deficiente por las autoridades.

El "mercado" no es ni macrista ni cristinista ni albertista. El "mercado" concederá credibilidad -su calificación más alta- a quien le asegure estabilidad y transparencia. Por eso el "mercado" terminó siendo menemista pese a que antes había votado por Eduardo Angeloz.

Pero en el FdT aborrece los años '90, aquellos días cuando llegaron a sobrar los dólares con una tasa de inflación cercana a 0%. Hoy no hay dólares y la inflación cabalga con excesivos bríos, pero Martín Guzmán y Miguel Pesce creen que van por el rumbo correcto. ¿Hacia el cadalso?

Tal como Macri

En la gran estafa de 2001 se promovió la pesificación asimétrica hacia adentro y los acuerdos preventivos extrajudiciales con modificación de la legislación de quiebras hacia afuera. Fue la forma de ayudar a defaultear al sector privado pero con paracaídas.

Ahora ni siquiera sucede una aberración semejante, se está promoviendo un default de privados por decisión de Guzmán y Pesce, sobre la base de que los privados tienen dólares afuera y podrán resolver sus dificultades, apostando así a quitar una responsabilidad / presión importante al Banco Central. 

El Frente de Todos no se plantea cómo conseguir más dólares sino cómo administrar los cada vez menos dólares que tiene. Y no se pregunta por qué motivo hay cada día menos dólares mientras se ilusiona con la próxima campaña cerealera, a ver si puede 'pescar' algo. ¿Qué dirá ahora el Consejo Agroindustrial que consumió horas y horas explicando su proyecto a una pléyade de funcionarios? Ni hablar de la industria automotriz que soñó con una legislación que impusiera una política de Estado para una actividad en reconversión global.

El Frente de Todos está cometiendo errores similares a los del inepto de Macri, solo que el hijo de Francisco pudo recurrir a Trump para que ordenara al Fondo Monetario inyectarle dinero, mientras que el FdT no puede recorrer ese camino.

Oportunidad perdida

Luego de resolver la demasiado extensa renegociación de la deuda pública había condiciones para intentar reordenar las finanzas de la República pero se ha elegido arrojarle kerosene al fuego de la fuga de capitales. Porque los capitales seguirán huyendo, aunque Pesce desempolve a Guillermo Moreno.

Los capitales se fugan porque no hay credibilidad en las autoridades ni en sus decisiones. Y por ese motivo se precisaba un plan, para que no ocurriese el desastre. La negación de la eficacia de la planificación es otro común denominador entre Macri y Fernández.

En la carencia de divisas provocada por la tirria del FdT hacia el "mercado" se está por frenar la actividad de la industria, y De Sousa se va a quedar sin poder rebautizar a Ámbito y quizás sin poderlo subir a la web porque la llamada "industria argentina" es importadora y precisa de dólares. La fantasía de la sustitución de importaciones ha resultado la mentira mejor articulada en los años '70, y algunos nostálgicos siguen creyendo en ella tal como si fuesen los Reyes Magos de cada enero.

Es evidente que la situación es grave y que las repercusiones van mucho más allá de hoy. El gran problema que existe, al no tener un plan, es la ausencia de un cuadro de situación general y cada área toma medidas por su lado. Entonces, mientras la obsesión del Presidente es que haya suficientes empleos para calmar la tensión social, el BCRA toma medidas que necesariamente tendrán que provocar ajustes que siempre comienzan por el empleo.

Al desconocer cómo conseguir más dólares, una oficina gubernamental decide profundizar la recesión, mientras las otras oficinas se relamen esperando un 'rebote' de la economía que en estas circunstancias no sucederá.

Y en este escenario en extremo dramático, el diario Ámbito habla con tibieza del "empresario en su laberinto", en rol de house organ de Pesce, no sea que se enoje el gran avisador gubernamental o no prosperen los reclamos judiciales de su dueño. Todo esto es válido. Los diarios son empresas, tienen sus intereses y la prioridad siempre es cumplir con los salarios y los impuestos pero en el caso de un medio de comunicación, la opinión pública también es una prioridad.