EXCLUSIVO 24

DÍAS DE COVID-19

La pandemia, la Deuda y la Justicia

Los acuerdos políticos resultan necesarios para intentar resolver la difícil situación que deja como herencia nefasta la pandemia, que Alberto Fernández conoce bien aunque Jeffrey Sachs le explique que no hay que dramatizar ni siquiera un default -aún cuando si alguien no desea el default es el Presidente-. Pero vayamos al texto.

Aviso a navegantes, esto de la pandemia va de proteccionismo económico, nacionalismos varios y guerras comerciales largas, tan largas como la duración del covid-19, que todo indica, habrá que convivir con él por mucho tiempo.
  
Algunas fotos del álbum mefistoide dicen que USA acaba esta semana que pasó con 36,5 millones de empleos perdidos, que registra la mayor cantidad de aranceles para importar productos de su historia y no sólo eso sino que bloqueó (¡otra vez!) la venta de semiconductores al gigante chino Huawei (quien, sin embargo, ya tiene un desarrollo propio que habrá evaluar cómo funciona porque son chips para electrodomésticos más grandes que un teléfono).
  
Sigamos dando una vuelta por el mundo: Japón, induce a sus capitales a regresar al archipiélago las inversiones que tienen en China, y en Europa, sucede un comportamiento similar. Vemos que en Francia,el Estado le dice a PSA (Peugeot, Citroën y Opel, en proceso de fusión con Fiat Chrysler) y a Renault, que si quieren la ayuda estimada en 5.000 millones de euros, tienen que abandonar la deslocalización y regresar con sus fábricas a casa. Es un hecho que Nissan (socia de Renault, igual que Mitsubishi), se va de España, dejando un tendal de 3.000 trabajadores sin empleo. Hay que recordar que el Estado francés posee, en el caso de Renault, el 15% de su capital accionario, algo similar ocurre con Peugeot / Citroën, quien sin embargo acaba de confirmarle a Emmanuel Macron su fusión con FCA (Fiat Chrysler Automobiles).
   
Mucho más cerca, aquí en la Argentina, conviene parafrasear a Vladimir Ilich Lenin y preguntarse, tal como lo hiciera el líder bolchevique, ¿Qué hacer? (“¿Qué hacer?” es un libro que escribió él en 1902, en el que planteaba las estrategias para la toma del poder). ¿Qué hacer en este contexto mundial y en una economía como la Argentina que venía cuesta abajo en la rodada y a la que el virus no hace más que agudizarle las contradicciones?
   
El primer frente a despejar es la negociación con los bonistas y aquí vale preguntase; ¿tiene sentido endurecer el asunto, en la búsqueda de un acuerdo sustentable? ¿Sustentable en comparación con qué parámetros? ¿Cuánto va a caer la economía Argentina este año? ¿Y el que viene va a crecer? Mientras tanto el ruido en la línea con los tenedores de bonos va en aumento según los días y las versiones interesadas, pero el hecho fáctico es que el dólar “blue” no para de subir y termina este viernes en $139, el doble que el oficial.
  
El dólar paralelo o “blue” es un mercado chico, casi marginal, pero hay que reconocer que en una economía altamente dolarizada y culturalmente dolarizada, genera distorsiones de precios que son temerarias.
   
Dicen que el economista liberal Jeffrey Sachs le aconsejó al presidente Alberto Fernández no preocuparse demasiado por un default de deuda, ya que según Sachs (quien ahora descubrió las bondades del humanismo por verbigracia del papa Francisco), el mundo va a un default generalizado. 

Pero el sentido común indica que es mejor que primero defoltee ese “mundo” y en todo caso que después se sume la Argentina. Eso de experimentar como conejo de indias, mejor lo dejamos para los laboratorios. Y en la misma línea, y viendo lo visto, ¿no será mejor firmar algún tipo de acuerdo más o menos aceptable y frenar las expectativas devaluatorias? Si total, siempre estará la debacle del Coronavirus para renegociar otro acuerdo, cuando se caiga el que está en cuestión. Este cronista aclara que la idea de firmar algo se la trasladó un periodista del “palo” kirchnerista a un ministro del ejecutivo nacional. Desconocemos la respuesta.
  
El monopolio informativo que impone el Covid-19, naturaliza o esconde noticias que en otro contexto encenderían todas las alarmas. La Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que realiza el INdEC, dice que Argentina terminó 2019 con 38,3% de pobres (dándole la razón a la medición de la UCA) y que la dinámica descendente de la actividad impuesta por la cuarentena, lleva esos números al 45% de pobreza. De continuar esta caída vertical del desempeño económico en poco tiempo uno de cada dos habitantes será pobre.
  
El Presidente días atrás con sus encuestadores de cabecera. Dicen que se lo encontraron tranquilo y consciente del potro que hay que domar, aunque la procesión vaya por dentro.

La Moncloa impensada

Desde esta columna reclamamos la necesidad de llegar a acuerdos políticos que permitan dibujar un horizonte de certidumbres, tal como alguna vez hizo España allá por 1978 pero no lo consigue en 2020. Pero la “política” argentina parece tener otras expectativas a la hora de llegar a entendimientos, sobre todo en temas que orbitan en el plano judicial.
  
Mientras nos entretenemos con el repunte de casos infectados por coronavirus (atención a los contagios en las villas, puede ser una 'espada de Damocles') y nos martirizamos con la posibilidad de una regresión a una cuarentena dura, también “pasan cosas”, al decir de Mauricio. Esas cosas indican que el juez Rodolfo Canicoba Corral ya fue “indultado” por decisión del Consejo de la Magistratura, y siguiendo el principio filosófico de que nada se pierde sino que se transforma, siempre es útil tener jueces prestos para tener “miradas” indulgentes con los asuntos oficiales (en este caso, que competen a la familia Kirchner).
  
Precisamente, este hecho y otros que han ocurrido por estas horas -Urgente24 informó sobre la designación de un camarista en el Puerto de Quequén / Necochea- parecen la respuesta satisfactoria a la Vicepresidenta de la Nación luego de su reclamo por el 'affaire Mahiques' (Juan Bautista Mahiques es el jefe de los fiscales porteños, por cierto de buena relación con la ministra de Justicia de la Nación, Marcela Lozardo). La Oficina Anticorrupción no será querellante en las causas Hotesur y Los Sauces, que tenían a Fernández de Kirchner y su familia envuelta en temas de lavado de dinero.
  
El interrogante a despejar es si todo esto forma parte de un “acuerdo” antiguo, que hay que ir a buscarlo al final de la campaña de las PASO 2019. El resultado apabullante de aquella elección, decidió la suerte de Mauricio Macri y la de Alberto Fernádez. Todo indicaba que la elección definitiva, es decir la de octubre de 2019, terminaría en una paliza histórica en favor del Frente de Todos, simplemente por inercia y porque la gente vota a ganador. 

Pero una campaña anodina, errática y con “errores” infantiles por parte del Frente de Todos, le permitieron a Macri volverse competitivo, impedir que el peronismo sumara un solo voto y achicar las distancias de 16% a 8%. Algún día se sabrá que pasó en esa campaña. De momento sobran especulaciones.

Un servidor, no cree en la judicialización de la política, pero puestos a pactar sería interesante que la política también pactara cómo saldremos de esta. 

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