Desde que se desató la crisis del Coronavirus en el mundo, según dieron a conocer las publicaciones especializadas en medio ambiente y ciencia, el agujero de la capa de ozono comenzó a recuperarse y provocar cambios en la circulación atmosférica. Claro, teniendo en cuenta que las fábricas no funcionan a la misma velocidad, tampoco los autos y por supuesto no existe una gran cantidad de personas circulando por las calles. Aunque no se sabe hasta cuando durarán las buenas noticias para el medio ambiente.
EL CAMBIO INEVITABLE
La crisis pone en jaque la civilización e individualismo actual: ¿qué nos dejará la pandemia?
En total, a este jueves 26/03, ya son 521.086 las personas afectadas por el Coronavirus alrededor del mundo. Si bien el mismo no está teniendo el mismo impacto sanitario en todos los países, la mayoría de las ciudades más pobladas del mundo establecieron una cuarentena total. En tanto, los medios de comunicación bombardean con información acerca de cómo la estructura sanitaria, la economía y la naturaleza está reaccionando a estos cambios. Sin embargo, la gran pregunta es: ¿qué le espera a la civilización después de esta gran crisis que está poniendo en duda todo lo que conocíamos hasta el momento?
Por otro lado, los planes económicos y malabares que están llevando adelante todos los gobiernos a nivel global no parecen ser suficientes para contener las consecuencias económicas que dejará la pandemia si esta sigue adelante. Tal es así que la Organización Internacional de Trabajo hace algunas semanas explicó que el efecto de la pandemia podría ser devastador para el mundo laboral dejando aproximadamente 25 millones de desempleados a nivel mundial. Así que es una de cal y una de arena para la civilización humana.
Sin embargo, la gran pregunta que se presenta frente a una situación de crisis donde no solamente existen consecuencias macro, sino que también el hecho de cada individuo de la sociedad está pasando por un momento específico y que tal vez no se vivió nunca antes como por ejemplo la cuarentena obligatoria. La misma provoca ansiedad, estrés y cierto descuido de la salud mental en muchas personas. Entonces: ¿cuáles serán las consecuencias que dejará el COVID-19 una vez que pase?
Como explicamos, no solamente serán económicas, sino que muchos aseguran que cambiará completamente la forma que tienen los individuos de percibir el mundo y de actuar frente a él. Según explica el analista Robert Kaplan en su publicación en Bloomberg News, hechos como estos son hechos traumáticos e históricos que inevitablemente cambian la cosmovisión de las personas. Esto ya ocurrió anteriormente con las dos Guerras Mundiales por ejemplo, o el atentado a las Torres Gemelas del 11/09 de 2001.
Aunque como explica Kaplan, la única diferencia entre lo que sucedió entonces y la situación actual es que ahora existe ese fenómeno que llamamos globalización. Esto no solamente hace que los tratados comerciales que existían se pongan en duda, sino que también surjan otro tipo de problemáticas luego de una crisis como nacionalismos, crisis en los pequeños países y hasta tal vez la forma de producir en los distintos mercados.
Y si continuamos pensando en los cambios que pueden surgir luego de una crisis, el más importante se basa en la forma de actuar que tendrán las personas en el futuro, ¿habrá servido de algo la crisis? Por supuesto que eso no se puede saber con certidumbre, aunque la publicación Harvard Business Review hizo hace poco una reflexión respecto a cuál es el impacto que está teniendo la crisis en el ciudadano común y corriente, más exactamente en su psiquis social e individual.
A la conclusión que llegaron con la ayuda de David Kessler, uno de los mayores expertos y escritores sobre procesos de duelo de todos los tipos y formas, es que ese sentimiento que muchas de las personas en cuarentena están experimentando en estos momentos no tiene que ver solamente con el hecho de estar encerrado en tu casa entre 4 paredes, sino es que se están dando cuenta que el mundo como lo conocemos va a cambiar para siempre luego de esta pandemia. Todavía no se sabe si a corta o gran escala, pero lo va a hacer. Y no solo eso, sino que el individualismo que caracteriza a la sociedad actual es una de las grandes causas de esta crisis.
Quierase o no, la sociedad del siglo XXI es individualista, y se ve claramente en las mínimas cosas: empezando por que los medios locales no se interesan en explicar con profundidad el contexto en el escenario internacional, porque a su público tampoco le interesa. Salvo que haya una epidemia, una gran catástrofe, una caída de la economía o un gran caso de corrupción, por supuesto.
Por otro lado, el ver a todo el mundo luchando contra un mismo enemigo que encima es invisible, provoca impotencia hasta en el más individualista de todos porque al fin y al cabo todavía existe la empatía humana. Y el miedo. Cuando ocurrió la catástrofe de las Torres Gemelas, es inevitable visitar Nueva York y que no te recorra un temor interno cuando visitas el Distrito Financiero. Como también es inevitable no emocionarte o sentir ante cualquier película, documental o exhibición acerca del Holocausto. Todos hechos que cambiaron la historia humana.
En el caso de Argentina, muchos aseguran que si bien vivimos muchas crisis y horrores como lo fue la Dictadura Militar en los 70' o la crisis del 2001, la sociedad nunca termina de cambiar y elevarse hacia otro nivel. Los cambios son chiquitos, no tan visibles, pero que existen y una vez que acabe la pandemia del COVID-19 ya nadie transitará un aeropuerto con la misma liviandad. Y por supuesto esto no significa que no vaya a haber otra pandemia, las enfermedades siempre volverán porque como explica Bill Gates, existen millones de virus en animales desconocidos.
Aunque esperemos que nos deje avanzar como sociedad, que la campaña de #QuedateEnTuCasa que da vueltas en las redes sociales sea algo instantáneo en la próxima pandemia, y que el pensar en el otro no sea tan difícil como parece que lo es ahora.










