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PROHIBIDO ESTATIZAR

La clave de Vicentín son los activos portuarios

Mar, 28/01/2020 - 1:50pm
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No es cierto que el final de un concurso preventivo de acreedores resulte la quiebra. Tampoco es verdad que el holding Vicentin debería concluir en una estatización. La vieja política padece de ideas obsoletas. Lo primero que precisa Vicentín es recuperar su espíritu empresarial.

Alberto Padoán, antes de la 'Causa de los Cuadernos' en la Bolsa de Rosario recibiendo a Mauricio Macri.
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El lunes 03/02, con el inicio del año judicial, luego de la feria de verano, la empresa Vicentín presentará su solicitud de acuerdo preventivo de acreedores.

En Provincia de Santa Fe hay varios partidarios de la estatización del conglomerado Vicentín pero ellos están equivocados. Para estatizar se requiere una necesidad imperiosa del Estado a causa de que las consecuencias de una quiebra provocarían una crisis de magnitud. 

Un par de socialistas melancólicos y algunos peronistas 'pícaros' insisten en el daño que la caída de Vicentín le provocaría al tejido socioeconómico del Litoral, para así fundamentar la hipotética intervención directa del Estado. Obviamente todos ellos se anotan en el directorio posible que habría que designar.

Sin embargo, con el argumento del impacto socioeconómico regional habría que estatizar no menos de 30 empresas en varias provincias, algunas de mayor impacto local que Vicentín.

En el Litoral ya ocurrieron otros desplomes antes de Vicentín:

> el default por más de $900 millones de la firma de corretaje Sebastián Grimaldi.
> la caída de la sociedad de Bolsa BLD por $6.000 millones, aunque evitó la convocatoria de acreedores lanzando un canje de deuda por acciones.

¿Por qué no facilitar una venta de Vicentín?

O ¿por qué no liquidar activos realizables que tiene la empresa?

¿Por qué el Banco Nación conseguiría un mejor precio, sin aportar un peso más, en la venta de Vicentín que la propia Vicentín?

Vicentín afirma haber invertido US$ 900 millones en 10 años en sus plantas de molienda, biodiésel, etanol y en puertos: ¿cuánto es realizable?

El populismo, que tiene varios beneficios en la gestión de sociedades tales como la argentina, también tiene una veta muy peligrosa que siempre hay que acotar: la demagogia.

El problema de Vicentín -un conglomerado que participa en forma directa o indirecta desde Algodonera Avellaneda a Buyanor, Estrella y Friar- consiste en que desde hace algún tiempo decidió privilegiar sus posibles vínculos políticos antes que los negocios.

En la empresa de las familias Padoán y Nardelli ocurrió, en los hechos, una división de roles, dicen algunos:

> Alberto Padoán, esposo de una Vicentín, abundó en relaciones con la Administración Macri hasta que su inclusión en los 'Cuadernos de la Corrupción' (según lo bautizó el diario La Nación), impactó en su credibilidad además de quitarle la presidencia de la Bolsa de Comercio de Rosario.

> Gustavo Nardelli estrechó vínculos con el peronismo santafecino, en especial confiando en que se mantuvieran las obras que llevarán al Ferrocarril Belgrano Cargas a ingresar a las terminales agroexportadoras de los puertos del Gran Rosario.

Hoy día se incluye a algunos directivos del holding entre quienes 'fogonean' la estatización, para quitarse de encima el ajuste, la pericia y el veedor judicial, el acuerdo quirografario y las cuotas a pagar.

Sin embargo, otra vez: vender sigue siendo la mejor opción para la mayoría de los conocedores del negocio. La pregunta es ¿cuánto vale Vicentín con ese pasivo?

La estructura

Vicentín, según su propia página web, tiene varios divisiones de negocios:

> Cereales y Oleaginosas    
> Desmotadoras, Hilandería y Tejeduría
> Biodiesel
> Jugo Concentrado de Uva    
> Feed Lot    
> Vinos    
> Acopio y Exportación de Miel

Vicentín SAIC, fundada en 1929, gestiona el core-business de la familia. Incluye hasta Arsa, gerenciadora de inversiones de lácteos que se quedó con activos y marcas de Sancor y es propietaria del frigorífico Friar, además de gestionar una bodega y marcas de vinos, expansión insólita porque ya por entonces todo se apalacaba en el Banco de la Nación Argentina.

El resto está en Vicentín Family Group.

A causa de lo que sus directivos llamaron "situación de estrés financiero", Vicentín suspendió sus pagos a fines de 2019 afirmando que iniciaría una reestructuración de su deuda que algunos estiman en un equivalente a US$ 300 millones, aunque esto habrá que verificar, en especial con el Banco Nación, a causa de una cuestionable decisión política (no comercial) de la entidad pública en días de Javier González Fraga, cuyo directorio Vicentín intentó rescatar en un comunicado fuera de lugar.

Sin embargo, Vicentín cuenta con capacidad instalada utilizable y la prueba fue el acuerdo de fasón por 100.000 toneladas de girasol en el predio industrial de San Lorenzo. 

Vicentin está en negociaciones para vender activos a Glencore, según indicaron fuentes cercanas a las negociaciones. Es una multinacional con sede en Suiza que inventó el estadounidense Marc Rich y es la principal empresa privada dedicada a la compraventa y producción de materias primas y alimentos además del mayor accionista de la minera Xstrata.

En diciembre de 2019, Vicentin ya vendió a Glencore una parte de su participación en Renova, un emprendimiento que tienen en conjunto, y que cuenta con una planta de procesamiento sobre el Río Paraná.

“Vicentin ha decidido vender pero no declarar la bancarrota. Ha estado hablando con Glencore, principalmente, por una venta", según señaló una fuente aquella vez a la agencia Reuters: 

El problema más importante de Vicentín, según se analiza desde Ciudad de Buenos Aires, no es el impacto en el Litoral sino en la calificación crediticia del Banco Nación desde que el Banco Central de la República Argentina (BCRA), por ejemplo, actualizó los registros de su central de deudores y ubicó en situación 4 al préstamo de $18.258 millones: “alto riesgo de insolvencia”.

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“Es un tema muy grave porque el Banco Nación otorgó un crédito por encima de lo que objetivamente podía hacerlo, mientras que la empresa fallida tomó un crédito muy por encima de lo que podía pagar. Allí, hay una investigación en marcha. Tengo en claro que es una empresa muy importante y es fuente de trabajo de mucha gente. Nadie quiere que la fuente de trabajo se cierre y todo indica, cuanto menos, que allí hubo un acto de enorme irresponsabilidad. Así que, vamos a estudiar bien el tema”.
Alberto Fernández al canal C5N.

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El puerto

¿Es verificable el interés de empresas chinas por otro activo realizable de Vicentín y que estará afuera del concurso preventivo? Se trata del desarrollo portuario de Vicentín.

Porque se habla mucho de lo agroindustrial de Vicentín y bastante poco de su desempeño en logística.

El Ente Administrador Puerto Rosario (Enapro) fue quien aprobó en su momento la adquisición por parte de Aotsa del 51% del capital accionario de TPR (Terminal Puerto Rosario), a la que había logrado asociar a Gustavo Shanahan, y Port Service (representado por el Jordi Pujol, h). 

En octubre de 2002 TPR ganó la licitación e inició la concesión por 30 años. Hacia finales de esa década ingresó Vicentin SAIC, y desplazó a Gustavo Shanahan, e incorporó al grupo chileno Ultramar. 

Por entonces, en 2010, el año de la incorporación de Molinos Río de la Plata a Renova, se decidió el desarrollo del nuevo puerto y planta de crushing con generación de energía en Timbués, en el departamento de San Lorenzo, sobre la margen derecha del río Coronda: 2 líneas de embarque de 2.000 tn. cada una.

Vicentín explicó que, "a través de su propia Terminal de Embarque, sin restricciones de calado ni dimensiones de buques, Vicentin comercializa al mercado internacional lo producido en todas sus plantas". 

Pero, volviendo al TPR, "un puerto multipropósito integrado a la logística regional, nacional e internacional", en noviembre de 2019 se acordó con Enapro extender por 25 años más la concesión, a cambio de un “plan de inversiones importante”. Antes, en marzo, había incorporado TPR “el scanner más eficiente de Latinoamérica”.

Vicentín tiene como socio a la empresa chilena Ultramar (30%), que designó al CEO, Rodrigo Galleguillos.

Ultramar le permitió al TPR obtener conectividad regular con distintas terminales del continente, incrementando el volumen operativo.

¿Por qué habría que debatir, tan siquiera, una estatización existiendo otras posibilidades para el holding?